
En el juicio por la muerte de Diego Maradona hay una pelea paralela que se disputa puertas adentro en todas las audiencias y que tiene como protagonistas a dos abogados de alto perfil. Por un lado, Fernando Burlando: representante de Dalma y Gianinna, con gran exposición en los medios y figura en casos de trascendencia como el de Fernando Báez Sosa, en el que estuvo del lado de familia de la víctima.
Por el otro, Francisco Oneto, quien en este debate defiende al imputado Leopoldo Luque, pero que también es conocido por representar al presidente Javier Milei y a Máximo Thomsen, el exrugbier condenado por el homicidio del joven en Villa Gesell.
En el juicio por el fallecimiento de Diego, Burlando es querellante y acusa al neurocirujano Luque de haber llevado a Maradona lentamente a su deceso. Oneto, como en el caso Báez Sosa, está en la vereda opuesta: su tarea es defenderlo, convencer a los jueces de que la muerte del Diez no tuvo que ver con el rol de su cliente y evitar que sea condenado por el delito de homicidio simple con dolo eventual, por el que podría recibir hasta 25 años de prisión.
Las diferencias centrales en sus teorías del caso los llevan a tener una rivalidad manifiesta dentro de la sala de audiencias. Y no la ocultan: en las dos semanas que lleva el juicio en los tribunales de San Isidro, sus cruces fueron inevitables, los jueces han tenido que intervenir para pedir que no se desubicaran con agravios entre ellos y, muchas veces, la tensión hasta se extendió en los cuartos intermedios.
Las peleas, en general, ocurren durante los interrogatorios a los testigos. Es el momento en el que cada uno se luce, muestra su manera de litigar y busca conseguir información favorable para su estrategia.
Sus estilos, como ellos, también son opuestos. Burlando tiende a hablar más lento y con un tono suave, mientras que Oneto pregunta más rápido y con voz más fuerte. A veces resulta incómodo y los jueces le piden que se modere. En un paralelismo, y por el lugar que ocupan en la sala de juicio, podrían ser “el bueno” y “el malo”.
El abogado de Dalma y Gianinna, en más de una oportunidad, lo chicaneó al defensor. En estas cuatro audiencias, lo mandó a leer, a revisar el Código Penal y al colegio primario. Además, en el interrogatorio a Gianinna, quien declaró la semana pasada, también lo denunció a Oneto por “hostigarla” con sus preguntas.
Al abogado de Leopoldo Luque, por su parte, se lo escuchó varias veces decir comentarios por lo bajo mientras Burlando tenía la palabra y hacer gestos para mostrar su desacuerdo con sus intervenciones.
En voz alta solo le respondió una vez que “agarre un diccionario”, tras una equivocación del letrado querellante, y les pidió a los magistrados que lo sancionen por sus comentarios fuera de lugar. Esto lo solicitó cuando el representante de Dalma y Gianinna le dijo que vuelva a la escuela.
Las discusiones a veces alcanzan un nivel de tensión que continúa en los cuartos intermedios. En más de una ocasión, ambos se acercaron a hablar entre ellos respetuosamente para reprocharse o aclarar lo ocurrido durante las horas de debate.
Más allá de esto, los dos entienden que están trabajando "del modo que consideran que favorece más los intereses de cada uno" en este juicio.
“Más allá de que muchas veces las audiencias se ponen álgidas, son las características propias del trabajo que tenemos. Y más allá de que, desde mi punto de vista, en dos o tres oportunidades estuvo al borde de cruzar líneas que con colegas no se cruzan, nunca las cruzó“, dijo Francisco Oneto sobre la situación ante la consulta de Infobae.
En la misma línea respondió Fernando Burlando. “Yo soy considerado de todos los colegas y los valoro. Porque aparte están haciendo todos, desde un lugar u otro, un esfuerzo denodado. No te olvides que no nos estamos defendiendo a nosotros, sino que estamos defendiendo intereses de otras personas”, reconoció.

Sobre Oneto y el resto de los defensores en general, agregó: “En el caso de Oneto, de Vadim y de Olmedo (NdR: estos últimos, abogados de los imputados Agustina Cosachov y Carlos Díaz), bueno, sin lugar a duda, en ellos tres está tal vez la la tarea más difícil, porque precisamente son los que están defendiendo a las personas más cuestionadas de lo que nosotros consideramos el asesinato de Diego".
Y siguió: “Están haciendo un laburo muy bueno y obviamente muy difícil. Para nosotros es difícil desde otro aspecto, tal vez el emocional, por nuestros vínculos con Dalma, Gianinna, Claudia, con toda la familia, con lo que ha sido Diego”.
Burlando concluyó su respuesta no sin antes remarcar su postura en este juicio: “Nuestra prueba es tan contundente que, realmente, el trabajo de ellos es muy difícil. Entonces, recurren a todo. Incluso a cosas que tal vez uno no hubiese utilizado, ¿no? Sobre todo, de cara a la a la consideración con las víctimas".
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