Un helicóptero del Ejército Argentino se desplomó este martes por la tarde en Mendoza. Tuvo una pérdida de potencia en el motor, lo que obligó al piloto a hacer un aterrizaje de emergencia. Los cinco tripulantes resultaron heridos, aunque están fuera de peligro.
En un comunicado oficial, la Fuerza confirmó que “los cinco efectivos que se encontraban en el helicóptero sufrieron politraumatismos y contusiones de distinta consideración, ninguno de gravedad, sin pérdida de conocimiento”.
Están internados en el Hospital Regional Antonio Scaravelli. El helicóptero es una de las aeronaves de la Sección de Aviación de Ejército de Montaña 8, y estaba realizando actividades de instrucción previas al despliegue de la Fuerza de Tarea Argentina 65, en la misión de Naciones Unidas en Chipre.
“El helicóptero SA-315B LAMA, matrícula AE 390, tuvo una perdida de sustentación y ejecutó un aterrizaje de emergencia, en la Guarnición de Ejército Campo los Andes, en Tunuyán, Mendoza”, indicó el comunicado oficial que remitió la secretaría general del Ejército. Por ahora se desconocen las causas que provocaron la falla.
Tras darse a conocer la noticia, en redes sociales circuló un video con la caída de una aeronave similar. Si bien el contenido es verdadero, corresponde a un incidente aéreo de un Robinson R-44 que ocurrió en febrero de 2019.
Respecto de estas imágenes, una fuente de la Fuerza le confirmó a Infobae que el episodio de este martes no fue similar, ya que el helicóptero “no sufrió una caída, sino un aterrizaje de emergencia por pérdida de fuerza”.
En tanto, el diario Mendoza publicó que la aeronave comenzó su descenso de emergencia cuando estaba a 400 metros de altura. También detallaron que, tras tocar tierra, se incendió.
Bomberos, Policía, los servicios de emergencia y el propio Ejército participaron de un operativo para rescatar a las víctimas y garantizar su traslado al centro de salud.
Los cinco soldados heridos estaban entrenándose para sumarse a la Fuerza de Tarea, una unidad conjunta que el país tiene desde hace varias décadas en Chipre, como parte de la Fuerza de las Naciones Unidas para el Mantenimiento de la Paz. Desde 1964, esta misión se encarga de “evitar la reanudación de la lucha entre las comunidades de grecochipriotas y turcochipriotas y contribuir a mantener y restaurar el orden público y a volver a la normalidad”, según se detalla en los canales oficiales.
En ese país hay más de 250 efectivos argentinos, distribuidos entre el Campo San Martin, en la localidad de Skouriotissa, y el Campo Julio Argentino Roca, que está en la ciudad de Xeros. También hay tropas de la Infantería de Marina y una sección de servicios. Las Fuerzas Armadas participan desde 1993 de esta misión de la Organización de las Naciones Unidas.
Sobre esta Misión de Paz, el Ministerio de Defensa destaca en su página web oficial como objetivo principal: ”Mantener un clima pacífico dentro del cual se puede encontrar una solución justa y duradera de los problemas de Chipre comprende tareas de reforzar los sectores correspondientes a otros contingentes extranjeros, operar con las fuerzas de esas nacionalidades y efectuar patrullas terrestres y aéreas en períodos de crisis o de normalidad para verificar violaciones al statu quo (posiciones y obras defensivas de las partes), cambios en el orden de batalla de las fuerzas frente a la “B.Z.” e incidentes que puedan quebrantar el cese del fuego (movimientos de tropas, vuelos de aeronaves, aperturas de fuego, incendios de campos, etc.). También revisten importancia las operaciones de contención de manifestantes y la solución de incidentes generados por los mismos. Los Infantes de Marina son relevados de sus funciones en Chipre cada seis meses”.