
Los problemas ya no se dirimen solo en en el playón detrás de la cancha. Por lo visto, los picantes también usan smartphone. El 21 de junio pasado, una serie de amenazas fueron dirigidas en Twitter al presidente de River Plate, Rodolfo D'Onofrio y a varios miembros de "Los Borrachos del Tablón", la barra, por así decirlo, oficial e histórica del club. Los mensajes eran parte obvia de una interna de violentos: según fuentes cercanas al presidente del club, acusaban a D'Onofrio de apoyar a Martín Araujo, más conocido como "Martín de Ramos", jefe de la barra de River, detenido en 2014 en el Monumental con un lote de armas blancas y 200 carnets de socios a pesar de una orden de restricción que le impedía estar a tres cuadras del estadio. A D'Onofrio, los mensajes también lo amenazaban de muerte. "Lo de siempre", se ofusca una voz de peso en el club.
Las amenazas dispararon una causa en la Fiscalía Federal N°4, a cargo del doctor Carlos Stornelli, bajo la firma del juez Luis Rodríguez. Se libró entonces un oficio a la sección Ciberterrorismo de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la Policía Federal, con la colaboración de la división Delitos Tecnológicos. Llegar al presunto autor no fue demasiado complicado.

En el registro de la cuenta desde donde vinieron las amenazas quedó asentado un número de celular. Ese celular, descubrió la PFA, estaba a nombre de un viejo conocido: Darío Rubén Velardez, "El Toti". Ayer, Velardez fue detenido por la PFA en su casa de Bella Vista, según confirman fuentes de la investigación; el allanamiento recolectó seis celulares, dos notebooks, una PC y una cámara digital que serán peritados.
Con 34 años y como presunto capo barra, "El Toti" tuvo una vida al menos ocupada. Su principal afiliación es la "Banda del Oeste", con su propia facción, "Los Patovicas de Hurlingham", que disputó en su momento el mando de la tribuna y los negociados en el Monumental. En mayo de 2011, Velardez, según un artículo del diario Olé, resultó detenido, con la guerra de facciones en River en su punto más alto y con una presentación del Coprosede en su contra que ya lo marcaba como capo.
Esa vez, Velardez terminó en la DDI de La Matanaza por un hecho no relacionado a River, sino a su otra afiliación: Sportivo Italiano. En el club hoy en Primera C, "El Toti" fue históricamente señalado como el capo de la barra. "Robo agravado", fue la carátula. Ocurrió a fines de 2010; Sportivo se jugaba el descenso de categoría. Se lo acusó a Velardez y a otros violentos de ingresar en pleno entrenamiento para quitarle la ropa a los jugadores y gatillarle a uno de ellos en la cabeza.
En el allanamiento en la casa de Velardez, además de los bombos y tirantes de su hinchada, se encontró algo inquietante: dos remeras con la inscripción "Policía Investigaciones Automotores", posiblemente apócrifas, junto a una gorra de la DOTE, la División de Operaciones Técnicas Especiales. Los registros comerciales a su nombre indican otro punto llamativo: "El Toti" es empleado de la Municipalidad de San Miguel. Sus aportes previsionales y médicos, por lo pronto, están al día hasta junio último.

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