
Roberto Sabo no se sentía amenazado en su kiosco de Ramos Mejía, llamado Drugstore Pato. El último robo que había sufrido ocurrió en 2011; diez años sin que lo asalten, hasta ayer.
Cerca de las 14, dos delincuentes entraron al comercio ubicado en la Avenida de Mayo al 800, en Ramos Mejía, justo cuando Roberto, padre de dos hijos, lo atendía. Fue asaltado: recibió un tiro en la cabeza y los criminales huyeron. Todo ocurrió a 300 metros de la comisaría de esa localidad. El caso encendió motivó a los vecinos a salir a la calle a pedir justicia.
“Era un buen padre, un buen trabajador. Un buen vecino. Lo quería todo el mundo, era buena persona. No había nadie que no lo quisiera, familia, vecinos, proveedores”, fueron las palabras de Patricia, la viuda, quien el domingo por la noche fue una de las protagonistas del reclamo llevado a cabo en la puerta de la Comisaría 2ª, con decenas de vecinos que alzaban su voz.

Hacía varios años que Sabo atendía el kiosco. El local era la empresa familiar que había unido a padres, hijos y abuelos. El comercio se había iniciado hacía 40 años, de la mano de su abuelo y de Pedro Sabo, su padre.
Una vez que Pedro decidió jubilarse, dejó el comercio en manos de Roberto, quien ya conocía el negocio y disfrutaba de la atención al público en un punto de Ramos de mucho movimiento.
Pedro era conocido en el barrio como “El Polaco”. Durante la tarde-noche del domingo, se lo vio numerosas veces en los planos de las cámaras de televisión y en los teléfonos celulares llorando junto a sus nietos y luego reclamando Justicia por la muerte de su hijo. Estaba devastado.
“Nunca pensé que me iba a pasar esto. Me arruinaron la familia. Nunca más puedo vivir tranquilo”, expresó el padre de la víctima, en medio del llanto, ante las cámaras del canal Todo Noticias.
Roberto Sabo había reconstruido su vida también. Con un primer matrimonio tuvo a sus dos hijos. El mayor tiene hoy 25 años y el menor está a punto de cumplir 18. Poco después del nacimiento de su segundo hijo se separó de la madre y entabló una relación amorosa con Patricia, con quien convivió hasta el día de su muerte.
“Él tenía dos hijos a los que les arruinaron la vida. No saben cómo seguir. Y también me ayudó a criar a mi otro hijo, que tuve con una pareja anterior, y que vivía junto a nosotros en nuestra casa. El crió a mi hijo también”, afirmó la viuda, Patricia.
“Acá no es solo lo nuestro. Estos dos delincuentes destrozaron a varias familias. Además, sus padres vivían de lo que él ganaba en el kiosco. ¿Ahora qué van a hacer?”, se preguntó.
En la misma línea se mantuvo la hermana de Patricia, Sandra: “Para mi sobrino, Roberto era su padre. Practicamente se crió con él y armaron esa relación”, afirmó en declaraciones a Radio Rivadavia.
El cariño que Roberto Sabo generaba en Ramos se pudo percibir durante el transcurso de todo el domingo y con la manifestación que se llevó a cabo en la puerta del destacamento policial, sobre la misma avenida en donde está ubicado su kiosko. La protesta comenzó a las 18 y de a poco se transformó en un reclamo multitudinario. “Hijos de p…”, era el insulto más repetido a los efectivos que controlaban la seguridad en la entrada de la comisaría en medio de un clima tenso, con los dos detenidos dentro: Leandro Suárez, con antecedentes por robo y su novia, una adolescente de 15 años, ambos de la zona de Fuerte Apache.

La situación subió el tono de rispidez cuando llegó al lugar el ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires, Sergio Berni, a quien señalaron como uno de los grandes responsables de lo sucedido.
Patricia, la viuda, dijo que Berni se les acercó, les dio sus condolencias, les dijo “los acompaño en el sentimiento” y desapareció de la escena. También expresó su pesimismo sobre los posibles cambios que pueda generar la historia del asesinato de su pareja: “No se va a solucionar nada y este caso va a ser uno más, como un montón”, dijo.
Leandro Daniel Suárez tiene antecedentes: entre 2014 y agosto del 2020 había estado preso en la Unidad N°19 del Servicio Penitenciario Federal, la Colonia Penal de Ezeiza, por los delitos de hurto con escalamiento en grado de tentativa y robo a mano armada.

Además, junto a Suárez fue detenida una adolescente de 15 años, de iniciales Y.G.R., que habría sido la coautora del robo y del asesinato del kiosquero. Suárez está señalado como el presunto tirador.
Después de asesinar a Sabo, los dos delincuentes intentaron fugarse en dos vehículos robados. Primero, atacaron a un Ford Focus negro a un remisero y una moto a un empleado de un delivery. Durante su escape, los delincuentes chocaron el auto e intentaron continuar con la fuga a pie. Se metieron en un supermercado para simular hacer compras y cambiar sus vestimentas pero allí fueron detenidos y puestos a disposición de la Justicia. La adolescente soltó una carcajada al ser detenida. Suárez, en cambio, lloró en la Comisaría. Será indagado hoy por el fiscal Federico Medone.
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