La novela criminal de Blanca Rosa, la temible bandida paraguaya que se refugió en Ingeniero Budge

Blanca Rosa González fue detenida anoche por la Bonaerense. Era buscada por Interpol acusada de asaltar una cooperativa y llevarse 48 millones de guaraníes. Pasó nueve años a la fuga y apuñaló en la cárcel a una jefa guerrillera

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Blanca Rosa González, asaltante y secuestradora: foto tras su detención.
Blanca Rosa González, asaltante y secuestradora: foto tras su detención.

El 27 de abril de 2009, Blanca Rosa González se puso al frente de su banda para asaltar la Cooperativa de la ciudad paraguaya de Fernando de la Mora, a apenas 45 kilómetros de Clorinda en Formosa. El ataque en el barrio Ita Ka'Aguay fue con fusiles, fuego, un poco de furia: el guardia de seguridad recibió una bala, Blanca misma fue acusada de dispararle. La banda se llevó poco más de 48 millones de pesos guaraníes, 8100 dólares a valor actual.

Blanca y sus cómplices se escaparon en un auto negro que había sido robado poco antes. Los testigos señalaron a la bandida poco después en fotos que les mostró la Policía paraguaya. Blanca, por su parte, ya tenía sus procesamientos, un prontuario por robos y secuestros extorsivos.

El auto de escape, un Volkswagen Santana, sería encontrado un mes después del robo a la vera de una ruta en Fernando de la Mora. Un cómplice en el ataque también fue detenido poco después luego de la declaración de un testigo protegido. Solo faltaba Blanca Rosa, acusada de tentativa de homicidio, robo agravado, asociación ilícita, con un pedido de captura internacional sobre su cabeza cursado por Interpol.

Pasaron nueve años, pero no se puede vivir corriendo para siempre. Ayer por la noche, el Departamento de Homicidios de la Policía Bonaerense la encontró en Ingeniero Budge para detenerla y comenzar sus trámites de extradición de vuelta a Paraguay.

Vivía hace al menos dos años en la zona, en una casa en la esquina de Palma e Itatí, aseguran fuentes de la investigación, se movía de noche, no tenía un trabajo visible, vínculos con vecinos. Homicidios había llegado a ella a través de un dato de calle, una versión de que una bandida paraguaya "extremadamente peligrosa y de apellido González" se refugiaba en la zona. El dato coincidía con la captura tramitada por Interpol: el caso recayó en manos del juez federal Federico Villena.

Blanca Rosa no se resistió cuando la esposaron, no insultó ni escupió. No le encontraron armas mientras la allanaban, ni siquiera un celular.  Estaba cambiada, distinta, con trenzas falsas de apliques en el pelo. Su última foto conocida, publicada por el diario ABC Color de Paraguay, la mostraba con el pelo color bordó hasta los hombros en vez de trenzas bahianas, Blanca Rosa sonreía esposada frente a los reflectores en uno de sus múltiples arrestos. Tenía fama además de prontuario, una enemiga picante.

El EPP, el Ejército Popular Paraguayo, fue una de varias facciones guerrilleras que agitaron el monte guaraní durante los últimos 15 años, con supuesta inspiración marxista y fuerte arsenal. Fue acusado de masacrar a ocho militares en una emboscada en agosto de 2016 en la localidad de Arroyito, a 500 kilómetros de Asunción. Un explosivo hizo volar el móvil, los sobrevivientes fueron rematados con una ráfaga.

El EPP tuvo una histórica vocera y dirigente, Carmen Villalba, que cumplió una fuerte condena en la cárcel del Buen Pastor en Asunción, desde donde Villalba reivindicaba a la guerrilla y sus fines y tácticas: en 2006, Blanca Rosa le hundió un cuchillo en el muslo izquierdo en medio de una riña tumbera según el diario ABC Color. Fue una cuestión de mando. La jefa guerrillera quería ser la jefa de la ranchada, Blanca Rosa no estaba de acuerdo.

La bandida luego saldría, aunque no por la puerta grande: sus cómplices la rescataron a punta de pistola aprovechando un traslado. Blanca reaperecerìa para robarle dos fusiles a militares que custodiaban el penal del Buen Pastor en la vereda.

Blanca Rosa, hace diez años atrás. (Foto: ABC Color)
Blanca Rosa, hace diez años atrás. (Foto: ABC Color)