El Pentágono no descarta capturar al dictador cubano Miguel Díaz-Canel: “Todas las opciones están sobre la mesa”

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, evitó desmentir un eventual operativo militar contra el líder cubano y advirtió que el Departamento de Guerra tiene “opciones en todos los niveles” listas para ejecutar

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Fotografía de archivo, tomada el pasado 16 de abril, en la que se captó al dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante un acto público, en La Habana (Cuba)
EFE/Ernesto Mastrascusa
Fotografía de archivo, tomada el pasado 16 de abril, en la que se captó al dictador de Cuba, Miguel Díaz-Canel, durante un acto público, en La Habana (Cuba) EFE/Ernesto Mastrascusa

Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, no descartó este miércoles una operación militar para capturar a Miguel Díaz-Canel, dictador de Cuba. Interrogado en Miami sobre si el Pentágono contempla un operativo similar al que el 3 de enero derrocó y detuvo a Nicolás Maduro en Caracas, Hegseth respondió que “todas las opciones están sobre la mesa” y que el Departamento de Guerra estará “preparado para cualquier contingencia”. Las declaraciones se produjeron durante su visita al Comando Central de Estados Unidos (Centcom), con sede en Florida.

“Opciones, opciones, opciones. Nuestro trabajo es presentar opciones en diferentes escalas, dependiendo a dónde quiere ir el comandante en jefe”, afirmó Hegseth, sin aclarar si existe inteligencia concreta ni si hay un plan activo. Su lenguaje replica la estrategia de presión psicológica ensayada con Venezuela: mantener la incertidumbre sobre la respuesta militar para forzar decisiones en La Habana.

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La jornada comenzó en la base naval de Guantánamo, enclave estadounidense en territorio cubano, donde Hegseth advirtió que sería “imprudente” que Cuba intentara adquirir armamento capaz de alcanzar la base o el territorio continental, y que hacerlo implicaría “invitar a un tipo de confrontación que no podrían soportar”. Sobre posibles suministros de China o Rusia a la isla, Hegseth precisó que no hablaba de “inteligencia específica”, aunque reconoció que “siempre hay un riesgo”.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, habla a las tropas en la base naval estadounidense de Guantánamo, Cuba, en la imagen fija de vídeo del 10 de junio de 2026
REUTERS/Phil Stewart
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, habla a las tropas en la base naval estadounidense de Guantánamo, Cuba, en la imagen fija de vídeo del 10 de junio de 2026 REUTERS/Phil Stewart

Las declaraciones se inscriben en una escalada sostenida desde enero. Tras la captura de Maduro, Trump impuso un bloqueo energético que cortó las exportaciones de petróleo venezolano a Cuba. El impacto fue inmediato: el 13 de mayo, el ministro de Energía cubano reconoció que las reservas de combustible para las plantas eléctricas se habían agotado. Los apagones se generalizaron, aerolíneas extranjeras suspendieron vuelos y la escasez de alimentos se agravó de forma acelerada.

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El 4 de junio, el Departamento del Tesoro amplió la presión con sanciones directas contra Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta Peraza, su hijastro Manuel Anido Cuesta —radicado en Madrid—, el coronel Alejandro Castro Espín y el nieto de Raúl Castro, Raúl Alejandro Castro Calis. También fueron designados el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, los Comités de Defensa de la Revolución y otras entidades estatales.

La visita de Hegseth se enmarca en una serie de movimientos recientes. El 29 de mayo, el general Francis Donovan, jefe del Comando Sur, se reunió en el perímetro de Guantánamo con el general Roberto Legrá Sotolongo, jefe del Estado Mayor cubano, en el primer encuentro de esa naturaleza en mucho tiempo. A principios de mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, había encabezado una delegación en La Habana. La doble estrategia es clara: presión máxima en lo económico y retórico, con canales militares y de inteligencia abiertos para preservar el margen de maniobra.

Díaz-Canel respondió a las sanciones advirtiendo que “la agresividad y perversión del gobierno yanqui chocarán con la decisión de Cuba de enfrentar los peores escenarios”. En una entrevista con elDiario.es, el dictador describió tres guiones que atribuye a Washington: provocar un estallido social por asfixia económica, una intervención directa o una acción bajo pretexto humanitario. La pregunta de si Díaz-Canel podría seguir el camino de Maduro es, en sí misma, la herramienta de presión que la administración Trump mantiene deliberadamente abierta.

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