Caso Matias Gandolfo: en un juicio vergonzoso, el único acusado fue absuelto por "pruebas insuficientes"

La mala actuación del fiscal impidió una condena, ya que las pruebas fueron pocas o mal investigadas. El único testigo, de identidad reservada, fue expuesto ante el acusado -un hombre con antecedentes delictivos- y sus familiares. Las fallas de la Justicia y otra muerte sin condenados: “Nos tomaron por estúpidos”, dice la familia

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Karina Massa, mamá de Matías: “Vinimos por justicia y no la encontramos”. (Laura Gallo)
Karina Massa, mamá de Matías: “Vinimos por justicia y no la encontramos”. (Laura Gallo)

"Una vez le pregunté a Mati qué lo hacía feliz y me contestó: 'Mis amigos'", dijo Karina Massa tras una bocanada de aire luego de unos minutos de relatos llenos de impotencia, angustia e incomprensión. Ella es la mamá de Matías Gandolo (19), asesinado para robarle un celular al salir de un gimnasio en Villa Bosch. Esa mezcla de emociones es porque el martes último el Tribunal en lo Criminal Nº 2 de San Martín —integrado por los jueces Mónica Carreira, María del Carmen Castro y Gustavo Garibaldi— determinó que "no hubo pruebas suficientes" para condenar a Axel Martínez (23), el único acusado, que resultó absuelto.

El crimen de Matías ocurrió en la noche del 4 de agosto de 2014. Ese día, como solía hacerlo después del trabajo, fue a merendar con su familia y luego partió al gimnasio. Al salir de allí montado en su bicicleta, se topó con un delincuente que lo empujó y lo hizo caer. Matías forcejeó con él, pero un puntazo lo frenó en seco: recibió una herida en la sien y otras a los costados del cuerpo. Murió enseguida, en el lugar. Como demoraba en regresar, sus padres —Richard y Karina— salieron a buscarlo, desandando el recorrido habitual. Media cuadra antes del gimnasio vieron móviles policiales y un tumulto de personas. El cuerpo de su hijo yacía en la vereda con la cabeza ensangrentada. "Llegamos 10 minutos después… el cuerpo todavía estaba caliente y yo le preguntaba si le había dolido… pero estaba muerto", recordó apesadumbrada Karina.

Esa noche amigos, familiares y vecinos salieron a la calle a reclamar justicia por esa muerte que golpeó a Villa Bosch. En la madrugada del 7 de agosto de 2014, gracias a la declaración de testigos, un allanamiento tuvo lugar en la casa del único acusado. Allí encontraron indicios importantes para la causa.

Indignados. Los familiares y amigos de Matías Gandolfo siguieron las instancias del juicio oral que pretendía esclarecer el crimen del chico de 19 años. Se fueron sin justicia. (Laura Gallo)
Indignados. Los familiares y amigos de Matías Gandolfo siguieron las instancias del juicio oral que pretendía esclarecer el crimen del chico de 19 años. Se fueron sin justicia. (Laura Gallo)

Durante ese allanamiento, fueron secuestradas prendas con sangre, armas blancas (similares a la que le ocasionaron las heridas mortales a Matías) y distintos elementos robados, entre ellos, dos motos. Luego se supo que Axel Martínez, el sospechoso, tenía antecedentes penales: se había fugado de Córdoba y gozaba del beneficio de libertad condicional luego de ser condenado por robo. La causa parecía encaminarse. Había testigos. Uno de ellos pidió ser protegido porque vivía a pocas cuadras del acusado y temía por su seguridad y la de su familia. Había indicios claros y el fiscal de entonces determinó que la etapa de investigación había terminado porque estaban en condiciones de elevar la causa a juicio oral, cosa que sucedió al cumplirse dos años del crimen de Matías.

La instancia oral: "Me quedo con un juicio vergonzoso, para ellos, porque lo ganó un asesino con prontuario"

El 4 de agosto pasado comenzaron las audiencias. Se cumplía el segundo aniversario de aquella trágica noche. Durante los meses anteriores no hubo otros sospechosos ni pruebas que demostrasen que podría haber otro culpable. La familia de Matias pensaba que el crimen quedaría esclarecido, pero se equivocó.

