Tras una audiencia caliente donde declararon tres de los siete imputados, el juicio por la muerte de Maradona continúa con la ronda testigos que estuvieron más cerca del ex DT en sus últimos días.
“Monona”, como se apoda a la cocinera, es la figura central de la jornada. Hasta ahora se la mencionó en casi todos los relatos, aunque era muy querida, se la cuestiona por hacerle platos calóricos y altos en sodio a Diego.
Con su declaración, el debate ya entra justo en la mitad. Por su extensión, los jueces definieron que haya audiencias durante la feria judicial de invierno: serán, excepcionalmente, los lunes 20 y 27 de julio.
Un juez le preguntó a la cocinera “Monona” si tiene vínculo con algún imputado porque “responde con temor”
La declaración de la testigo generó tensión en la sala. El fiscal Patricio Ferrari, de hecho, se mostró molesto por las reiteradas respuestas de la mujer diciendo “no me acuerdo”.
En este contexto, el funcionario le preguntó a Monona cuando fue la última vez que vio con vida a Maradona, siendo este un dato clave para el caso: “La noche anterior fue la última vez que vi vivo a Maradona. Estaba en la pieza y me pidió que le lleve un té y sanguchitos y después le iban a dar la medicación”. La cocinera, sin embargo, no pudo especificar horario.
Entonces intervino el juez Alberto Gaig y le dijo: “Es muy importante que usted trate de recordar, estamos en un juicio y hay siete personas acusadas de homicidio. Porque todo ‘no me acuerdo, no me acuerdo’. Tiene que hacer un esfuerzo”.
Ella dijo: “Es que no quiero mentir. Y hay cosas que no recuerdo”.
Gaig le reiteró: “Usted no recuerda nada. No le quiero advertir, pero es raro que no se acuerde. Lo habrá recordado varios días de su vida. Le pregunto si sigue teniendo relación o si trabaja con alguien o para alguien del entorno Maradona”.
Monona contesto: “Maxi Pomargo (secretario de Maradona) es el padrino de mi hija. Pero yo trabajo en una fábrica de zapatos.
El juez siguió: “Yo le pregunto porque la noto con temor”.
“Monona” contó qué le pedía Maradona para comer
La cocinera recordó sus días en la internación domiciliaria de Tigre: “Maradona comía lo que él quería. Él me decía: ‘Haceme un pollo al horno’ y yo se lo hacía. A veces tenía las cosas para hacerlo y a veces no y tenía que avisar para que vayan a comprar. De menú pedía pollo, lomo, ensalada, tenía dieta de jugos”, relató.
Sobre el rol del resto de las personas que solían estar con Diego, contó: “La medicación sé que la manejaban los enfermeros. Había un kinesiólogo que iba siempre a hacerle masajes. Sé que Maradona tenía su médico que era Luque y la psicóloga (sic) y el psicólogo. Ahora se me hizo una nube, no me salen los nombres, pero los sé”.
Después recordó: dijo “Agustina Cosachov”.
Comienza a declarar la cocinera “Monona”
La testigo Milagros “Monona” Rodríguez se demoró en llegar a la sala de audiencias. Mientras todas las partes ya estaban ubicadas para reanudar el debate, un letrado tomó la palabra y bromeó al micrófono: “Estamos esperando la receta del osobuco”, dijo. El chiste fue en referencia a un plato alto en grasas y sodio, que Monona le habría servido a Maradona a pesar de su dieta, según se supo de testimonios.
“Yo trabajé para Maradona como empleada doméstica en la época de la pandemia y un poquito antes. Estuve en la casa de La Plata y en Tigre. Yo limpiaba la casa y hacía la comida. Maradona me decía qué comer y esas cosas. Llegué a él porque necesitaba trabajo y conocía a Vanesa Morla, de mi barrio, con quien había hecho un juicio por una fábrica de donde me había echado. Yo le dije que si sabía de algún trabajo que me avisara. Primero me llamaron para ir los fines de semana y, cuando arrancó la pandemia, me quedé. Al principio en Bella Vista, después en La Plata y al final en Tigre”, comenzó explicando la mujer, de unos 40 años.
Y siguió contextualizando: “A la casa de Tigre fui el mismo día que lo externaron. Llegué en un remís, hacíamos la mudanza y justo después llegaba Diego. Estaban sus hermanas. La casa era grande. Tenía un piso arriba, patio. Yo estuve en la casa hasta después de que falleció, que nos fuimos. Yo dormía en la casa, era cama adentro. Mi habitación era arriba. Maradona dormía abajo. De modo permanente estábamos Diego, un enfermero, el sobrino, un personal de seguridad y yo. Además de los fijos había gente que iba, como los médicos, el asistente y la familia”.
Cuarto intermedio hasta las 15
“Le mostré una foto con CFK y me dijo que la amaba”, recordó el testigo
Cottaro explicó que su trabajo en profundidad comienza cuando un paciente empieza a abrirse emocionalmente. Y también que no pudo hacerlo porque cuando Diego empezó a contarle cosas, lo echaron.
