En los últimos días, La Matanza atravesó una de las peores crisis criminales de su historia reciente. Hubo seis homicidios en doce días, un cadáver cada 48 horas. El motivo de estas muertes, para la UFI de Homicidios de la zona, con uno de los mejores equipos de fiscales del conurbano, el mismo equipo que esclareció el triple crimen de Brenda, Morena y Lara, es uno solo: el negocio de la droga.
El clima institucional es tenso. La ola de crímenes provocó un notable enojo en la Justicia, con fuertes reproches a la Policía Bonaerense reordenó sus comisarías locales, con cambios de jefes en varias dependencias. Fuentes oficiales en la zona, por lo pronto, no hablan de cuestionamientos por corrupción policial, connivencia con traficantes. “Fue una cagada a pedos ante los hechos”, se sinceran dos hombres de jerarquía.
PUBLICIDAD
El shock es evidente. En un mismo territorio, el mayor de la provincia de Buenos Aires, los muertos de la droga y los muertos de la inseguridad se apilan en los escritorios y en la indignación de los barrios. Tras los asesinatos, los vecinos, hartos, van y queman los búnkers de los transas. Uno creería que semejante cuenta en las morgues debería tomar un estado público más o menos absoluto. Sin embargo, toda esta ola de crímenes ocurrió bajo un relativo silencio público.

Era así. El nuevo triple crimen narco de La Matanza fue una masacre cobarde. Ocurrió el 27 de junio en Recuero e Icalma, zona de Laferrere. Las víctimas fueron dos hombres y una mujer. Todos vivían en un radio de ocho cuadras de distancia del lugar. Según testimonios, dos pistoleros a bordo de motos dispararon al menos 25 tiros contra un bunker en el que se congregaban consumidores del barrio. La autopsia a uno de ellos, Víctor Alejandro Martínez, terminó con seis agujeros de bala.
PUBLICIDAD
Otra vez, los vecinos protestaron frente a la Policía y quemaron la casilla del transa. Los investigadores, con un caso a cargo del fiscal Diego Rulli, no encontraron cámaras de seguridad en el lugar. Para las autoridades policiales, se trataría de la misma banda involucrada en el crimen de Candela Urquiza. El reguero de balas y vainas servidas que dejaron en ambos serán peritados en busca de una conexión. Todavía no hay detenidos por estos hechos.
Infobae descubrió que hubo otros dos crímenes narco más, que habían ocurrido menos de una semana antes.

El primer hecho en esta historia ocurrió el 23 de junio en González Catán, en la esquina de Llerena y Luján. Lautaro Ramírez, de 25 años, fue hallado muerto sobre una calle de tierra de un tiro en la cabeza, entre otras heridas en los glúteos y en el pecho, vestido con un buzo de Boca Juniors.
PUBLICIDAD
Su prima reconoció el cadáver cuando llegaron los patrulleros. 26 vainas servidas se hallaron en un radio de 50 metros alrededor del cuerpo. Lautaro, se cree, corrió por su vida. Un vecino declaró ante los investigadores. Afirmó que “Lauty”, perdido en la droga", le debía “al transa”, para el que incluso trabajaba como “esquinero”, un satélite. El propio padre de Lautaro llegó al lugar. Dijo, que, sí, su hijo era un adicto. Poco después se encontró una campera inflable y una pistolera, con otras cinco vainas servidas más.
Tres días más tarde, también en González Catán, en el mismo asentamiento, en el cruce de Reaño y Llerena, en una calle de tierra idéntica, angosta y oscura, Walter Gerardo Esquivel, de 44 años, recibió cinco tiros. Los vecinos no declararon mucho, apenas dijeron que oyeron tiros. El miedo a represalias atraviesa todos estos casos. Policía Científica incautó 35 vainas servidas.
PUBLICIDAD
Un día después, a 11 cuadras de distancia, ocurría el triple crimen.

“Acá todos los quilombos te superan”
Entonces, ¿quién está detrás de estos crímenes? ¿Quién riega de plomo la zona oeste? Un investigador clave asevera: “Esto es una negociación de tarifarias del narco. Se están redistribuyendo los puntos de venta. Lo dice la propia gente. Se abrieron los escenarios y entraron los puntos de venta en conflicto. La gente queda en el medio. Contá las balas y contá los heridos. No solo se trató de los muertos. Hay varios heridos también“.
PUBLICIDAD
¿Y qué pasa con la Policía? Una fuente de máxima importancia piensa en voz alta:
“Hay que ser analítico en esto. Un titular de comisaría tiene varias carencias. Edilicias, por ejemplo, las estructuras están hechas pelota, edificios sin vidrios. Sumale los móviles, a lo sumo una comisaría tiene uno o dos. Si un móvil de un comando va a hacer una prevención en un lugar de venta, lo cagan a tiros. Está regalado. Hace falta un operativo especial”.
PUBLICIDAD
El sinceramiento continúa: “En La Matanza hay fuerzas federales que intervienen, está todo mal conectado. No tenés cupo para alojar detenidos. Si hacés un operativo y te llevás a diez, ¿dónde los ponés? Acá todos los quilombos te superan”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Misiones: llevó a su bebé al hospital por vómitos, le detectaron cocaína en la sangre y la mujer se dio a la fuga
La nena tiene siete meses. La Policía montó un operativo para establecer el paradero de ambas

“Está todo solucionado”: Oneto y Burlando se reconciliaron al aire tras la pelea que tuvieron en el juicio por Maradona
Los abogados habían tenido una tensa discusión con insultos durante la audiencia por la muerte del astro que casi termina en agresión física

Engaños con citas falsas, secuestros y transferencias forzadas: investigan a una banda de “viudos negros” en Mendoza
Dos hombres fueron atacados con pocas horas de diferencia en Maipú tras pactar encuentros por internet. Sospechan que ambos hechos podrían estar vinculados

“Andá al bailando payaso”: cómo fue la pelea entre Oneto y Burlando que casi termina a los golpes en el juicio por Maradona
La audiencia se tornó tensa cuando los abogados se enfrentaron cara a cara en un pasillo por una discusión que había comenzado en la sala. Los insultos, la intervención de la policía y cómo terminó el conflicto

Juicio por la muerte de Maradona, en vivo: Luque declaró otra vez tras la tensa pelea entre Burlando y Oneto
El neurocirujano hizo breves aclaraciones sobre algunas cuestiones que se expusieron durante la audiencia. Insistió en que no intervino en la internación domiciliaria y aseguró que “desde lo humano quería saber de Diego”



