“Les quiero contar algo que les va a gustar...”, inició el relato una Carmen Barbieri distendida, procurando que la risa no solo la salve de presente que la encuentra “sensible" (por supuesto, "como todo el mundo”, según advierte), sino que también le dé un reparo al duelo que todavía atraviesa, junto a Fede Bal, por la partida de Santiago Bal.
Si bien pasaron varios meses (el capocómico murió en diciembre, a los 83 años), la actriz se embarcó en una tarea que la llena de nostalgia y recuerdos: revisar las pertenencias de quien fuera su marido para, luego de calificarlas y seleccionarlas, entregárselas a sus tres hijos, Mariano, Julieta y el propio Fede. “Ellos decidirán con qué quedarse", explicó.
Luego de ocho años separados Santiago se mudó a la casa de Carmen cuando estaba “muy muy enfermo”. Y es que el amor que se tuvieron terminó siendo más fuertes que una separación tan dolorosa como escandalosas. Allí vivió hasta su fallecimiento, ocupando el cuarto que Federico había dejado libre al mudarse. En esta cuarentena, y “para ocupar el tiempo”, Barbieri decidió sumergirse en el mundo de quien fuera un talentoso hombre del espectáculo.
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De movida, encontró “mucha ropa”. “La habitación de Fede es todo un vestuario, con seis valijas de ropa, camperas, 200 camisas, ¡300 corbatas!”, contó Carmen en diálogo con el ciclo Hay que ver, de El Nueve. También halló cartas manuscritas para Federico (“No puedo creer que llegaste adonde no llegué yo”, le dice), libretos teatrales, relojes y hasta el anillo con el que celebraron 10 años de compromiso, el 21 de abril de 1996. “Yo tengo el mío, y acá está el suyo”, dijo la actriz, quien mostró su entusiasmo porque si bien “no dejó ni autos, ni casas, ni campos”, “¡aparecieron cosas maravillosas!”.
Entonces también mostró su sorpresa: “¡Aparecieron fotos de minas! ¡¡Fotos de minas!! Y conocidas...”. En el estudio, Denise Dumas y José María Listorti no creían lo que escuchaban. “¿Por qué?”, esbozó el productor, confundido. “¡¿Cómo por qué?! Era Santiago Bal”, respondió la entrevistada, provocando las risas generales y dejando un mensaje inequívoco: correspondía tomarlo . “Para hacer la nota con un poco de humor -dijo-, porque todas las notas lloro". Y además, el capocómico “era libre y podía hacer lo que quisiera”.
Muy bien, ¡aceptado! Pero sobran las preguntas. ¿Eran famosas? Sí, sí, lo eran, aunque Barbieri prefiera llamarlas “conocidas”, distintas figuras del medio con quien la actriz “no tenía relación”. ¿Y ellas enviaban las imágenes? Sí. Lo hicieron en este último tiempo, luego de la separación. En las fotos, ¿aparecen desnudas? La cara de Carmen lo dijo todo...
¡Una más! ¿Adónde las atesoraba? “Las tenía guardas en un portarretrato con toda la familia”, contó, divertida. Pero el descubrimiento fue por casualidad: revisando los otros objetos, en una distracción se cayó, y al romperse el vidrio y el marco ”cayeron un montón (de las fotos) de ellas, de las carmelitas descalzas, sin bombacha y sin corpiño". Incluso reveló que Bal había preparado una carta manuscrita para una en particular. “Después, se la habrá mandando por mail”, razonó su ex mujer.
Sin embargo, Barbieri jura y perjura que no revelará los nombres de las famosas “por respeto a Santiago y a Fede”, quien ya está al tanto del material encontrado. “¿Y por respeto a ellas, no?”, le preguntaron Denise y Listorti. “¡¡¿Por ellas voy a tener respeto?!!", concluyó Barbieri.
Clarito. Ahora sí, no más preguntas.
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