Las principales víctimas de Alejandro Daniel Comesaña, más conocido como el “estafador de la virulana”, eran empleados del locales gastronómicos de la zona de Núñez y Belgrano. En una nueva modalidad de “cuento del tío”, el hombre de 63 años ingresaba a los comercios y mostraba restos de esponjas de acero, que supuestamente se encontraban en la comida que había comprado allí, con el objetivo de obtener un resarcimiento. Este lunes cambió su modus operandi y fue detenido.
Alrededor de las 11 de la mañana Comesaña se probó varias camperas en el local Kevinston ubicado en Córdoba y Aráoz, Palermo, y se retiró con una de ellas escondida entre sus ropas. El encargado del local, Franco Pascuccio, advirtió la maniobra y salió corriendo tras el hombre.
Al darse cuenta de que personal de la Comisaría Vecinal 15 B de la Policía de la Ciudad se encontraba cerca, les comentó lo sucedido y los agentes lograron dar con el hombre a unos 200 metros del local de ropa. Según informaron fuentes policiales a Infobae, Comesaña fue requisado y se comprobó que llevaba escondida una campera de la mencionada marca de color azul, que fue secuestrada, al igual que una pinza tipo alicate.
Tras ser detenido, el hombre fue trasladado a la Alcaidia 10 para que se realice un informe médico legal y se abrió una causa bajó la carátula “tentativa de hurto”, que quedó en manos del Juzgado Nacional Criminal y Correccional N° 18, a cargo del doctor Raúl Ormaechea.

El rostro de Comesaña se hizo tristemente célebre en el último tiempo, después de que se difundieran videos con el modus operandi -bastante distinto al que empleó hoy- que utilizaba para estafar a empleados de locales de comida rápida, principalmente aquellos ubicados en la zona norte de la Ciudad. El hombre solía exhibir extractos de virulana y acusaba al comercio de ser el culpable de haber provocado un supuesto riesgo a su salud.
En un caso reciente, ocurrido en el local gastronómico Betos Lomitos, Comesaña le dijo al empleado que su nieto se había intoxicado por consumir un pedazo de virulana que, supuestamente, se encontraba en la comida que había comprado en el lugar. Sin embargo, la víctima recordó que en un grupo de Facebook de comerciantes de la zona habían advertido sobre este modus operandi. Entonces, dio aviso a la Policía y la estafa quedó trunca.

No se trataba de la primera ni la última vez que intentaría cometer una estafa. Hay videos que delatan su accionar en comercios de diferentes ciudades del país. Por ejemplo, en el 2018 llevó su maniobra a un local de la ciudad de Santa Fe. “Llegó muy exaltado, diciendo que su hijo abogado nos iba a demandar porque había comprado tres menús y que encontraron los mismos restos de virulana. Nos pareció muy raro porque en el sector donde se cocina no hay virulanas, todo se lava en otro lugar. De todas maneras, como el hombre estaba tan mal, le devolvimos el dinero que reclamaba y le regalamos nuevos menús”, contó una de las trabajadoras del lugar.
En una pescadería de Concordia, Entre Ríos, también quiso hacer la misma maniobra. Como en la mayoría de las veces que lo intentó, los empleados se dieron cuenta de la estafa y Comesaña no logró su cometido.
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