Las enfermedades de las mascotas domésticas están matando a los felinos silvestres de América Latina, alertan científicos

Perros y gatos sin vacunar que circulan libremente en zonas rurales y bordes de bosque transmiten virus y bacterias letales a especies nativas en Costa Rica, Bolivia y Chile

Un felino moteado avanza sobre un tronco inclinado cubierto de musgo y bromelias rodeado de follaje verde.
Los reportes de julio de 2026 vinculan los contagios en fauna silvestre con el libre deambular de mascotas y la captura ilegal de animales (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

En Costa Rica, Bolivia y Chile, las enfermedades transmitidas por perros y gatos domésticos se convirtieron en una amenaza para varios felinos silvestres, desde el margay hasta el gato montés y el colocolo, a partir de contagios asociados al contacto con animales de compañía y, en algunos casos, a la captura ilegal de fauna.

Según informó Mongabay Latam, los especialistas consultados en los 3 países coinciden en que la vacunación, la esterilización, el control del desplazamiento de mascotas junto con una mayor vigilancia en zonas rurales y bordes de bosque aparecen como las principales medidas para reducir una presión adicional sobre las poblaciones.

PUBLICIDAD

Un riesgo sanitario silencioso

Un felino silvestre de pelaje manchado y ojos grandes mira hacia al frente desde la rama de un árbol
En Costa Rica, una hembra de margay rescatada en Turrialba murió con leucemia felina, una afección que los expertos vinculan con contagios procedentes de mascotas (Magnific)

En Costa Rica, una hembra de margay llegó al centro de rescate Toucan Rescue Ranch tras ser perseguida por perros y golpeada en la cabeza en una comunidad de Turrialba, en la provincia de Cartago.

El animal murió días después, pero durante la atención veterinaria surgió otro hallazgo: tenía leucemia felina, una afección que los expertos vinculan con contagios procedentes de mascotas criadas en hogares, según confirmó un estudio publicado en PMC que detectó ese mismo patógeno en perros y gatos domésticos de zonas rurales de Costa Rica que comparten hábitat con fauna silvestre protegida.

Asimismo, los veterinarios del país también observan preocupación por otros padecimientos como la peritonitis infecciosa y el distemper canino o moquillo, este último detectado en jaguares y ocelotes.

PUBLICIDAD

Un problema difícil de detectar

Un margay adulto con pelaje manchado y su cría descansan sobre trozos de corteza seca al lado de un tronco de madera
Los veterinarios de Costa Rica advierten por enfermedades como la peritonitis infecciosa y el distemper canino o moquillo, ya detectado en jaguares y ocelotes (Magnific)

Los expertos explican que estos patógenos pueden transmitirse por fluidos, secreciones, heces o vectores como garrapatas, y que en la fauna silvestre el impacto suele pasar inadvertido porque los animales enfermos se internan en el bosque y mueren fuera del alcance.

En Costa Rica, las pruebas diagnósticas disponibles suelen estar diseñadas para gatos domésticos, lo que puede generar resultados imprecisos en felinos salvajes.

“Muestrear vida libre [silvestre] es muy difícil. Ir a agarrar tigrillos, pumas o yaguarundíes para hacer un censo de enfermedades implica mucha logística y muchos recursos. Casi no se ha hecho, pero eso no significa que las enfermedades no estén ahí”, detalló Natalia Montero, veterinaria experta en vida silvestre.

Convertido en mascota el felino silvestre murió

Un gato montés con pelaje moteado camina sobre pasto verde entre varias flores de diente de león.
En Bolivia, un gato montés extraído de su madriguera y criado como mascota en Cochabamba contrajo panleucopenia por convivencia con especies domésticas y murió tras su rescate (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Bolivia, la amenaza quedó expuesta con la historia de un gato montés retirado de su madriguera en una zona rural y convertido en mascota por una familia en la ciudad de Cochabamba en 2023.

Durante el tiempo que permaneció en una vivienda urbana, sufrió vómitos, deshidratación y desnutrición. Más tarde se confirmó que había contraído panleucopenia, un virus transmitido por especies domésticas con las que convivía.

“El gato montés no es un animal doméstico”, afirmó Paola Nogales, coordinadora del Programa de Investigación de Félidos de Bolivia (PIF Bolivia). El ejemplar fue trasladado al refugio Senda Verde, en Coroico, en La Paz, pero murió pese a la atención recibida.

Un gato de pelaje atigrado camina agachado entre rocas y pasto seco. Al fondo se ven más rocas y arbustos bajo un cielo claro.
Un segundo gato montés con panleucopenia hallado en la Chiquitania reforzó la hipótesis de contagios en entornos rurales por contacto con animales domésticos sin vacunación (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los expertos consultados para el reportaje explican que la panleucopenia destruye glóbulos blancos y debilita de forma severa las defensas, con efectos que pueden comprometer pulmones y otros órganos hasta causar la muerte.

La directora de Senda Verde envió un mensaje para prevenir desenlaces como este: “Queremos recordarles a todos que los gatos monteses no son mascotas. No debemos extraer fauna silvestre de su entorno natural”.

Un segundo caso reforzó la alerta

Ocurrió un segundo episodio en la región de la Chiquitania, donde otro de esta especie fue hallado en mal estado de salud cerca de un centro poblado. Tras los estudios clínicos, se comprobó que también tenía panleucopenia.

