
El astronauta de la NASA Mike Fincke deja la agencia tras 30 años de carrera. Participó en cuatro misiones, acumuló 549 días en el espacio y ayudó a enlazar la etapa de la Estación Espacial Internacional con los programas de tripulación comercial y la preparación de Artemis.
Fincke ocupa el cuarto lugar entre los astronautas de la agencia por tiempo acumulado en órbita, y sus nueve caminatas espaciales suman 48 horas y 37 minutos. Su vuelo más reciente fue como piloto de la misión Crew-11 de SpaceX para la NASA, lanzada en agosto de 2025 y concluida en enero, cuando también actuó como ingeniero de vuelo de la Expedición 73 y comandante de la Expedición 74 en la Estación Espacial Internacional.
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Al anunciar su salida, Fincke dejó un elocuente vaticinio sobre el futuro de la agencia: “Juntos llevaremos de vuelta a la humanidad a la Luna, viajaremos a Marte, exploraremos los planetas y lunas más allá de la Tierra y, algún día, alcanzaremos las estrellas. Todo ello mientras cuidamos de la Tierra, el planeta más hermoso de nuestro sistema solar”.

Según la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio, su salida cierra una trayectoria iniciada en 1996, cuando ingresó a la 16.ª promoción de astronautas. Ocho años después viajó por primera vez al espacio a bordo de la Soyuz TMA-4 en apoyo de la Expedición 9, donde trabajó como oficial científico e ingeniero de vuelo y realizó cuatro caminatas espaciales.
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“La NASA me brindó el extraordinario privilegio de trabajar junto a personas excepcionales, pilotar y contribuir al desarrollo de naves espaciales, y participar en la Estación Espacial Internacional desde sus inicios hasta mi mando en órbita. Estoy profundamente agradecido a mis compañeros de tripulación, a los equipos en tierra, a nuestros socios internacionales y a las familias que hacen posible este trabajo”, precisó el astronauta.
Y añadió: “Me entusiasma compartir estas enseñanzas y ayudar a preparar a la próxima generación de ingenieros, exploradores y líderes”.

La intervención de Fincke en la estación espacial
En 2008 regresó a la órbita en la Soyuz TMA-13 como comandante de la Expedición 18. En esa misión ayudó a preparar la estación para el paso a tripulaciones de seis personas y completó otras dos caminatas espaciales.
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En 2011 voló en la misión STS-134, el último vuelo del transbordador espacial Endeavour. Como especialista de misión y operador del brazo robótico, realizó tres caminatas espaciales y colaboró en la entrega e instalación del espectrómetro magnético alfa.
El administrador de la NASA, Jared Isaacman, sostuvo que pocas personas “han tenido la oportunidad de marcar tantos capítulos de la historia de la NASA como Mike Fincke”. Añadió que sirvió a Estados Unidos como piloto, ingeniero, astronauta y mentor, y que sus aportes, desde las misiones de larga duración en la estación hasta la preparación de la generación Artemis, ayudaron a posicionar a la agencia para el futuro.
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La directora del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, Vanessa Wyche, afirmó que la carrera de Fincke refleja tres décadas de dedicación a la misión de la agencia y al avance de los vuelos espaciales tripulados. También señaló que su paso por la estación y su trabajo en la formación de nuevas generaciones dejaron un impacto amplio dentro de la institución.

Más de su carrera
A lo largo de su trayectoria, Fincke trabajó en desarrollo de naves, pruebas de vuelo y operaciones de misión. Al comienzo del Programa de la Estación Espacial Internacional participó en pruebas e integración de varios de los primeros módulos antes del lanzamiento.
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Su experiencia incluyó dos misiones en la Soyuz, una en el transbordador espacial y, más tarde, el pilotaje de la cápsula Dragon de SpaceX. Esa secuencia lo convirtió en una de las figuras que atravesaron varias generaciones de vehículos tripulados dentro del programa estadounidense.
La NASA indicó que también fue parte del Programa de Tripulación Comercial. Como jefe de la División de Tripulación Comercial de la Oficina de Astronautas, trabajó para que las necesidades de los astronautas, la seguridad de la tripulación y la experiencia de los vuelos tripulados influyeran en el diseño de la siguiente generación de naves del país.
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Dedicó cinco años al programa de pruebas de vuelo tripulado de Boeing, donde se entrenó como tripulante y piloto de reserva. En ese período colaboró con software de vuelo, integración de sistemas, pruebas integradas e interfaces de las naves.
El jefe de la Oficina de Astronautas del Centro Espacial Johnson, Scott Tingle, dijo que Fincke afrontaba cada misión con experiencia, humildad y una dedicación constante. Agregó que fortaleció al equipo tanto en vuelo como desde tierra y que su legado sigue presente en la forma en que la agencia opera hoy.
Fincke también trabajó como piloto militar e ingeniero de pruebas
Además de sus misiones, brindó apoyo a las operaciones de la estación desde tierra como integrante del equipo de soporte para pruebas de tripulación en Rusia, comunicador de cápsula y líder del equipo de procedimientos de tripulación. En esas funciones ayudó a traducir requisitos complejos de ingeniería y operación en instrucciones claras para las tripulaciones en órbita.
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Originario de Emsworth, en Pensilvania, estudió aeronáutica y astronáutica y ciencias de la Tierra, la atmósfera y los planetas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. Allí también cursó estudios en la Unión Soviética mediante un programa de intercambio con el Instituto de Aviación de Moscú.
Obtuvo una maestría en aeronáutica y astronáutica por la Universidad de Stanford y otra en geología planetaria por la Universidad de Houston, campus de Clear Lake. Es coronel retirado de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y graduado distinguido de la Escuela de Pilotos de Pruebas de esa fuerza.
Antes y durante su carrera espacial se desempeñó como ingeniero de sistemas espaciales e ingeniero de pruebas de vuelo en las bases aéreas de Edwards y Eglin. Después fue enlace de pruebas de vuelo de los Estados Unidos para el programa conjunto japonés-estadounidense del caza XF-2 en la base aérea de Gifu, en Japón, y acumuló más de 2.000 horas de vuelo en más de 30 tipos de aeronaves.
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