La crisis en Cuba vacía las calles del casco histórico de La Habana y evidencia la falta de turismo en la isla

Los cubanos de la capital comienzan a mirar a los consumidores locales como su principales consumidores, a medida que se agranda la escasez de divisas extranjeras ante los pocos turistas que viajan al país

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Unas mujeres pasean por la Plaza de la Catedral, uno de los lugares turísticos más populares de La Habana Vieja, Cuba, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)
Unas mujeres pasean por la Plaza de la Catedral, uno de los lugares turísticos más populares de La Habana Vieja, Cuba, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)

La crisis del turismo en Cuba dejó una huella profunda en las calles de La Habana Vieja, donde la presencia de extranjeros se redujo a mínimos históricos. Durante una mañana entera, solo seis turistas foráneos —provenientes en su mayoría de Latinoamérica— fueron localizados por Reuters en las zonas más emblemáticas de la capital.

El deterioro de la industria turística, golpeada por la escasez de combustible y alimentos, sumado a los cortes de energía, se refleja en hoteles y restaurantes casi vacíos y en una actividad comercial prácticamente paralizada. Quienes deciden visitar la isla en este contexto encuentran servicios limitados y una oferta cada vez más reducida, aunque algunos aún rescatan aspectos positivos de su experiencia.

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En los primeros meses del año, la llegada de visitantes extranjeros apenas superó los 328.600, menos de la mitad de los registrados en el mismo periodo del año anterior y muy lejos de los niveles de 2018, cuando se alcanzó el máximo histórico de 4,75 millones. Según la agencia nacional de estadística de Cuba, la tendencia a la baja se ha acentuado tras la pandemia y ante las crecientes restricciones internacionales.

Los taxistas de coches antiguos miran sus teléfonos móviles mientras esperan a los clientes en el Parque Central, en La Habana, Cuba, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)
Los taxistas de coches antiguos miran sus teléfonos móviles mientras esperan a los clientes en el Parque Central, en La Habana, Cuba, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)

El endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y la advertencia de represalias a empresas extranjeras que operen junto a las autoridades del régimen cubano generó un efecto dominó. Las principales cadenas hoteleras internacionales, como Melia e Iberostar, redujeron el número de establecimientos bajo su gestión, mientras que la canadiense Blue Diamond se retiró completamente.

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El hotel Selectum Family Resort Varadero perdió a su administradora y comercializadora. La cadena hotelera ATG anunció su ruptura con Gaviota, la empresa turística del conglomerado empresarial de los militares de Cuba, GAESA, y se convirtió así en la quinta de su tipo en dejar de administrar hoteles en la isla.

Iduar Sergio Guerra, de 32 años, encargado de un restaurante, espera a los clientes en la Plaza Vieja, el 8 de junio (REUTERS/Norlys Pérez)
Iduar Sergio Guerra, de 32 años, encargado de un restaurante, espera a los clientes en la Plaza Vieja, el 8 de junio (REUTERS/Norlys Pérez)

Del mismo modo, Visa y Mastercard suspendieron operaciones en Cuba, lo que dificulta aún más la llegada y el gasto de los pocos turistas que logran alcanzar las vistas de La Habana.

Las aerolíneas también han reducido o suspendido vuelos por dificultades logísticas y de combustible. Iberia, World2Fly, Rossiya, WestJet y Air Canada figuran entre las compañías que dejaron de operar rutas hacia la isla en las últimas semanas.

Un hombre transporta bidones de agua cerca del Parque Central, uno de los lugares turísticos más populares de La Habana, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)
Un hombre transporta bidones de agua cerca del Parque Central, uno de los lugares turísticos más populares de La Habana, el 8 de junio de 2026 (REUTERS/Norlys Pérez)

Quienes logran llegar encuentran precios bajos en hoteles todo incluido —alrededor de USD 50 la noche—, pero también instalaciones deterioradas, servicios limitados y poca variedad gastronómica. Muchos extranjeros ni siquiera lo intentan: la percepción generalizada es que “los turistas tienen miedo de venir aquí”, afirmó Adianet Labrada, representante de la agencia Cubatur, quien confesó haber perdido casi todos los clientes internacionales habituales tras la reciente escalada de sanciones y tensiones políticas.

La crisis obligó a pequeños negocios privados a reinventarse o cerrar. En el café La Vitrola, situado en La Habana Vieja, su gerente Jairan Lombira se vio obligado a ofrecer descuentos del 50% para atraer a cualquier cliente, extranjero o local. “Ahora nos estamos centrando en atraer al mercado nacional mientras esperamos que las cosas mejoren”, explicó Lombira.

Una santera, una sacerdotisa de la religión afrocubana Santería, pasa junto a una cafetería vacía en la Plaza Vieja, el 8 de junio (REUTERS/Norlys Pérez)
Una santera, una sacerdotisa de la religión afrocubana Santería, pasa junto a una cafetería vacía en la Plaza Vieja, el 8 de junio (REUTERS/Norlys Pérez)

El fotógrafo argentino Valerio Bispuri, de paso por Santiago de Cuba, compartió una impresión sobre su experiencia: “Hay hambre, pero por lo que he visto estos últimos días, pueden salir adelante”. En ese sentido, señaló la resistencia y la solidaridad entre la gente, a pesar de la evidente escasez y las dificultades cotidianas.

El sector turístico de Cuba atraviesa uno de sus peores momentos, resultado de una combinación de factores internos. Mientras la administración estadounidense sostiene que las sanciones son necesarias para un cambio de régimen en la isla, las autoridades cubanas responsabiliza al bloqueo por la crisis estructural.

(Con información de REUTERS)

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