Usar más jabón no siempre es mejor: los seis errores al lavar la ropa que pueden dañar las prendas

Hábitos cotidianos, como cerrar la puerta del lavarropas tras cada ciclo o mezclar telas de distinto peso, pueden generar gastos evitables y reducir la vida útil del equipo

Una mujer agachada introduce ropa en una lavadora blanca de carga frontal, junto a un cesto con prendas y una secadora.
Revisar las etiquetas, separar las prendas y usar la dosis adecuada de jabón ayuda a cuidar la ropa y prolongar la vida útil del lavarropas (Imagen Ilustrativa Infobae)
Guardar

Una rutina de lavado apurada puede terminar en prendas encogidas, colores desteñidos, telas rotas o un lavarropas con olores persistentes.

Algunos errores habituales al lavar la ropa pueden acortar la vida útil de las prendas y aumentar los gastos de mantenimiento, aunque se corrigen con cambios simples antes y después de cada ciclo.

PUBLICIDAD

Desde el cuidado del lavarropas hasta la preparación de la ropa, las recomendaciones apuntan a prestar atención a los detalles que suelen pasarse por alto. Unos minutos de organización pueden evitar tener que reemplazar prendas o destinar dinero a reparaciones.

1- Ignorar las etiquetas puede dañar las fibras de forma irreversible

Una mujer sostiene una camisa a rayas y mira su etiqueta frente a una lavadora abierta y un cesto con ropa.
Las etiquetas de las prendas indican la temperatura y el método de limpieza para evitar el encogimiento de las telas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Mezclar toda la ropa sin mirar las indicaciones de cuidado es una de las prácticas con más riesgo. Las etiquetas especifican la temperatura apropiada, el tipo de lavado y si una prenda necesita tratamiento a mano o limpieza en seco.

Becky Rapinchuk, experta estadounidense en limpieza y fundadora de Clean Mama, advirtió en Real Simple que no respetar esas instrucciones puede provocar encogimiento, transferencia de color o deterioro de las fibras. “La etiqueta de cuidado existe por una razón: es la guía para que la ropa luzca como nueva”, señala.

PUBLICIDAD

Las prendas nuevas merecen una revisión adicional, sobre todo si tienen telas delicadas, estampados, bordados o combinaciones de materiales. Separarlas desde el primer lavado reduce el riesgo de deterioro prematuro.

2- Cerrar el lavarropas después de usarlo retiene humedad y genera malos olores

Mantenimiento de lavadora
Dejar la puerta del lavarropas entreabierta después de cada ciclo previene la acumulación de humedad y la formación de moho en el tambor. (Europa Press)

Después de sacar la ropa, muchas personas cierran la puerta del lavarropas de inmediato. Sin embargo, esa costumbre deja humedad en el tambor y en las gomas de sellado, un ambiente que favorece la aparición de moho y olores persistentes.

Para evitarlo, conviene dejar la puerta entreabierta durante un tiempo, hasta que el interior se seque. También es útil revisar el compartimiento del detergente y limpiar de forma periódica las zonas donde pueden quedar restos de jabón.

Ventilar el tambor luego de cada lavado puede ayudar a conservar el lavarropas en mejores condiciones y disminuir la necesidad de limpiezas más profundas o reparaciones vinculadas a la humedad.

3- Los cierres abiertos pueden enganchar y romper otras prendas

Una mujer sostiene una prenda deportiva azul con cremallera abierta junto al tambor de una lavadora.
Cerrar los cierres y vaciar los bolsillos antes del lavado protege las telas finas contra desgarros y rasgaduras. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Pantalones, camperas, buzos y otras prendas con cierre pueden dañar la ropa que se lava junto a ellas. Un cierre abierto puede engancharse en tejidos, ropa interior o telas finas y causar rasgaduras que, en algunos casos, no tienen arreglo.

La recomendación es cerrar todos los cierres antes de colocar la ropa en el canasto o, como mínimo, antes de iniciar el ciclo. También conviene abrochar los broches y revisar bolsillos para evitar que objetos pequeños golpeen el tambor o manchen las prendas.

Cerrar un cierre lleva apenas unos segundos y evita daños en prendas que pueden ser costosas de reemplazar.

4- Más detergente no garantiza un mejor resultado

Mano que vierte detergente en una lavadora blanca abierta, junto a una secadora, un cesto con ropa y estantes con productos.
El exceso de jabón en el lavarropas deja residuos en las fibras textiles y altera el funcionamiento de los equipos de alta eficiencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Usar una cantidad excesiva de detergente parece una forma de conseguir ropa más limpia, pero puede generar el efecto contrario. El producto que no se enjuaga por completo deja residuos en las fibras, endurece las telas y facilita que la suciedad vuelva a adherirse.

La dosis debe ajustarse a las indicaciones del envase, al nivel de suciedad y a la capacidad del lavarropas. En los equipos de alta eficiencia, el exceso de jabón puede generar espuma de más y afectar el funcionamiento del ciclo.

“Más detergente no significa ropa más limpia”, explica Rapinchuk. La cantidad adecuada reduce residuos, cuida las telas y evita gastar producto de más en cada lavado.

5- Las bolsas de malla protegen las prendas delicadas de enganches y deformaciones

Manos de una mujer que coloca ropa interior en una bolsa de malla con cremallera sobre una mesa de madera, al lado de una lavadora blanca.
El uso de bolsas de malla evita que la ropa interior y las piezas con apliques sufran daños por el roce con telas pesadas. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los corpiños, la ropa interior, las medias, los tejidos finos y las prendas con apliques requieren una protección adicional. Al lavarse sueltas, pueden engancharse entre sí, estirarse o quedar atrapadas en otras telas durante el centrifugado.

Las bolsas de malla para prendas delicadas permiten agrupar estas piezas sin impedir el paso del agua y el detergente. También ayudan a contener los ganchos de los corpiños, que pueden engancharse en otras prendas y generar roturas.

Melissa Maker, especialista de Clean My Space, recomienda usar estas bolsas como una medida preventiva. En particular, evita que prendas pequeñas o de materiales sensibles sufran daños por el roce con toallas, jeans u otras telas más pesadas.

6- Mezclar colores y telas de distinto peso aumenta el desgaste

Un cesto de mimbre con ropa blanca, negra y de colores, junto a una lavadora blanca y botellas de detergente sobre un piso de madera.
Separar las prendas según el color y el peso de los tejidos reduce la fricción y evita la transferencia accidental de tintes. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Separar la ropa solo entre blanca y de color puede no ser suficiente. Las prendas oscuras, las de tonos intensos y las nuevas pueden perder pigmento y transferirlo a otras piezas. Además, las telas pesadas pueden desgastar a las más livianas durante el lavado.

Una clasificación básica debe distinguir blancos, colores claros, oscuros y tonos que puedan desteñir. A la vez, conviene separar por tipo de tela: las toallas, sábanas y jeans necesitan un ciclo diferente al de la ropa interior, las remeras finas o las prendas de punto.

Dedicar unos minutos a ordenar la ropa antes de lavarla evita transferencias de color y reduce el desgaste por fricción. Revisar etiquetas, cerrar cierres, medir el detergente y dejar secar el tambor completa una rutina que ayuda a conservar tanto la ropa como el lavarropas.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD