
El juicio por la sustracción de Loan Danilo Peña continuó hoy en Corrientes con la declaración de cuatro testigos vinculados con distintos momentos de la investigación: desde las primeras horas posteriores a la desaparición y el hallazgo de la zapatilla del niño hasta la aparición de dos teléfonos celulares y la intervención de personas que aseguraban pertenecer a la Fundación Lucio Dupuy.
La mirada estuvo puesta en las declaraciones de Alicia Esther Axson, la enfermera que atendió a María Victoria Caillava alrededor de las 23.09 del 13 de junio de 2024, y Deisy Leonela Ávalos, una vecina que esa misma noche se encontraba en la guardia con su hija y dio una versión diferente sobre el estado en el que se encontraba la ex funcionaria municipal.
También declararon Cándida Yamila Alegre, sargento de la Policía de Corrientes que participó junto a la perra Kira del rastreo de la zapatilla de Loan, y la periodista Paula Bernini, quien permaneció 59 días en 9 de Julio cubriendo el caso para TN.
Finalizó la audiencia de este martes
Para mañana miércoles hay cinco testigos convocados, desde las 9. Es la última audiencia programada para esta semana.
Como la próxima semana no habrá actividad, el debate luego se reiniciará el miércoles 7 de octubre.
Declara la última testigo convocada para hoy
Se trata de Deisy Leonela Ávalos, vecina de 9 de Julio que coincidió con la visita de Caillava al hospital la noche de la desaparición. La testigo había llevado a su hija, en ese momento se cruzaron con la imputada.
“Tenía la cara colorada”, recordó sobre la acusada y dijo que no la escuchó toser, motivo por el cual había acudido Caillava al hospital.
La mujer también se refirió a un episodio protagonizado por Carlos Pérez, esposo de Caillava e imputado en la causa, durante una manifestación frente a la comisaría local.
“Se acercó porque en ese momento los medios empezaban a nombrar a quienes habían estado en el almuerzo. Fue a explicar por qué estaban allí. Decía que quería limpiar su nombre y el de Caillava, que solo los habían invitado a comer”, aseguró.
Según su relato, Pérez comenzó a alterarse durante la movilización porque algunas personas le gritaban “que diga la verdad”. En ese estado, amenazó a alguien, aunque la testigo no pudo precisar a quién ni qué le dijo exactamente.
También relató la versión que Pérez expuso ante los manifestantes: sostuvo que había salido a buscar a Loan y que se encontró con una oveja junto a su cría, que estaba agresiva. Según esa teoría, el animal pudo haber atacado y lastimado al niño.
Declara la tercera testigo de la jornada
Tras un cuarto intermedio, la audiencia se reanudó con la presentación de Alicia Axson, la enfermera que atendió a su amiga María Victoria Caillava cerca de las 23.09 del 13 de junio de 2024, horas después de la desaparición de Loan.
“Esa noche cuando ella fue al hospital, me contó lo que había pasado en el campo. La noté nerviosa por la situación, por lo que estaba pasando. Yo tomé la situación como que un chico se perdió un rato por una travesura, no pensé que iba a ser algo tan grave así. Me contó que cuando estuvo en su casa buscó abajo en la camioneta, por las dudas que no estuviera ahí”, relató.
La sargento de Corrientes relató cómo se encontró el botín de Loan y dijo que Maciel se adjudicó el hallazgo
Yamila Cándida Alegre, la sargento de la Policía de Corrientes que participó junto a la perra Kira del rastreo del botín de Loan, contó cómo fue el operativo. La testigo detalló su citación la noche del 13 de junio y su arribo la mañana del 14, momento en que se entrevistó con el comisario Walter Maciel, uno de los imputados, para coordinar los trabajos de rastreo con la perra Kira.
Alegre describió el procedimiento técnico realizado para tomar muestras de olor a partir de prendas del niño, utilizando guantes de nitrilo y bolsas Ziploc, así como el inicio de las tareas en el naranjal donde Loan fue visto por última vez. Durante el operativo, el trabajo de búsqueda con el can se vio severamente obstaculizado por las condiciones climáticas adversas, en particular un fuerte viento norte que dispersaba las partículas del olor. Asimismo, la sargento mencionó diversas complicaciones operativas, como las heridas producidas al animal por espinas de la vegetación y una descarga eléctrica sufrida cerca de un molino de agua. Finalmente, relató las diligencias tras ser notificada sobre el hallazgo de huellas y del botín del menor, zona donde continuaron realizando tareas de rastrillaje y verificación de terreno.
“Una vez que finalizamos, nos replegamos donde estaba nuestro móvil y donde estaban todas las otras personas a descansar. Después, cerca de las diez —no quiero errarle en el horario—, le avisaron al comisario que estaba a cargo de nosotros. No sé quién avisó ni cómo avisaron que vieron las huellitas. Entonces nos fuimos con el can y entramos al campo donde después iban a encontrar el botín. Nos indicaron que había unas huellitas. En la arena se percibía algo muy similar a unas huellitas, pero no. Por el viento también se ve que las fue borrando. Intenté presentarle nuevamente el olor al can y empezó a dar vueltas ahí, como queriendo buscar, pero no. Nos fuimos y salimos a un campo donde había un tacuaral. En uno de esos hay muchas espinas. Le lastimó la nariz al can, se le vio una espina y sangró. Le limpié con papel higiénico y seguimos. Llegamos a un molino —donde toman agua los animales—. Yo no me di cuenta y ahí le dio una descarga al can porque fue a tomar agua. El can me quedó aturdido. Seguimos un poquito más adelante y pedimos el móvil para que vinieran a buscarnos en una estancia que sale a la ruta 123. Ahí nos fueron a buscar”, contó.
“Nos fuimos a la casa de la abuela de Loan, que es donde dije que íbamos a descansar, porque fue larga la caminata que hicimos y estábamos agotadas, tanto el can como yo. Cuando inicié esa búsqueda se acercaron a nosotros y nos acompañaron dos baqueanos: el señor Moreira y un gordito de apellido Benítez. Nos siguieron y nos fuimos. Atravesamos el campo, el recorrido que hice: pasamos la alta coral, donde la espina le pinchó la nariz al can, llegamos al tanque de agua donde toman agua los animales y salimos con ellos. Nos quedamos a esperar el móvil y regresamos todos a la casa de la abuela de Loan”, añadió.
“Esperamos. Dijimos que a las cuatro, cuatro y media, cinco, íbamos a arrancar la búsqueda. No me estoy acordando bien los horarios. Creo que a las cuatro y media el comisario recibió un llamado telefónico y me manifestó que lo llamaba el comisario Maciel: habían encontrado un botín de Loan, y que tratara de no comentarlo mucho para que la gente no fuera para allá. Nos fuimos al mismo lugar, llegamos y había un aspirante. Entramos a observar el lugar. Efectivamente se veía un botincito y unas huellitas como de un nene. Iniciamos de vuelta la búsqueda”, continuó.
“Después avisaron que había más. Iniciamos nuevamente hacia el campo donde se encontraban las marcas del botín. Cuando pasamos, el can dio un golpe de cabeza y se observó ahí. Después nos buscamos en ese sector a ver si podíamos salir. Recorrimos por todos lados, pero nada. Hacíamos más que nada rastrillaje, a ver si podíamos encontrar algo más, pero nada más”, dijo.
“Eso fue lo que hice ese día, el día 14. Y estuvimos hasta muy tarde. Después también llegan los peritos, y yo no vi quién sacó el botín. Yo cuando regresé al lugar estaba ya afuera el botín, o la zapatillita, el botincito. Lo que sí ahí le pedí si yo podía sacar la plantilla del botincito para ver, para iniciar una búsqueda. Y ahí hizo el recorrido hasta donde estaba la pisadita del botín, digamos, que era similar al botín. Y me llevó hasta ese sector. Y eso fue más o menos y estuvimos hasta muy tarde la noche. Y bueno, ese día yo pensaba ya regresar, porque en teoría ya mi trabajo en ese sentido ya había terminado. Y nos fuimos a una estación de servicio a esperar ahí para cargar combustible, para regresar y bueno, nos pidieron que nos quedemos un día más. Y así fue. Nos quedamos un día más. Nos dieron un lugar ahí de alojamiento y al otro día temprano nos fuimos nuevamente a comisaría y continuamos el trabajo ahí en la zona de donde fue que se vio la marquita del botín. Y ahí se trabajó prácticamente todo el día. Después a la tarde creo que me hace bajar el comisario Walter Maciel para ir a los domicilios del señor, no quiero decir el sobrenombre Fierro, pero le voy a decir así porque no me estoy acordando el nombre”, indicó.
“Ramírez creo que es el apellido. Y a la casa del señor Benítez a hacer, quería que yo trabaje con el can ahí en la casa. Yo le expliqué que ese trabajo yo no hago, pero bueno, como era necesario tratar de ubicar a Lohana, saber algo, pero yo ese trabajo no hago porque no es mi rama, digamos. Pero bueno, en insistencia se hizo, pero no tuve nada, no me marcó nada. Y después el tema del vehículo también, que también quería que le pase la perra. Y bueno, intenté hacer algo, pero justo también tuve una entrevista, estamos hablando con el señor Ramírez, si no me equivoco el apellido. Y me explicó que el nene anduvieron jugando ahí en el vehículo y eso, me explicó. Y bueno, le hice más que nada por una formalidad y bueno, pero fue muy leve, no hubo tanta reacción, digamos, como cuando realmente ella encuentra un rastro. He tenido otros casos que nos acercó a esas personas o indicó para el lugar que se fueron las personas. Esos fueron los dos días que yo estuve ahí. Y después ya a la noche, cuando yo me estaba retirando, ya no sé qué hora, cuando finalizó, yo ya le pedí si nos podíamos retirar, porque ya no, físicamente ya no daba más, ya estábamos cansados, agotados. Yo me estaba yendo, ya nos estábamos yendo. Recibo un llamado si podía volver a la comisaría a firmar unos papeles, unas actas. Yo firmé y no leí. Le soy sincera, como siempre el primer día, porque yo vengo acá a decir la verdad, no leí. Yo me quería ir a mi casa, yo no daba más y me fui. Eso fue lo que pasó ese día más o menos, si no me olvido nada, es lo que yo recuerdo en este momento. Esos dos días”, finalizó su relato.
“Después, posteriormente volvió un grupo grande, pero más que nada también a hacer rastrillaje, más que nada porque ya el lugar ya pasaron muchísimos canes. Anduvimos por detrás del lugar donde anduvimos anteriormente, por las dudas, a ver si encontramos algo. Después anduvimos en la zona del naranjal, anduvimos en el campo del frente, anduvimos allá cerca de los botines, anduvimos cerca de las lagunas, nos metimos debajo de hay un lugar que se meten los animales ahí, anduvimos buscando por todos lados. Los días después de esos dos días que nosotros, yo creo que me quedé un día o dos en Paso de los Libres y regresé. Y ahí nos quedamos a hacer más que nada rastrillaje. Es más o menos lo que me estoy acordando en este momento”, siguió.
El baqueano era el señor Benítez, el gordito, y el señor Moreira. A Moreira creo que le dicen Pachu de sobrenombre. Cuando ingresamos a mitad de camino nos topamos con dos señoras. Frenaron el móvil y nos dijeron: “Eh, ahí encontraron el botín”. Le pregunté a los señores quién era, porque yo no las conocía. Me dijeron: “Es la tía de Loan”, me dijeron, Laudelina. Seguimos hacia donde estaba el botín, que estaba más adelante, bien en un monte. Llegamos, bajamos, y ahí estaba el comisario Maciel y todos esos ya estaban cuando nosotros llegamos. La señora Laudelina y la otra señora se retiraban del lugar.
La sargento explicó que el can Kira le mostró que Loan estuvo en esa zona. Recordó que le pidió a Maciel que retirara a Antonio Benítez del lugar. “No lo necesitaba a él porque ya me explicó el comisario y yo me iba para allá y él se iba para el mismo lugar y a mí ya me empezó a molestar, le soy sincera y le pedí que se retire y le pedí al comisario que le retire de ahí”, añadió.
Contó que a las 10:30 más o menos del 14 de junio le avisaron al comisario que había unas huellitas y ahí nos dirigimos. No sé quién le avisó o de dónde sacó esa información. La sargento explicó que visualizó las huellas y eran de pies descalzos y que no estaban muy lejos del lugar donde hallaron los botines.
“Le comento al comisario Maciel que había una señora que me dijo que era Laudelina. Yo no me acuerdo si fue en comisaría o ahí que, que yo le pregunté al comisario Maciel que quién era, que ella encontró el botín y él dijo: “No, deje de hablar pavadas y esa vieja de mierda”, algo así, “que yo encontré el botín”.
“Lo que no recuerdo si fue en comisaría cuando yo le pregunté eso, porque yo quería saber a ver si quién realmente encontró el botín y me manifestó eso”, dijo la sargento. La sargento indicó que el botín estaba bien enterrado y no supo explicar si las huellas eran frescas.
La testigo explicó la labor de la perra Kira, que olfateó la plantilla del botín para seguir un rastro directo sobre el terreno. Aclaró que el animal busca un olor específico presente en la prenda, sin que se haya realizado una comparación técnica entre el olor del botín y la ropa personal del niño. También se discutieron las diferencias en la conservación de las pisadas según la superficie de barro o arena. El interrogatorio abordó la presencia de otros adultos en el área de búsqueda, incluyendo a Daniel “Fierrito” Ramírez, quien mencionó que los niños jugaban cerca de un vehículo, y a un vecino de apellido Benítez. La testigo deja en claro que este último individuo no corresponde al tío de Loan, imputado en la causa.
La testigo abordó su intervención en la zona del naranjal durante la búsqueda de Loan. Explicó que el intenso viento impidió continuar el rastreo a partir de ese punto y detalló la revisión realizada al vehículo de Ramírez, aclarando la diferencia entre su perro de búsqueda y los canes especializados en discriminación de olores. Finalmente, el testimonio se centra en la obtención de las muestras de olor utilizadas para el perro. La sargento relató que acudió a la casa de Loan acompañada por una funcionaria policial de 9 de Julio, donde se le entregó una bolsa con ropa del menor, y describió el procedimiento para manipular y resguardar las prendas con guantes de nitrilo y bolsas herméticas.
Declara una sargento de la Policía de Corrientes
Se reanuda la audiencia con la declaración de Yamila Cándida Alegre, sargento de la Policía de Corrientes que participó junto a la perra Kira del rastreo de la zapatilla de Loan
Bernini dio detalles del video en el Naranjal
Bernini aclaró que los periodistas no tienen contacto directo con los peritos policiales ni con los imputados detenidos como Antonio Benítez, por lo que toda su información proviene de expedientes, testimonios y declaraciones filtradas a la prensa. Durante el interrogatorio, la testigo profundiza sobre el rol de Benítez en la reconstrucción de los hechos por ser la persona que se dirigió al Naranjal antes de la desaparición del niño. También abordó detalles sobre las reconstrucciones informales realizadas por la Fundación Dupuy, las condiciones de conectividad telefónica en el Naranjal y cómo los medios comunican las hipótesis investigativas que maneja la justicia. Por último, se le consultó sobre las comunicaciones e interacciones observadas o relatadas entre los integrantes de la familia y allegados, como la abuela Catalina, Laudelina y Caillava.
