Muchas personas participan a diario en las dos ediciones diarias que tiene Los 8 escalones del millón, el programa que conduce Guido Kaczka por la pantalla de El Trece. Y entre tantos concursantes, hay algunos que logran conmover con sus historias de vida. Así sucedió en la última emisión con Javier De Tomasi, que este martes fue uno de los que se anotó para jugar y tener la posibilidad de mejorar su situación económica.
“Soy técnico en aire acondicionado y calefacción”, comentó cuando el conductor indagó sobre su profesión. Acto seguido, también le preguntó sobre el motivo por el cual debe usar una muleta. “Soy víctima de un delito, me entraron a matar directamente. No robaron nada. Entraron a nuestra casa tres personas vestidas de Policía Federal, nos acribillaron y se fueron. Ni un minuto duró el episodio. Esto ocurrió el 19 de junio de 2020, en plena pandemia, estuve hospitalizado”, comenzó explicando, y aclaró que su caso no llegó a los medios. Y continuó: “Hay una investigación, hay tres detenidos. Solo Dios sabrá si son o no”.
En tanto, contó las consecuencias que tuvo en su salud: “No fuimos asistidos como corresponde, la prótesis la tengo hace dos o tres semanas, porque me amputaron la pierna. 25 disparos recibí, y mi pareja, 9. A mi me dieron en la pierna, sufrí una fractura de tibia y peroné expuesta, de fémur, en la mano tengo un dedo afectado. No quedé paralítico porque pude resguardarme”.
Impactada con su relato, Carmen Barbieri quiso saber si se podía manejar bien con la muleta. “Estoy aprendiendo a caminar a los 46 años”, respondió el hombre. Entonces, la capocómica acotó: “Está perfecto, hay que seguir adelante. Pero que se haga justicia”. “Primeramente, y que las personas que tienen que trabajar para los que somos víctimas realmente cumplan con su función. El sistema deja mucho que desear”, señaló el participante. Ingrid Grudke y Luis Otero, otros de los jurados presentes, también se mostraron impactados ante el relato que escucharon. Si bien Kaczka le ofreció una silla para mayor comodidad, Javier prefirió continuar de pie. Acto seguido, continuaron con el programa.
Semanas atrás, en el programa se había vivido un emotivo momento cuando un ganador del millón decidió no seguir participando para poder darle el lugar al otro finalista, que tenía que afrontar reformas en su casa para poder adaptarla a sus hijos con discapacidad. “Viendo la situación de Guille (el otro finalista), deberíamos tener un Ministerio de Desarrollo Social que se ocupe de determinadas cosas. Y yo creo que él va a disfrutar y lo necesita mucho más que yo. Con esto estoy, le quiero dar la posibilidad de que vuelva. No sigo”, expresó ante la incredulidad y emoción de su rival.
“Veo lo duro que debe ser su día a día y las necesidades...”, agregó, pero no pudo terminar la frase por los aplausos de todos en el estudio, y luego por el fuerte abrazo que le dio el otro competidor, que se mostró muy agradecido por el gesto. “Guillermo, ¿entonces volvés a jugar en Los 8 escalones?”, le consultó el conductor al finalista. “¡Por supuesto!”, respondió emocionado.
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