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El misterio de los espantos de Ornella Pocetti, en el MACBA

La artista porteña debuta individualmente con “Curada de espanto”, una muestra que reúne su obra reciente, mientras otras piezas tienen ‘cameos’ en la serie de Netflix “Moria”

Una mujer con camisa de estampado animal print se apoya en un marco de puerta blanco. Mesas llenas de pinturas, pinceles, lienzos y materiales de arte
Ornella Pocetti, la pintora que deslumbra en la serie “Moria”, presenta su espanto en el MACBA
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Dos mujeres de espaldas, semi desnudas, con tacos altos. En medio de un paisaje, observan hacia algún lugar que, por el ángulo de los cuerpos, por “el encuadre”, no se identifica. En esa pequeña narrativa, de elementos esenciales, se revela el misterio de Ornella Pocetti (Buenos Aires, 1991), quien se presenta con Curada de espanto, en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (MACBA).

Además, de protagonizar su primera muestra individual en una institución, la obra de la artista posee “cameos” en la exitosa bio-pic Moria de Netflix, sobre la vedette devenida en mito pop vernáculo, ya que reproducciones cuelgan sobre las paredes de la escenografía de la quinta de Parque Leloir.

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Desde el inicio de su recorrido Curada de espanto se presenta con un gesto revelador: un enorme candado de madera abierto, por la rendija se observa un rostro femenino que huele una cala violeta, símbolo de belleza pura y delicada para los griegos (kalós), flor que obsesionó a Diego Rivera como expresión del trabajo del campesinado y a Georgia O’Keeffe durante su transición de los años ‘20 de las pinturas vanguardistas de rascacielos neoyorquinos hacia la figuración de lo natural, que la volverían eterna. Lo simple, como gesto de lo elegante.

Ornella Pocetti - MACBA
"Candado", madera de cedro y óleo sobre tela

Hay, en esa flor delicada, mucho del trazo de Pocetti, casi como en una declaración, ya que en sus obras, por más que lo inquietante se presente, el cómo genera atmósferas de goce, de atención al detalle, a los patrones que aparecen, las rosas, las espinas, lo natural, los insectos, las palomas, que rodean a estas mujeres -muchas veces sin rostro- y así innominadas, de contundencia etérea.

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La exposición reúne trabajos inéditos y piezas recientes para proponer un recorrido abierto en el que cada visitante arma su propia secuencia de lectura, una decisión curatorial, a cargo de Carlos Gutiérrez, que busca crear una experiencia narrativa antes que lineal.

Esa lógica también organiza la sala: el dispositivo central es un arco -realizado por el padre de la artista- pensado como umbral, en un espacio de visual abierta y arquitectura que busca construir “recortes posibles”, dice Gutiérrez, para que tres obras vistas desde un punto cuenten una historia y otras tres, desde otro ángulo, propongan otra.

Pocetti ubica el origen de su obra en una mezcla de literatura, cine y terror que comenzó a forjarse con Queridos monstruos, de Elsa Bornemann, que su padre le leyó cuando tenía cuatro años, y se extendió a otros autores, siendo Julio Cortázar, sobre todo sus cuentos de Bestiario, una referencia al combinar la rareza, la repetición y la perturbación.

Ornella Pocetti - MACBA
"Verdor insólito de hiedras" y "Quizás sea lo único que te salve esta noche"

“Hay algo de esta técnica que tiene Cortázar de la repetición y que, en las artes visuales, en las pinturas se llama puesta en abismo, que me encanta hacer en mi obra”, sostuvo, sobre esa lógica de “secretitos” y pistas dentro de la imagen, pensadas para que quien mira intente reconstruir un sentido.

Luego, la curiosidad y el cine, con filmes como Los Goonies, su película favorita de la infancia, el Blair Witch Project que vio a los 8, sola, cuando sus padres habían salido a un cumpleaños o Suspiria, el clásico del giallo italiano de Darío Argento fueron marcando una idea de narrativa, pero también del color.

A primer golpe de vista, podría decirse que el surrealismo es también parte de esa construcción del imaginario y no está mal por eso de liberar a la razón de sus filtros, romper con la lógica, a partir de la diposición de elementos, a veces discordantes, otras no, que bien podrían remitir a la experimentación en Le chien Andalú de Buñuel o la serie de Los Sueños de Grete Stern. En lo pictórico, la ligazón con Mildred Burton es inevitable.

Si lo llevamos al campo de lo contemporáneo, sus obras tienen un anclaje en David Lynch, no solo en los elementos que pueden surgir extra tempus, sino en esa concepción del cineasta sobre que no todo tiene que tener una explicación, sino que el verdadero poder del arte reside en dejar preguntas y que cada espectador encuentre su propio significado.

