Juan Tonelli

“La mujer que iba a casarse me confesó algo que nunca le diría a su marido”

Quizás los dos podían aceptar una aventura, una historia, una noche, incluso una confesión. Pero había algo que ninguno estaba dispuesto a mirar de frente. Porque una cosa es aceptar que la persona que amás tenga deseos propios, y otra distinta es aceptar que esos deseos puedan hacerla feliz lejos de uno

“La mujer que iba a casarse me confesó algo que nunca le diría a su marido”

“Tengo una familia perfecta pero me siento completamente solo”

Ahora la mujer quiere realizarse en su trabajo, algo que aplaudo, y el hombre debe ser un padre presente en los actos del colegio y las mil actividades de los chicos, lo cual tiene todo el sentido. Pero ambos estamos en todo, y así quedamos, prendidos fuego. Los dos en el infierno

“Tengo una familia perfecta pero me siento completamente solo”

Una monja en Tinder

Una vez que vemos algo, ya no podemos hacer como si no supiéramos. No hay vuelta atrás. Yo comprendí esto con la cabeza, pero sobre todo con el cuerpo, y no puedo hacer como si nada. El costo sería demasiado alto. Es un salto al vacío y me da pánico

Una monja en Tinder

“A los 43 años descubrí que nunca había elegido realmente en mi vida”

No tenía la menor idea de qué me gustaba y solo me ocupaba de ganar dinero para pagar cuentas. Tampoco me consideraba avaro, aunque también era muy cuidadoso con los gastos. Siempre tenía miedo a que en un futuro pudiera faltarme algo

“A los 43 años descubrí que nunca había elegido realmente en mi vida”

“Creí que el éxito iba a curarme, pero solo me duró una noche”

El poder y el reconocimiento no van a resolver mi angustia, solo pueden servir como un alivio provisorio. Incluso estoy convencido de que agravan el problema. ¿O acaso algún adicto se curó aumentando su dosis de droga?

“Creí que el éxito iba a curarme, pero solo me duró una noche”

“Estuvimos 20 años casados sin saber realmente quién era el otro”

Con tristeza tengo que reconocer que incluso en casa aparentábamos no ser quienes éramos, cuando probablemente nos parecíamos bastante. Pasamos todo nuestro matrimonio sin poder vernos como somos. Nos escondimos del otro creyendo que la persona que teníamos al lado nunca podría entendernos, o peor aún, que huiría si nos conocía de verdad

“Estuvimos 20 años casados sin saber realmente quién era el otro”

“Si estando con mi pareja no puedo ser yo mismo; ¿no estoy un poco solo?”

No sé si se puede hablar de todo en el matrimonio, pero lo que tengo claro es que cuantos más temas tabú haya, más frágil es esa pareja. Cuanto menos hablemos de lo que nos pasa y de lo que queremos, más amenazado está el vínculo -con o sin infidelidad de por medio-, y más solos estamos

“Si estando con mi pareja no puedo ser yo mismo; ¿no estoy un poco solo?”

“Cuando me enteré por qué no me había matado, me quebré”

El tipo se dio media vuelta y les dijo algo al resto que no entendí. Después se me acercó y me abrazó. Un abrazo real, humano, sincero. Lloré por segunda vez en esa noche infinita. No de miedo, ni de furia, lloré de desconcierto, de alivio, de esa mezcla de ternura y culpa que te parte al medio cuando el enemigo te da un abrazo

“Cuando me enteré por qué no me había matado, me quebré”

Juan Tonelli: “Si tu camino no coincide con el mapa, tira a la mierd... el mapa”

En su nuevo libro, Un paraguas contra un tsunami, el escritor argentino explora el mundo emocional en 42 historias reales sobre infidelidades, amores prohibidos, miedos, mandatos, sueños y pérdidas con las que es imposible no sentirse muy identificado

Juan Tonelli: “Si tu camino no coincide con el mapa, tira a la mierd... el mapa”

“Me pasé la vida intentando ser coherente y terminé negando lo que sentía”

Las palabras del médico lo tranquilizaron, pero la inquietud persistía. Si su columna estaba bien y los estudios eran normales, ¿por qué no se recuperaba? ¿Cuál era el diagnóstico? Una respuesta inesperada de esa consulta lo llevó a pensar en su propia vida y en los golpes que se había dado intentando hacer siempre lo correcto

“Me pasé la vida intentando ser coherente y terminé negando lo que sentía”