
Para Navidad y Año Nuevo se ingieren grandes cantidades de alcohol. ¿Por qué no tomarse entonces en enero una pausa de este tipo de bebidas? La idea del "dry january" (enero seco) proviene originalmente de Inglaterra y no solo hace bien al hígado, sino también al páncreas, al estómago y al intestino, señalan los expertos. Esta abstinencia también se puede aprovechar para reflexionar sobre la propia relación que se tiene con el alcohol, que en algunos casos quizá ya sea problemática. Eso podría tal vez ayudar a que en febrero uno no recaiga en el patrón anterior de conducta, sino que opte por reducir el consumo de bebidas alcohólicas a largo plazo. Y es que ya el consumo de medio litro de cerveza o un vaso de vino diario es preocupante en el caso de los hombres. En las mujeres lo es incluso la mitad de esa cantidad. Quien regularmente y a largo plazo beba más, se arriesga a padecer problemas de salud graves. No solo en la cirrosis hepática tiene el alcohol un papel prepoderante, también en muchas otras enfermedades. Así, por ejemplo, hay inflamaciones crónicas del páncreas relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas que pueden generar otras enfermedades, incluso cáncer. dpa
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