
Traer recuerdos supuestamente inofensivos como plantas, frutas o semillas de países fuera de la Unión Europea (UE) puede causar serios problemas a los viajeros. Para evitar multas o la destrucción de algún alimento o un producto de origen vegetal o animal, es necesario leer en detalle la normativa de la UE en materia de importación antes de ingresar a cualquiera de sus estados miembro. El personal especializado realiza los controles pertinentes en los aeropuertos. Existen normas para la importación de muchas plantas o ciertas partes de ellas para evitar el ingreso de plagas y otras enfermedades. Una sola fruta puede contener decenas de moscas de la fruta o larvas que pueden propagarse. Esto puede tener consecuencias devastadoras para el medio ambiente y la agricultura. Cuando se importan productos vegetales de países no pertenecientes a la Unión Europea, se suele exigir un certificado fitosanitario del país de origen. Tal es el caso de la fruta fresca, las hortalizas, las flores cortadas y las semillas. Una nota que simplemente diga que la mercadería fue "fumigada" no es suficiente, y es posible que la falta de un certificado fitosanitario le ocasione un problema a su portador. "Muchas veces tienen que entregar en el aeropuerto los recuerdos traídos de las vacaciones, a menudo muy caros, para ser destruidos", explica Alexander Grüner, del Servicio de Protección Vegetal de Giessen, cerca Fráncfort. Agrega que además hay una tasa que se debe abonar directamente en el aeropuerto. Grüner detalla que hay excepciones para cinco frutas: la piña, el coco, los dátiles, el durián y el plátano pueden transportarse sin certificado sanitario. dpa
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