El Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) propuso cancelar la construcción de la refinería Dos Bocas debido a que un análisis realizado por el organismo concluyó que la inversión tiene apenas un 2% de probabilidad de éxito.
El IMCO creó un modelo financiero de la refinería, el cual sometió a una simulación "Montecarlo" para estudiar 30 mil escenarios, de los cuales el 98% del total asegura que el proyecto de inversión genera más costos que beneficios. Es decir, destruye valor para Pemex.
"Los resultados consideran de forma robusta las contingencias de un proyecto de esta naturaleza", destacó el IMCO. El ejercicio, sin embargo, no consideró los costos de construcción de infraestructura adicional, como ductos e instalaciones de almacenamiento, o la remodelación del puerto de Dos Bocas para recibir buques de hondo calado.
"Una decisión como esta puede generar una grave crisis de las finanzas públicas para todo el país", señaló en un comunicado el Instituto. "Pemex necesita tener un plan de negocios creíble y razonable. Para lograrlo, es necesario que la principal empresa de México se enfoque en inversiones que generen valor y no que lo destruyan", añadieron.
Por lo tanto, el IMCO propuso realizar dos acciones inmediatas: explorar otras opciones para mejorar las condiciones de abasto en el mercado de gasolinas y diesel, como inversiones en logística y almacenamiento de combustibles; y reasignar los recursos a actividades que incrementen la viabilidad financiera de Pemex, como son la exploración y producción.
Dos Bocas, una de los polémicos proyectos de López Obrador
La refinería que el presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador planea construir en su estado natal, Tabasco, para importar menos gasolina, enfrenta serios objeciones de expertos que aseguran que el proyecto podría resultar oneroso e inútil.
Sin embargo, y a pesar de las críticas de otros organismos, como Green Peace y la calificadora Moody’s, la construcción comenzó este domingo 2 de junio.
El Gobierno izquierdista estima que la refinería estará lista en unos tres años con un costo de cerca de 8.000 millones de dólares y la capacidad de procesar 340.000 barriles al día.
Sin embargo, especialistas ven muy optimista la estimación. El presupuesto “no da ni para un tercio de lo que están esperando hacer”, dice a la AFP el analista Gonzalo Monroy.
“La preparación del terreno toma entre 18 y 24 meses. Estamos hablando de unos ocho años (de construcción), asumiendo que todo saliera bien”, agregó.
Moddy's había advertido que la construcción traerá consigo un sobrecosto y retrasos, debido a la falta de experiencia que Pemex y la Secretaría de energía tienen en la construcción de este tipo de infraestructura.
“Dada la falta de experiencia del gobierno (y Pemex) en la construcción de refinerías, es probable que el proyecto termine costando más y tomando más tiempo de lo que el gobierno anticipa, colocando más presiones sobre los recursos fiscales“, indicó la firma en un comunicado.
Greenpeace, por su parte, advirtió que el gobierno carece de las autorizaciones correspondientes en materia ambiental.
La oficina en México de esta organización dedicada al cuidado del medio ambiente explicó que esta obra no está autorizada para comenzar debido a que no cuenta con los permisos que señalan tanto la Ley general del equilibrio ecológico y la protección al ambiente como la Ley general de desarrollo forestal sustentable.