
La NASA se prepara para ejecutar la campaña de lanzamientos más compleja de la historia lunar con Artemis III, una misión que requerirá el despegue de tres de los cohetes más potentes del mundo para validar las maniobras de encuentro y acoplamiento que permitirán el regreso humano a la superficie de la Luna.
El plan, previsto para finales de 2027, transforma la exploración lunar en un desafío logístico y tecnológico sin precedentes, con la colaboración de SpaceX y Blue Origin y una tripulación que encarna la cooperación internacional.
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El cronograma de Artemis III prevé que el potente Space Launch System (SLS) de la NASA lance la cápsula Orion y a sus cuatro tripulantes desde el Centro Espacial Kennedy, en Florida, hacia la órbita terrestre baja. Allí comenzará una secuencia de pruebas inédita: los astronautas deberán acoplarse primero al módulo lunar Blue Moon, lanzado previamente por un cohete New Glenn de Blue Origin.

Durante dos días, la tripulación abrirá la escotilla y ensayará todos los sistemas del módulo, incluyendo los de soporte vital, en un entorno controlado y sin la presión del alunizaje. Luego, Orion se desacoplará y repetirá el procedimiento con la nave Starship de SpaceX, en una maniobra que durará alrededor de un día. En este caso, la Starship no llevará cabina para tripulación, solo el hardware necesario para simular los acoplamientos que serán cruciales en futuras misiones.
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“Artemis 3 es una campaña de lanzamiento múltiple increíblemente emocionante, compleja y altamente coordinada. Se llevará a cabo en un corto período de tiempo con tres de los cohetes más potentes del mundo”, explicó Jeremy Parsons, director del programa Artemis de la NASA.
El objetivo central es validar los procedimientos y el hardware de acoplamiento, asegurar la interoperabilidad entre sistemas de distintos proveedores y probar los trajes extravehiculares de nueva generación, desarrollados por Axiom Space.
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Aunque la NASA aún no confirmó si Artemis III incluirá una caminata espacial, anticipó que los datos recogidos serán determinantes para el desarrollo de equipamiento apto para el vacío y la superficie lunar, a pesar del retraso en la entrega del equipamiento especializado.
La campaña de lanzamientos representa un reto de coordinación sin antecedentes, donde los tres vehículos más avanzados del sector privado y público —SLS, New Glenn y Starship— deberán cumplir ventanas de lanzamiento precisas para que Orion pueda completar los encuentros y pruebas en órbita. El operativo implica que, si uno de los módulos de aterrizaje no estuviera listo para 2027, la NASA podría modificar el plan y retrasar el regreso a la Luna.
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El cronograma depende de la capacidad de SpaceX y Blue Origin para superar desafíos como el reciente accidente del New Glenn en mayo de 2026. “Nos mediremos no solo por nuestros éxitos, sino también por cómo respondemos a los contratiempos”, señaló John Couluris, directivo de Blue Origin.

Los preparativos técnicos avanzan a buen ritmo: el tanque de combustible del SLS ya llegó al Centro Kennedy, los propulsores sólidos esperan su integración y la cápsula Orion se encuentra en la etapa final de ensamblaje y pruebas.
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La tripulación comenzará a entrenar de inmediato en los simuladores del centro Johnson y en la maqueta del módulo Blue Moon. Según la NASA, el programa Artemis busca “explorar más la Luna en busca de descubrimientos científicos, beneficios económicos, establecer una presencia humana duradera en la superficie lunar y sentar las bases para las primeras misiones tripuladas a Marte”.
Experiencia, diversidad y un ensayo que prepara el regreso lunar

La misión Artemis III también marca un hito en la cooperación internacional. Por primera vez, un astronauta de la Agencia Espacial Europea (ESA) formará parte de una misión Artemis, junto a tres estadounidenses de trayectorias sobresalientes. El grupo está integrado por el comandante Randy Bresnik, el piloto italiano Luca Parmitano (ESA), el médico e ingeniero Frank Rubio y el ingeniero Andre Douglas. Todos aportan experiencia en liderazgo, ciencia, operaciones espaciales y vuelos de larga duración.
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Randy Bresnik fue seleccionado por la NASA en 2004, tras una carrera como piloto de combate en la Infantería de Marina de Estados Unidos. Acumuló más de 7.000 horas de vuelo en 95 tipos de aeronaves y participó en misiones de combate y en la misión STS-129 del transbordador Atlantis, donde realizó una caminata espacial de seis horas. Posteriormente, viajó a la EEI en la nave Soyuz MS-05 y se desempeñó como comandante de la Expedición 53. Desde 2018, supervisa el desarrollo de los sistemas para Artemis.
El piloto Luca Parmitano, coronel de la Fuerza Aérea Italiana y astronauta de la ESA desde 2009, fue el primer italiano y el tercer europeo en comandar la EEI. Acumuló más de 2.000 horas de vuelo en 40 tipos de aeronaves, lideró la Expedición 61 y participó en misiones de larga duración, incluyendo actividades extravehiculares en entornos de alta presión. “La designación de Luca como piloto refleja la amplia experiencia europea en vuelos espaciales tripulados y se basa en su dilatada trayectoria operativa en situaciones de alta presión”, destacó el director general de la ESA, Josef Aschbacher.
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Frank Rubio nació en Los Ángeles, creció en Miami y es hijo de salvadoreños. Fue piloto de helicópteros Black Hawk, médico de familia, cirujano de vuelo y oficial de las fuerzas especiales. Sirvió en Bosnia, Afganistán e Irak, fue condecorado por sus misiones y, en su primer vuelo espacial, un fallo en la nave Soyuz MS-22 lo obligó a permanecer 371 días en la EEI, estableciendo el récord estadounidense de mayor permanencia continua en el espacio.
“Es un gran honor representar a los hispanos. El mensaje para la juventud es que adelante con el trabajo, el estudio, que cualquier cosa se puede”, afirmó Rubio.
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El cuarto astronauta, Andre Douglas, es el único debutante en el espacio con Artemis III. Ingeniero mecánico, doctor en ingeniería de sistemas y exmiembro de la Guardia Costera, Douglas participó en operaciones de rescate, salvamento marítimo y diseño de vehículos autónomos en el Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins. Fue seleccionado por la NASA en 2021, integró la reserva de Artemis II y se entrenó en simuladores de la nave Orion y del módulo Blue Moon.

La designación de Bob Hines, como astronauta de reserva, completa el equipo. Hines es coronel de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, fue piloto de la misión SpaceX Crew-4 y suma 170 días en el espacio. Si uno de los titulares no pudiera participar, Hines se sumará al equipo principal.

El proceso de selección contempló la trayectoria, la diversidad y el aporte de cada uno a la misión. El administrador de la NASA, Jared Isaacman, explicó: “Hoy damos otro paso audaz en el regreso de la humanidad a la Luna, basándonos en los extraordinarios cimientos establecidos por los astronautas de Artemis II”
“Sus logros reavivaron el entusiasmo mundial por la exploración, y ahora pasan el testigo al equipo de Artemis III: Randy, Luca, Frank y Andre. Artemis III demostrará el poder de la innovación estadounidense y la colaboración internacional al poner a prueba complejas operaciones de encuentro y acoplamiento, y al desarrollar las tecnologías que algún día nos llevarán más lejos en el sistema solar”, agregó.
Artemis III, con su secuencia de lanzamientos múltiples, simboliza el puente tecnológico y humano hacia la próxima era de exploración lunar. El éxito de la campaña marcará el rumbo para el alunizaje tripulado de Artemis IV en 2028 y sentará las bases para futuras misiones hacia Marte y más allá.
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