“Nosotros los periodistas tuvimos acceso a un video informal en el que ve una reconstrucción donde está Benítez, así que esa esa reconstrucción la hizo la Justicia, porque Benítez está detenido desde el principio de la investigación. La reconstrucción que nosotros pudimos observar es una reconstrucción donde se lo ve al chiquito J. descalzo, se la ve a Laudelina, se lo ve a Alan Cañete en el Naranjal. Esa reconstrucción no me atrevo a decir que está en tiempo real, sino que está cortada por momentos, pero sí se los ve a todos en el Naranjal”, dijo.
“Me llamó la atención que (los de la Fundación Dupuy) fueron los únicos que fueron con los chiquitos, porque incluso la Justicia no hizo reconstrucción con los chicos presentes. Cuando fueron con Benítez, los chicos no estaban presentes. Entonces, me llamó la atención esa reconstrucción, porque después, los testimonios de los chicos fueron en cámara Gesell”, agregó.
“Macarena tenía miedo y no sé por qué”

“Macarena de repente se hizo cargo de una nena y de un nene. Tenía a la madre detenida, al padrastro detenido, estaba a cargo de un abuelo porque también el abuelo estaba ahí. Macarena de repente pasó a estar completamente desamparada. Ahora, yo creo que gran parte de los miedos a Macarena, y no estoy diciendo acá ‘El Americano’ ni nadie en particular, se lo implantaron. ¿Miedo a qué? ¿A los periodistas?”, aseguró Bernini.
“Macarena, cuando nos da la entrevista con ‘El Americano’ en la habitación, habla del abogado José Codazzi, habla de un senador, habla de haber ido a Corrientes y tener que participar de la mentira de la madre. Entonces, bueno, si vos te ponés a pensar toda esa actitud de Macarena rara, era lógico, es una nena, es una criatura, tiene veinte años”, remarcó.
Bernini contó que Camila manifestó un profundo miedo al ser desalojada del hotel por la desprotección de sus hijos y la ausencia de su marido, situación que posteriormente se alivió al asignársele custodia en su domicilio.
Luego, la testigo fue interrogada sobre Nicolás Soria, a quien describió su actitud misteriosa y sus relatos sobre supuestas experiencias en organizaciones internacionales contra el narcotráfico. La periodista aclaró que no lo consideraba una fuente principal para el caso. “Él jugaba al misterio. Entonces, había cosas que no puedo decir, no puedo especificar, todo en ese tono yanqui que nos daba risa. Entonces, muchas veces, no lo tomaba como una fuente del caso, ni lo tenía como un referente del caso. Sí lo tenía como una persona allegada a Macarena y a mí Macarena me interesaba su testimonio. O sea, porque era la persona que conocía a Benítez y que conocía a Laudelina. A mí no me interesaba ‘El Americano’, sino que me interesaba Macarena, y él tenía llegada a Macarena. Lo que él decía, la verdad es que muchas veces yo lo tomaba muy en cuenta y otras veces no. Uno por ahí en ese caso no memoriza lo que le está diciendo. Hay tanta gente que se te acerca, muchos vecinos, y yo la verdad es que hacés una selección entre lo que te importa y lo que no”, explicó.
“La orientó por ahí con determinadas palabras. En un momento le dijo algo así como que la estación de servicio dijo una cosa así, que quería contarnos que en la estación de servicio la madre había cambiado de auto o habían cambiado de auto, la fue como orientando. Se veía claramente que ellos habían hablado ya de lo que Macarena iba a contar en la entrevista”, siguió.
De acuerdo a lo que relató, Soria tenía un papel con preguntas y ayudaba a Macarena cada vez que se olvidaba de algún dato. La fiscalía fue directa y le consultó si el imputado le indicó cómo hacer la nota: “Intentó, pero yo le dije que no hacía entrevistas con preguntas establecidas y le devolví el papel”.
