
El 75% de las usuarias de Gleeden en Colombia afirma masturbarse al menos una vez por semana, un dato que refleja algo más profundo que una estadística: el placer femenino dejó de ser un tema marginal para convertirse en parte de las conversaciones sobre bienestar, salud mental y tecnología.
Detrás de ese cambio cultural está el crecimiento de la industria SexTech, un sector que integra aplicaciones, plataformas y dispositivos inteligentes diseñados para mejorar la experiencia íntima y el autoconocimiento.
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Qué es el SexTech y por qué su crecimiento está transformando la intimidad femenina
SexTech es el término que agrupa a todas las tecnologías orientadas a mejorar la experiencia sexual y el bienestar íntimo. Abarca desde aplicaciones enfocadas en educación sexual hasta juguetes inteligentes conectados vía bluetooth, pasando por plataformas de contenido y herramientas de autoconocimiento corporal.

El mercado no es pequeño. Según Mordor Intelligence, los dispositivos sexuales inteligentes proyectan un crecimiento anual del 22,34% hasta 2030, lo que los convierte en una de las categorías tecnológicas de mayor expansión en bienestar personal.
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La tecnología no reemplaza la experiencia humana en este ámbito: la facilita. Al ofrecer entornos más seguros, privados y personalizados, el ecosistema SexTech está impulsando conversaciones que antes permanecían en silencio, especialmente en lo que respecta al deseo y el placer femenino.
Qué dicen los datos de Gleeden sobre el autoplacer femenino en Colombia
Gleeden, la plataforma de encuentros extraconyugales y no monógamos creada por y para mujeres, que ya supera los 600.000 usuarios en Colombia, publicó cifras que ilustran ese cambio cultural con precisión. El 75% de sus usuarias en el país afirma masturbarse al menos una vez por semana, un aumento frente al 70% registrado en 2024.
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Más allá de la frecuencia, el dato revela un cambio en la motivación. Según Gleeden, 7 de cada 10 usuarias recurre al autoplacer como una herramienta para gestionar el estrés, mejorar el descanso y desconectarse de la rutina diaria.
En ese contexto, el placer propio comienza a posicionarse como parte de las prácticas de autocuidado contemporáneo, junto al ejercicio, la meditación o la alimentación consciente.
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Silvia Rubies, directora de Comunicaciones de Gleeden LaTam, resumió ese desplazamiento cultural: “Durante años, el placer femenino estuvo condicionado por la mirada del otro. Hoy vemos mujeres que ya no esperan que alguien descubra su deseo, sino que lo exploran, lo entienden y lo priorizan”.

Los mitos sobre la masturbación femenina que la cultura está desmontando
Pese al avance de la conversación, la masturbación femenina todavía enfrenta estigmas culturales y desinformación que persisten en muchos contextos. Cuatro mitos concentran la mayor parte de esa resistencia.
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El primero es la creencia de que el autoplacer “es solo para hombres”, una idea histórica que invisibilizó el deseo femenino durante décadas. El segundo es el mito de que “genera adicción”, para el que no existe evidencia científica que lo respalde.
El tercero sostiene que “afecta la vida sexual en pareja”, cuando los expertos señalan que el autoconocimiento fortalece la comunicación y mejora las experiencias íntimas compartidas.
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A esos mitos se suma la llamada “brecha del orgasmo”, una realidad presente en muchas relaciones donde el placer femenino todavía no ocupa un lugar central. En ese escenario, el autoconocimiento corporal se convierte también en una herramienta para redefinir estándares afectivos y sexuales más equitativos.
Mitos y realidades sobre la masturbación femenina
Aunque la masturbación femenina es una práctica natural y saludable, aún persisten numerosos estigmas y mitos históricos en torno a ella. Entre los más habituales se encuentran ideas erróneas como que provoca infertilidad, deforma los genitales o afecta la virginidad.
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La ciencia y la sexología han demostrado que estas creencias carecen de fundamento, ya que la masturbación no altera el cuerpo ni la fertilidad, y la mayoría de las mujeres se estimulan externamente, sin afectar el himen.
También existen mitos sobre su relación con la vida en pareja, la supuesta pérdida de sensibilidad o la culpa asociada. En realidad, el autoplacer complementa las relaciones, ayuda a conocer el propio cuerpo y no genera daños permanentes. Además, aporta beneficios médicos y emocionales, como la reducción del estrés, el alivio del dolor menstrual y la mejora del bienestar general.
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