“Quiero que a alguien le importe que yo exista”: tiene 20 años, sobrevivió a un infierno familiar y aún sueña con ser adoptado
Néstor Carrizo desea que alguien, alguna vez, en algún futuro, diga: “Éste es Néstor, mi hijo”. Hasta los seis años, el que decía eso orgulloso era su papá. Pero cuando una enfermedad lo mató, su vida cambió para siempre. Vivió con su progenitora, con familias de acogimiento y en la calle: sufrió violencia de su familia e indiferencia del Estado. “Hasta el día de hoy sigo pensando que voy a tener una familia”, anhela