Durante muchos años la Feria de Chapultepec fue el lugar favorito de chicos y grandes, ahí se podían encontrar todo tipo de actividades recreativas, desde juegos mecánicos hasta concursos de disfraces y festivales temáticos, por tal motivo, durante más de 50 años se coronó como uno de los parques de diversiones más populares y figuró en la lista de los más visitado de la Ciudad.
Aunque en múltiples ocasiones se le comparó con Six Flags, este rincón nunca dejó de recibir a miles de turistas y chilangos que buscaban desestresarse y pasarla bien junto a sus seres queridos. La historia de esta feria comenzó a mediados del siglo XX, cuando el presidente en turno, Adolfo López Mateos, se encargó de gestionar el proyecto al lado del funcionario Ernesto Uruchurtu.
Fue financiado por el entonces Distrito Federal (hoy Ciudad de México), el cual hizo una inversión de 162 millones de pesos. Una vez que los trabajos de construcción fueron terminados, López Mateos se encargó de inaugurarlo el 24 de octubre de 1964.
La obra figuró como uno de los primeros parques de atracciones en el país, aunque cabe destacar que en un principio el nombre original fue Juegos Mecánicos de Chapultepec.
Se abrió al público con un total de 14 atracciones y la Montaña Rusa fue la que más conmoción causó. Se trataba de una impresionante estructura hecha por la compañía estadounidense International Amusement Devices, Inc., el diseño estuvo a cargo de Aurel Vaszin y Edward Leis. Gracias a su elaboración con madera destacó entre las demás del mundo, pues era muy poco común que este tipo de obras realizaran con ese material.
El motivo principal por el que se levantó dicho centro de atracciones se debió a los planes de remodelación de la segunda sección del Bosque de Chapultepec, pues para darle un nuevo toque a la capital se decidió crear un lugar para que las personas se divirtieran. Además se construyeron grandes edificios como los Museos de Antropología e Historia, Historia Natural y de Arte Moderno, centros culturales importantísimos en el territorio que hoy en día siguen adornando el paisaje del poniente de la CDMX.
La inauguración del establecimiento trajo otros beneficios al lugar, puesto que gracias a los trabajos de modernización se mejoraron servicios básicos como el alumbrado público, puentes peatonales, calles fueron pavimentadas y se instaló un nuevo sistema de agua potable.
Por otro lado, durante más de 20 años la Feria funcionó con tan sólo unos cuantos juegos, no obstante, en 1993 se otorgó una licitación en la que el Grupo Empresarial Chapultepec se comprometió a reestructurar la zona en tan solo 100 días. Uno de los beneficios de esta inversión fue que se pudo realizar una mejora que no sólo transformó el aspecto de la Feria, sino que también se añadieron 43 atracciones más para que los visitantes pudieran disfrutar de un total de 57.
De igual manera se le dio mantenimiento a la Montaña Rusa, en esta labor fue necesaria la participación de 239 personas, las cuales necesitaron de aproximadamente mil 80 horas para pintar toda la estructura. Asimismo, se usaron varios litros de pintura para completar la tarea.
La Casona del Terror también fue considerada en los trabajos, se amplio su tamaño y se agregaron nuevos escenario con algunos efectos especiales para asustar a todos los valientes que decidieran entrar. Después de que se hicieron los innovadores ajustes se reinauguró con el nombre de “La Feria de Chapultepec”.
Lamentablemente el 13 de octubre de 2019 las operaciones del lugar llegaron a su fin a causa de una falla mecánica en un juego que provocó la muerte de dos personas y dejó a dos heridos el pasado 28 de septiembre del mismo año.
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