Ornella Pocetti - MACBA
La exposición reúne trabajos inéditos y piezas recientes para proponer un recorrido abierto en el que cada visitante arma su propia secuencia de lectura

En un recorrido por la muestra, Pocetti sostuvo que durante este año buscó torcer esa lógica narrativa que piensa “como una especie de película o como un relato, una novela, un cuento”, y que eso se afirma en un recorrido que no fija un orden único. Así, asume lo caótico, incorpora lo siniestro y parece dejar que la planificación sobre el lienzo sea un proceso más cercano al inconsciente freudiano.

Además, que la referencia literaria viene entonces de los textos del tipo “elige tu propia aventura” para proponer ingresar en una clave de lectura que ingrese tanto en el terror, como el universo pop, a partir de un tono de adolescencia y formación, algo cercano al género coming of age, para pensar distintas etapas de madurez e inmadurez dentro de su propia obra.

El color de las paredes también surgió de ese cruce de referencias. Pocetti dijo que venía trabajando con el amarillo de manera intuitiva, pero luego lo asoció con El tapiz amarillo, un cuento de Charlotte Perkins Gilman, mientras que Gutiérrez lo conectó con los espacios liminales y amarillos del filme Backrooms.

En la lectura del curador, la exposición también muestra un desplazamiento dentro del trabajo de la artista. A las piezas más reconocibles, con personajes en paisajes y situaciones extrañas, se suman obras más íntimas, situadas en el taller y atravesadas por “una dimensión metadiscursiva en la que la pintura se vuelve el alimento de la misma pintura”.

Ornella Pocetti - MACBA
"Curada de espanto" se presenta hasta el 9 de noviembre

Ese movimiento no borra sus insistencias visuales, argumenta Gutiérrez, que remarcó que “motivos como las rosas reaparecen en pinturas de 2021 y en obras actuales”, de modo que distintas capas temporales conviven dentro de la sala.

En ese sentido, Pocetti explicó que en los últimos dos años tomó la decisión de vivir exclusivamente de la pintura y esa elección empezó a filtrarse en su producción y llevó a que las escenas enrarecidas -que ya formaban parte de su lenguaje- incorporaran elementos de su vida cotidiana en el barrio de La Boca y de sus dificultades materiales.

Pocetti estudió Artes Visuales en la Universidad Nacional de las Artes y continuó su formación de manera autodidacta en talleres y programas especializados. Desde su primera exposición individual en 2015, su obra tuvo exhibiciones en Europa, Estados Unidos y Asia.

En 2022 participó de la residencia Fountainhead Arts de Miami y en 2023 presentó allí su primera muestra individual, Honey from a Dark Hive, en la galería Mindy Solomon. En 2025 realizó el proyecto Los días nocturnos en el Museo MARCO La Boca y desde 2026 es representada por Galería Cott.

Pintura de una figura humana desnuda de piel roja con gotas, de pie en un bosque frondoso con dos velas blancas encendidas en la base de un árbol
"Roja", óleo sobre tela, 2021, una de las obras que aparece en la serie 'Moria'

Sobre la elección de obras para Moria, Gabriel Cott, director de la galería, comentó a este medio que fue “realizado por el equipo de producción”, por el estudio Cornás Cavia, que selecciomó piezas ya en colecciones privadas, como El canto del volcán y La presa (realizadas junto a su pareja, Marcelo Canevari); Brokeback nymph, Roja y Sin título, todas en óleo sobre tela del periodo 2018-2025.

El título, Curada de espanto, surgió a partir de un procedimiento habitual en la artista: anotar palabras o frases que dice o que la inspiran. Pocetti vinculó esa elección con un interés reciente por el pop argentino y con una tradición de artistas que construyen su propia mitología.

Otra referencia directa fue el documental El espanto, que transcurre en el pueblo El Dorado, en la provincia de Buenos Aires, donde casi todos los habitantes curan algún mal, aunque solo un hombre cura el espanto, auqnue le interesaba el giro en femenino de “curada de espanto”, debido a que trabaja de manera sostenida sobre cuestiones de género.

*“Curada de espanto” se presenta junto a “Superficie y presencia” de Gerold Miller; “La imaginación geométrica” de César Paternosto y “¿Cómo suenan las lágrimas antes de secarse?“, de Ivana de Vivanco. En el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires, avenida San Juan 328. Lunes a viernes, sábados, domingos y feriados de 12.00 a 19.00 h Martes cerrado. Entradas: $10.000; Estudiantes, docentes y jubiladxs acreditadxs: $5.000; Niños de 6 a 12 años: $5.000; Menores de 6 años y personas con discapacidad: sin cargo y miércoles: entrada general $5.000 y categorías con descuentos especiales. Hasta el 9 de noviembre.

Fotos: Gentileza Macba y Galería Cott

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