“Un día le mostré una foto mía con CFK y me dijo “uhh, la amo”. Y yo ahí le pregunté “¿a quién más amás?” y me dijo ‘A Roma, a mis hijos...’. Y cuando empezó a soltarse vinieron a sacarlo y me dijeron que no esté tanto con él. Y me sacaron justo cuando empezaba a soltarse. Yo no pude ni empezar a hacer nada, porque por ahí se empieza: soltándose, abriéndose. Él nunca me dijo que le molestaba mi presencia”, declaró.
“Yo me fui el 13 y murió el 25. Yo lo vi bien. Es al día que hoy que no lo puedo creer que esté muerto. Hoy Diego tendría que estar comentando el mundial, es así”, concluyó.
“Estoy impresionado con que se haya muerto”, dijo el testigo
El acompañante Cottaro contó cómo fue su corto paso por la internación domiciliaria de Tigre: “Apenas llegué a la casa abrí la heladera para chequear que no hubiera alcohol. Cerca del mediodía se levantó Diego, desayunó, tomó unos remedios, a mi me vio de nuevo y me dijo ‘qué haces quemero acá’. Me quedé hasta el mediodía, trajeron sanguchitos, estaba todo bien”.
“A Diego lo vi bien, yo estoy muy impresionado con que haya muerto en ese lapso. Porque ese día me dijo ‘mirá lo que me regalaron de Rusia’ y sacó un parlante, puso cumbia. Lo ayudaron a bañarse, estaba bien. Con el diario del lunes, pienso que la gente que estaba alrededor no entendía de que se trataba mi trabajo porque no querían que estuviese cerca. Y es al revés, o tengo que estar cerca, tengo que saber cómo está, su ánimo, si tiene abstinencia, si quiere consumir”, reconoció el testigo.
Y agregó: “Yo lo sé porque soy un recuperado. Yo miro un adicto a los ojos y sé lo que le pasa porque yo estuve ahí. Veía que él estaba en un lugar donde estaba blindado. Me decían ‘no lo jodan, tratá de estar más lejos’. Yo no lo jodía. Eso hizo que mi trabajo no se pueda realizar. De hecho a la tarde me dijeron que no iba a necesitar más acompañamiento. Ese día me fui”.
“Yo cada una hora tenía que pasar informes, llamaba a mi hermano, todo. En la casa me preguntaban por qué llamaba tanto. Capaz se sentían vigilados, no sé. Pero la adicción es una enfermedad grave que nunca se cura. Hay que estar cerca”, sumó al final.
Declara otro acompañante terapeútico, Alejandro Cottaro
El testigo comenzó su declaración diciendo: “El 8 de noviembre de 2020 me convocó mi hermano, Carlos Cottaro, y me dijo si me podía acercar a la Clínica Olivos. Llegué, me dejaron entrar a la habitación donde estaba Diego que recién lo habían operado. Mi hermano sé que llegó ahí por recomendación, él trabaja hace tiempo con el tema de adicciones. Mi hermano me presentó a Diego, yo me quedé con él, yo soy hincha de Huracán y él me empezó a cargar. Diego estaba medio enojado ese día porque no podía ver el partido de Vélez-Gimnasia que había ese día”.
“Después llegó Gianinna, que le había ido a comprar un serenito. No me quedé mucho, me quedé cuarto horas. Él se quedó enojado porque Vélez le empató sobre el final a Gimnasia”, siguió.
Su declaración continuó: “Maradona no sabía cuál era mi función ahí. No le habían dicho que oficiaba de acompañante. Era como que yo estaba por si necesitaba algo. De hecho me dijo ‘che quemero, ¿vos sos masajita? porque me re duele el pie. Y le hice un poco de masajes y me dijo ‘uh, qué bueno’. Pero él no sabía, no entendía mucho”.
“Él nunca rechazó mi presencia en el lugar, nos reíamos, jugábamos al fútbol, charlábamos”, subrayó.
“Corría riesgo”, dijo el testigo sobre Maradona
Sobre qué pasaba si Diego no tenía acompañante terapeútico, el testigo fue claro: “Corre riesgo. Yo lo acompañaba al baño y todo por miedo a que se caiga”.
El desplazamiento inesperado de los acompañantes terapeútico
“Un día Cottaro me llamó y me dijo que no vuelva a la casa de Tigre, que iba a estar Alejandro Cottaro, otro acompañante terapeútico. Yo le dije ‘mira que no quiere estar con nadie, solo conmigo’ y me contestó que estaba todo controlado. Un poco después me llamó y me dijo que nos sacaron el servicio, no me explicó por qué pero sí que se iba a suspender un tiempo. A mi me sorprendió”, declaró Bacchini.
El acompañante terapeútico habló de la cocinera Monona, que declarará más tarde
“La comida que le daban en la casa no era sana: una persona cardíaca comiendo osobuco... Maradona era cardíaco, con problemas de corazón. Se sabe porque es voxpopuli, todos los medios lo saben. Había una cocinera que se llamaba Monona”, declaró Bacchini.
A preguntas del juez Alberto Ortolani, respondió: “No había un menú especial para Diego, era el mismo para todos”.
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