Un gato montés manchado agazapado sobre un tronco con musgo rodeado de helechos y hojas.
Los especialistas señalan que la vacunación, la esterilización, el control del desplazamiento de mascotas y la vigilancia en zonas rurales y bordes de bosque reducen el riesgo sanitario para la fauna silvestre (Imagen Ilustrativa Infobae)

A diferencia del caso de Cochabamba, no había señales de cautiverio, por lo que surgió la hipótesis de un contagio en un entorno rural o natural por contacto con especies domésticas que deambulan por la zona.

Los especialistas bolivianos señalan que estas transmisiones se producen en un contexto donde faltan campañas públicas de vacunación en áreas alejadas de zonas urbanas y donde muchas familias no cuentan con recursos para inmunizar a sus animales.

La amenaza no es nueva: un relevamiento publicado en Journal of Wildlife Diseases ya había documentado anticuerpos contra patógenos domésticos en ocelotes y gatos de Geoffroy del Chaco boliviano, con animales seropositivos detectados incluso dentro de parques nacionales.

En tanto, un estudio de PubMed, realizado en 2004 cerca del Parque Nacional Madidi, había revelado una exposición superior al 90% de gatos domésticos a patógenos como parvovirus, calicivirus y Toxoplasma gondii.

Alerta sobre el impacto humano

Un gato silvestre parado sobre una roca en un campo de vegetación baja con montañas nevadas al fondo.
En Chile, una cría de gato colocolo rescatada en San Fernando murió tras presentar infección bacteriana aguda y bacterias resistentes a antibióticos asociadas a entornos humano-domésticos (Imagen Ilustrativa Infobae)

En Chile, la situación afecta al gato colocolo, un mamífero pequeño que habita en la zona centro-norte del país. Uno de los casos ocurrió el 10 de octubre de 2025 en la precordillera de San Fernando, Región de O’Higgins.

La hembra juvenil fue hallada en el patio de una casa con secreciones nasales, problemas respiratorios y una acumulación de pus en el cuello que se presumía asociada a un ataque de perro. La cría fue rescatada por el Servicio Agrícola y Ganadero y derivada a un centro de rehabilitación en Santiago, donde murió.

Los análisis mostraron una infección bacteriana aguda y la presencia de bacterias resistentes a antibióticos como metronidazol, cefoxitina y oxacilina, un dato que los expertos interpretan como señal de exposición a cepas propias de entornos humano-domésticos.

“Es como un tigre pequeñito con sus rayitas naranjas intensas, pero en vez de negro es color plomo”, describe Carlos Castro-Pastene, médico veterinario y miembro del ColoColo Conservation Project, un grupo de especialistas que trabaja para su conservación y protección.

Presión en un hábitat fragmentado

Un gato salvaje de pelaje moteado y ojos amarillos permanece agazapado entre hierbas iluminadas por el sol.
Los expertos chilenos advierten que la fragmentación del hábitat, la presión humana y la libre circulación de mascotas agravan el impacto sanitario sobre el gato colocolo y otras poblaciones silvestres (Imagen Ilustrativa Infobae)

La Unidad de Rehabilitación de Fauna Silvestre de la Universidad de Andrés Bello (UFAS UNAB) participó en una investigación enfocada en gatos colocolo que fueron admitidos en centros de recuperación en Chile, cuyo trabajo sigue en etapa de publicación.

Allí se registraron 22 eventos entre 1994 y 2024, con predominio de 6 casos de atropellos, 5 de orfandad y 4 ataques de perros, además de 2 asociados a infecciones: leucemia viral felina e infección por micoplasma, que terminó en eutanasia por su estado grave.

Los expertos chilenos advierten que el riesgo sanitario se agrava por la fragmentación del hábitat, la presión humana y la presencia constante de animales criados en hogares en áreas naturales. Un estudio publicado en bioRxiv confirmó que la leucemia felina ya circula entre güiñas silvestres de forma independiente a los gatos domésticos, lo que indica que el virus se instaló de manera permanente en la población salvaje del país.

Gato de pelaje moteado y cola anillada camina sobre musgo y hojarasca entre troncos de árboles.
En Costa Rica, Bolivia y Chile, las enfermedades transmitidas por perros y gatos domésticos amenazan a felinos silvestres como el margay, el gato montés y el colocolo (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Cualquier alteración de origen antrópico que intervenga su estatus sanitario en ambientes silvestres puede repercutir drásticamente en la disminución de sus poblaciones, acercando su estado de conservación cada vez más hacia la extinción”, advierte Diego Ramírez-Álvarez, experto en el manejo de la biodiversidad.

Esa inquietud adquiere mayor relevancia debido a que la Revista Peruana de Biología publicó en 2024 una propuesta que plantea reconocerla como una especie endémica de ese territorio, lo cual potenciaría su nivel de riesgo y permitiría cambiar su estatus a “En Peligro”.

El problema también se documentó en Argentina mediante un estudio publicado en la Revista Veterinaria, que identificó que los perros domésticos son el principal foco de transmisión del distemper canino a fauna silvestre, con félidos, mustélidos y prociónidos actuando como reservorios que amplifican la circulación del virus en distintos ecosistemas.

En estos países, la expansión urbana, la ocupación rural, la libre circulación de mascotas y la captura de vida salvaje facilitan el contagio. Los investigadores buscan medir este fenómeno e impulsan campañas de vacunación, esterilización y tenencia responsable.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD