
Los mecanismos que gobiernan la relación entre la evolución genética y cultural son objeto de debate, análisis de datos y esfuerzos de modelización. Hace decenas de miles de años, los humanos prehistóricos en Europa se adornaban con una variedad tan amplia de cuentas que los investigadores han clasificado nueve grupos culturales distintos en todo el continente según su ubicación y estilos distintivos.
Los especialistas se centraron en el período gravetiense, que se extendió hace entre 34.000 y 24.000 años y fue definido por cazadores-recolectores que también eran hábiles artesanos, según un estudio publicado en la revista Nature Human Behavior. Las habilidades artesanales se pueden ver en la variedad de materiales que usaban para hacer cuentas, como marfil, huesos, dientes (incluidos los de osos, caballos y conejos), astas, piedras preciosas de azabache, conchas y ámbar. Estas piezas probablemente sirvieron como adornos personales y como marcadores culturales.
Para el estudio, los investigadores analizaron 134 tipos de adornos recolectados por arqueólogos durante el último siglo en 112 sitios de toda Europa. Luego, el equipo ingresó la información que recopilaron de documentos científicos anteriores y otra literatura en una base de datos, lo que les permitió comenzar a identificar las distinciones entre las cuentas de los diferentes grupos.
Comenzaron a notar diferencias a medida que creaban la base de datos. Notaron grandes distinciones, especialmente entre Occidente y Oriente. Por ejemplo, los investigadores notaron que los zorros y los ciervos, ambos abundantes en todo el continente durante ese período, solo se incorporaron en cuentas creadas por ciertos grupos.
Las joyas primigenias

En ese momento, los zorros y los ciervos estaban por todas partes. Sin embargo, los especialistas sólo ven personas que usan caninos de zorro en el este. Solo encontraron sujetos que usan caninos de ciervo en el oeste. Entonces, aunque están disponibles en todas partes, hay una clara diferencia en lo que estuvieron eligiendo.
También hubo movimiento de materiales entre diferentes grupos, como se puede ver, por ejemplo, en un lugar de entierro en Italia, donde los restos de un adolescente fueron adornados con materiales que se originaron a cientos de kilómetros de distancia.
Los investigadores determinaron que, si bien la separación geográfica puede explicar parcialmente estas diferencias en la selección de cuentas entre los nueve grupos, los límites impulsados culturalmente fueron un factor mucho más importante, según revelan en su escrito.

Por ejemplo, los entierros eran un rasgo cultural común entre los pueblos del Gravetiense temprano y medio en Europa del Este, pero más tarde hubo un abandono del enterramiento de los difuntos, según el documento. Los profesionales pudieron confirmar la existencia de la mayoría de los grupos culturales basándose en los datos genéticos existentes en el registro arqueológico, pero no pudieron identificar un grupo de Europa del este porque no había datos genéticos conocidos disponibles.
Los especialistas demostraron que la variabilidad del ornamento gravetiano no puede explicarse únicamente por el aislamiento por distancia. El análisis de los ornamentos identificó nueve entidades culturales geográficamente discretas en toda Europa. Si bien en términos generales están de acuerdo con los datos paleogenéticos, los resultados resaltan un patrón más complejo, con entidades culturales ubicadas en áreas aún no muestreadas por paleogenética y entidades distintivas en regiones habitadas por poblaciones de ascendencia genética similar. La integración de ornamentos personales y datos biológicos de otras culturas paleolíticas dilucidará en un futuro estudio la compleja narrativa de la dinámica poblacional de la Europa del Paleolítico superior.
*La información contenida en este artículo periodístico se desprende de la investigación denominada “Los ornamentos personales sugieren la existencia de nueve grupos culturales distintos hace entre 34.000 y 24.000 años en Europa”, publicada en la revista Nature Human Behavior, de la que son autores: Jack Baker, Solange Rigaud, Daniel Pereira, Lloyd A. Courtenay y Francesco d’Errico. Además de la pieza periodística realizada por Reuven Yeshurun, denominada Señalización de la identidad paleolítica y publicada en Nature Human Behavior.
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