La defensa de Alan Cañete, uno de los imputados en la causa paralela a la investigación, le preguntó a la conductora para determinar si su representado ejercía coacción, violencia, impedía la salida de las personas del hotel o indicaba a Laudelina y a las jóvenes qué debían declarar, a lo cual la periodista respondió siempre de forma negativa.
Bernini habló del “Americano” y dijo que manipuló las respuestas de la hija de Laudelina

La periodista brindó testimonio sobre sus entrevistas con Macarena, la hija de Laudelina, en el contexto de la investigación por la desaparición de Loan. Explicó que en una primera instancia notó que las respuestas de Macarena parecían coordinadas o influenciadas por “El Americano”, quien intentó imponer un cuestionario previo a la entrevista, el cual fue rechazado por la profesional “para mantener la objetividad periodística”. Asimismo, relató la convivencia y el entorno en el hotel de 9 de Julio, donde se encontraban los menores acompañados por integrantes de la Fundación Dupuy, entre ellos supuestos abogados y una psicóloga infantil. Describió la angustia de Macarena tras el traslado de su madre, Laudelina, a la cárcel de Ezeiza, así como los intentos impulsados por la fundación para que cambiara su representación legal y la llamada telefónica que mantuvieron en el lugar. Finalmente, detalló su interacción con un personaje conocido como el Americano, quien intentó condicionar una entrevista exclusiva con Macarena a cambio de obtener los números telefónicos del gobernador Gustavo Valdés y del ex gobernador Ricardo Colombi. La periodista se negó. “Yo le dije que yo no le iba a conseguir ningún teléfono a cambio de ninguna entrevista. Si él consideraba que me podía conseguir una entrevista con Macarena, a quien yo quería entrevistar, bien, y si no, bueno, que yo le iba a conseguir por otro lado. Y él en eso fue correcto”, indicó.
“En la situación que ella estaba, donde la madre había dicho que todo esto había sido un accidente, donde todo el foco estaba puesto en Laudelina, donde ellos habían vivido esa situación en la que acompañó a la madre a Corrientes a declarar, yo sentí que se entendía cómo estaba ella, pero por otro lado también sentí que esa entrevista estaba como muy hablada con este chico Nicolás”, contó.
“Tenía un papel que me dio cuando llegó con unas preguntas. Eso me dio a entender como que ellos habían hablado ya que tenía ella que declarar en televisión. Después él por ahí si ella se olvidaba algo, le tiraba una palabra”, recordó.
Bernini detalló las conversaciones fuera de cámara sobre la reconstrucción del almuerzo y el trayecto hacia el Naranjal, así como las impresiones del trabajo periodístico en los primeros días de la investigación. La conductora abordó de manera particular la presencia de integrantes de la Fundación Dupuy en el hotel donde se alojaban las familias y los menores. Explicó que los testigos y familiares se sentían resguardados por dicha organización y relató el momento en que la jueza ordenó el desalojo del establecimiento, momento en el que Camila le solicitó registrar las imágenes debido al temor que le causaba volver a su hogar. Asimismo, señaló la sorpresa que causó entre la prensa el hecho de que Camila y Macarena contaran con representación legal sin estar imputadas en la causa.
Respecto a la Fundación Dupuy, Bernini dijo que al principio no la tomaban desde los medios de comunicación como un elemento de importancia en la búsqueda. “A nosotros lo que nos importaba esos primeros días era saber exactamente qué había pasado durante ese almuerzo, minuto a minuto, hasta que desaparece Loan. Entonces, todo el tiempo, por lo menos mi interés, era saber a qué hora Laudelina recibió el llamado de Benítez, a qué hora Benítez salió, por dónde salió Benítez, dónde estaba sentado Benítez, ¿lo vio Benítez o no salir a Loan? ¿Pudo salir o no? ¿Los chiquitos dónde estaban? Entonces, más allá de que muchas veces había especulaciones, yo, por lo menos en mi trabajo, trataba, obviamente les seguís la charla, pero sacar esas especulaciones, porque consideraba que ninguno de los de la organización Dupuy, tenía información fidedigna”, dijo.
