
L.A había pasado toda su vida adulta como empleado de supermercados, en comercios operados por ciudadanos chinos o grandes cadenas multinacionales. Su departamento en Villa Lugano donde vive solo es un lugar sombrío, lúgubre. Papeles revueltos, fotos y estampitas, un viejo poster de Alain Delon sobre su cabeza, tal vez un memento de un inquilino anterior entre la pintura astillada y las rajas de humedad. Otro viejo poster -un Maradona del 86- también cuelga en la puerta de su habitación.
Meses atrás, L.A había dejado una serie de afiches, pequeñas notas manuscritas a lo largo del barrio, en otras zonas con una redacción rota, errores de sintaxis. “¿Te gustaría aprender o perfeccionarte a nadar?”, invitaba. Ofrecía también clases de yoga, ballet, buceo, lo que sea. “¡Todo debajo del agua! Pileta gratis por el Gobierno de la Ciudad”, enfatizaba. Poco después de colgar esos carteles, sus vecinos dejaron de verlo caminar por el barrio. L.A enfermó.
Luego fue acusado de un delito feroz: grooming, intentar captar a un chico para posiblemente abusar de él. La víctima que lo señaló habló de un presunto acoso. Su edad: 16.
El caso quedó en manos de la fiscal Daniela Dupuy, cabeza de la Unidad Fiscal Especializada en Contravenciones Informáticas del MPF porteño, la misma que logró la condena a Ricardo Russo, ex pediatra del Garrahan.
El jueves 11, L.A fue allanado.
El operativo fue realizado por la sección Ciberdelitos contra la Infancia de la Policía de la Ciudad y el Cuerpo de Investigaciones Judiciales del MPF. A pocos metros de su cama se encontraron dos mochilitas, de nenas, piezas infantiles. Ocultaba más ropa de nena en un altillo. “Son de mi sobrina cuando era chica”, dijo L.A. Sus panfletos de falso profesor de natación estaban allí, entre viejos VHS y DVD rotulados a mano con su letra. Todo era pornografía y el tema era recurrente: chicos jóvenes bajo el agua.
Lo encontraron postrado en su cama, L.A decía no poder levantarse.
Un médico se hizo presente en el lugar a pedido de la fiscalía. El historial médico de L.A estaba ahí y fue analizado. Ese médico, según fuentes de la causa, determinó que L.A, de 36 años, sufría un cáncer en sus huesos, una enfermedad que fue considerada terminal.
No fue detenido y quedó en su cama. Es que podría correr el riesgo de quebrar sus huesos si se levanta, determinó la especialista.
Sin embargo, la causa en su contra continúa. Creen que el chico de 16 años no sería su única víctima. Se desconoce todavía si acaso abusó de él: se espera que declare en cámara Gesell. Además, secuestraron cuatro celulares en su casa y una cámara digital. Lo que los peritajes a esos aparatos digan será esencial para acusarlo. Su caso, por otra parte, no es el único en tiempos recientes. Otros tres procedimientos por el mismo delito y por posteos de imágenes prohibidas se realizaron entre el 10 y el 11 de febrero en zonas como Almagro y Floresta. En Flores, el padre de una nena fue acusado de intentar captar a una ex compañera de colegio de su hijo para un encuentro sexual. La víctima tiene 13 años.
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