
El ministro de Economía, Martín Guzmán, anticipó días atrás, durante un seminario organizado por la Universidad de Columbia, que la inflación de abril fue más baja que la registrada durante los meses anteriores, aunque enfatizó que el nivel de liquidez producto de la fuerte emisión monetaria implica un riesgo en términos inflacionario que habrá que ir monitoreando. Lo concreto es que si algo hizo la cuarentena fue contribuir a la desaceleración de los precios, en parte por decisiones del Gobierno y, en parte, por la parálisis de la actividad.
El Indec dará a conocer la cifra de inflación de abril el jueves próximo y, según fuentes oficiales, se ubicaría por debajo del 2%, el valor más bajo no sólo en lo que va del año, sino también el menor desde enero de 2018, que registró un alza de 1,8%. Pero la explicación está a la vista: congelamiento de tarifas, combustibles y otros servicios; precios máximos para los productos de consumo masivo; y freno absoluto de la actividad económica. De todas maneras, esta situación de aislamiento provocó también fuertes distorsiones en varios rubros. Producto de la escasez, algunos artículos subieron mucho de precio desde que comenzó la cuarentena.
Según un informe de la consultora Seido, “la inflación sorprende a la baja en abril con un registro de 1,5% mensual, frente al 3,3% de marzo”. Según su análisis, esta desaceleración se explica principalmente por las variaciones nulas de precios producto del cierre de comercios, como consecuencia de la cuarentena; el estricto control de precios sobre productos de la canasta básica; la incidencia mínima de los precios regulados, que prácticamente no se han modificado; y la baja depreciación del tipo de cambio oficial, variable clave para la dinámica de corto plazo de los precios.
Para Orlando Ferreres & Asociados, en tanto, la inflación de abril fue de 0,8%, con rubros como alimentos y bebidas que registró un alza de apenas 0,3%. De todas formas, algunos productos registraron subas importantes.
Un estudio de la consultora Tomadato que revela 22.000 precios de forma quincenal en 13 bocas de súper e hipermercados ubicados en Capital Federal y Gran Buenos Aires detectó que la variación promedio mensual de estos ítems en abril fue de 3,3% y acumularon en los primeros cuatro meses del año 12% de incremento. Entre los rubros con mayor incremento se encuentran frutas y verduras (9,5%); pescadería (8,7%); y panadería (4,7%), con grandes aumentos en la papa blanca cepillada, el zapallito redondo y el pan francés.

De acuerdo con el relevamiento, el 73,5% de los productos subieron de precio; 12,7% bajaron; y el 13,8% mantuvieron sus valores constantes. De los principales rubros analizados, frutas y verduras fue el que más subió, seguido por pescadería, en tanto que los congelados fueron los que menos aumentaron de precio.
Dentro de cada rubro, a su vez, hubo productos que aumentaron mucho más que otros. Por ejemplo, dentro de frutas y verduras, la papa y el zapallito redondo fueron los que más subieron (76,8% y 35,3%, respectivamente); en panadería, el kilo de pan francés no regulado subió 31% y las facturas surtidas, 6,2%; en productos de almacén, el azúcar trepó 16,9% y las conservas de fruta, 14,1%; y en el rubro carnicería, el kilo de lomo aumentó 30,1% y el cuadril, 22,2 por ciento.
Otros productos que subieron fuertemente en abril, según Tomadato, fueron el kilo de zapallo anco (27,1%); el de mandarina (22,6%); el paquete de acelga (20,9%) y el kilo de remolacha (20,6%). Se trata, justamente, de productos que no están alcanzados por los precios máximos establecidos por el Gobierno por ser puramente estacionales.

De todas maneras, un reciente informe de la Sindicatura General de la Nación (Sigen) volvió a revelar incumplimientos de la resolución 100 de Comercio Interior en las grandes cadenas de supermercados. “En el marco de la segunda fase del Control de Comercialización Online desarrollado sobre grandes cadenas de supermercados, la Sigen relevó faltantes superiores al 49% sobre una muestra de 234 productos incluidos en el listado de precios máximos. De este modo, la falta de stock se profundiza y alcanza a más productos que, además de estar amparados por un precio máximo de referencia, se presentan como sustanciales para cubrir necesidades en el marco de la emergencia”, según precisó el organismo en un comunicado.
Por otro lado, en el total de las cadenas se verificaron precios superiores en casi el 11% del listado oficial, que promediaron el 16%. Asimismo, volvieron a registrarse inconvenientes con la entrega de los productos adquiridos vía web, sobre todo en los plazos de entrega, que rondan los ocho días. El informe, como sucedió la vez pasada, ya fue enviado al Ministerio de Desarrollo Productivo, para su análisis y eventuales sanciones, informó la Sigen.
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