Bernini habló de su contacto con “El americano”, Laudelina Peña y su hija Macarena
Bernini contó que Pérez le expresó un gran malestar con los medios de comunicación, especialmente con el canal Crónica, y afirmó haber buscado al niño desesperadamente la noche de su desaparición.
En la segunda parte de su intervención, la testigo detalló sus interacciones con Laudelina Peña -otra de las acusadas- y su hija Macarena. Explicó cómo logró realizar una breve entrevista a Laudelina dentro de una camioneta manejada por miembros vinculados a la organización Dupuy. Después, relató el encuentro con Macarena en una pequeña habitación, convocado por un hombre conocido como el “El Americano” (Nicolás Gabriel Soria), durante el cual Macarena confesó que la versión del accidente de Loan relatada por su madre había sido completamente inventada.
“Laudelina se quedó con Catalina, la abuela de Loan, los días posteriores a la desaparición de Loan y en una oportunidad ella sale con una camioneta del camino que va a la casa de la abuela Catalina y la ruta 123. Estaban saliendo y me acuerdo que un colega va y los entrevista. Ella estaba en el asiento de atrás. Ahí me doy cuenta que es Laudelina. Ya era medio de noche, eran las seis, siete de la tarde, porque me acuerdo que tuvimos que tirar una luz con la cámara para verla bien y ahí me doy cuenta que es Laudelina. Me quedo escuchando un poquito a mi compañero, que le hace super larga la entrevista para que yo no la pueda hacer, hasta que medio ahí lo pellizco como: “Terminá la entrevista”. Entonces, ahí me da paso y yo logro entrevistar a Laudelina, que ya estaba como extenuada de haber dado esa entrevista. Entonces, es una entrevista corta y me acuerdo que quienes manejaban dijeron que estaba muy cansada y que se tenían que ir. Subieron las ventanillas y se fueron”, recordó.
“Laudelina dijo que estaba mal, que estaban buscando a su sobrino, que no había tenido contacto con Benítez, que se lo habían llevado detenido ese mismo día y no mucho más. Creo que le pregunté por la abuela Catalina, si estaba bien. Yo todavía no había tomado contacto con ella. Dijo que sí y se fue. Muy corta fue esa entrevista”, aseguró.
“A Macarena la entrevisté dos veces y a Camila una, y hablé muchas veces con ellas, fuera de esas entrevistas”, dijo. Bernini dio detalles de uno de los encuentros con Macarena y dijo que en una oportunidad la vio temerosa y que “hablaba bajito”. “Yo entendí que lo que estaba contando por ahí era una contradicción con lo que había declarado su mamá. Entonces, tal vez se entendía esa actitud. Me acuerdo que le pregunté si estaba bien y me dijo que sí. Yo ya le había preguntado fuera de cámara en algún momento, en algún encuentro, si ella confiaba en este chico, “El Americano”, y ella me dijo textual: “Es el único que nos da una mano”. Así que descarté que confiaba”, indicó.
“Pérez tenía miedo de que le plantaran algo en la camioneta”
Bernini continuó con los detalles de su contacto periodístico con la pareja de Pérez y Caillava. “Pérez me dijo que él estaba más tranquilo de que había llevado sus vehículos a la comisaría porque unos vecinos lo estaban acusando de que los había lavado y que él sentía más tranquilidad de que estos vehículos estén en la comisaría. Dijo como que tenía miedo de que le planten algo. Esto basándose en lo que había pasado, que no sé exactamente lo que había pasado, lo que había pasado en esa manifestación que tanto los había angustiado. Ellos se iban como complementando en el discurso. Ella estaba muy mal. Entonces por momentos él completaba lo que ella decía. Yo lo tomé en su momento como que habían vivido un mismo hecho, como que eran un matrimonio y que iban complementando y cada uno sumando al hecho, a lo que me estaban contando”, dijo Bernini.
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