Desazón. Los padres de Matías vuelven a llorar por la muerte de su hijo luego de que el único condenado por el crimen fuera absuelto por el Tribunal de San Isidro. (Laura Gallo)
Desazón. Los padres de Matías vuelven a llorar por la muerte de su hijo luego de que el único condenado por el crimen fuera absuelto por el Tribunal de San Isidro. (Laura Gallo)

"El viernes a las 18, la fiscal Paula Leiva nos llama y dice que no podía hacer nada, que iba a desistir de la acusación contra Martínez —relató Karina— Cuando nos llamó pensé que iba a explicar qué diría en la audiencia o qué se iba a hacer a partir del lunes, pero no. Dijo que todo lo que había eran indicios… Dijeron que la causa estaba cerrada porque la investigación estaba cerrada… La fiscal sólo dijo: 'Ninguno de los testigos repitió lo que dijo delante del fiscal, se volvieron atrás, cambiaron cosas. No dieron detalles precisos y con los que tengo no puedo fundamentarlo, entonces voy a desistir de la acusación'". Con esa declaración, quedaban atrás los dos años de investigación y la esperanza de la familia de Matias de que una condena apaciguara su dolor. "Le pedí a la fiscal que si nada alcanzaba para incriminarlo por la muerte de mi hijo que por favor no dejara en la calle un criminal más".

La sorpresa e indignación de Karina no la llevó a pensar en lo que vendría: "La causa nunca estuvo parada, nunca tuve que presentarme para hacer un reclamo. Había videos, testigos.. No me olvido cuando el abogado dijo que había aparecido ese video en el que se veía a Martinez caminando hacia el lugar donde apareció mi hijo". Ahí se veía a Matias cruzando con su bicicleta y al acusado ir detrás. Fue un testigo el que lo identificó en las imágenes de las cámaras municipales. "La cámara no tomó el momento del ataque, pero ubicaba al sospechoso en el lugar y a la hora del hecho". Según contó Karina, la fiscal les dijo que ese material no estaba y que ella recibió otros cinco videos en los que solo se veía gente caminando. Nadie supo explicar qué pasó con esa prueba.

El Tribunal Criminal de San Martín, la fiscal Paula Leiva junto a los padres de Matías Gandolfo y letrado. Enfrente el acusado, Axel Martínez en el día que se dieron los alegatos. (Laura Gallo)
El Tribunal Criminal de San Martín, la fiscal Paula Leiva junto a los padres de Matías Gandolfo y letrado. Enfrente el acusado, Axel Martínez en el día que se dieron los alegatos. (Laura Gallo)

La familia de Matías se quedó con un sabor amargo, agrio, no solo porque la ilusión de una condena se diluía, sino además porque supieron que a los testigos —que se habían presentado dos años atrás ante otro fiscal que para este juicio estaba de vacaciones, por lo que el caso recayó en Leiva— nadie les había dicho que debían mantener el relato exacto, pese a que el tiempo y los recuerdos pudieran jugarles en contra. "Después de dos años, llegaron con el DNI y declararon directamente frente a un tribunal. Algunos no dijeron exactamente lo mismo a lo declarado en el primer momento".

El lunes previo a la sentencia —sabiendo ya que la fiscal no acusaría, pero aún así dio su alegato, al igual que la defensa y que el abogado de la familia— el juez tomó la palabra ante la audiencia. "Dijo que veía mucho dolor en la sala y que iban a tomar una decisión sumamente responsable más allá de que sea favorable para una de las partes. Nos citó el martes al mediodía". Media hora antes de la cita los familiares, amigos y allegados de Matías llenaron los pasillos del Tribunal, pero recién a las 14:30 pudieron ingresar. "La excusa fue que el imputado no había llegado. Esperamos unos 15 minutos más en la sala en total silencio. Aparecieron los jueces y secretario. Explicaron que la otra parte no iba a estar presentes, porque era un derecho, y la fiscal tampoco. La sala estaba llena con más de 200 personas. El secretario leyó el veredicto, de media carilla". Al escuchar que Martínez era absuelto estallaron los gritos y quejas de los presentes.

Axel Martínez, acusado por el crimen de Matías Gandolfo, fue absuelto de todos los cargos en su contra. (Laura Gallo)
Axel Martínez, acusado por el crimen de Matías Gandolfo, fue absuelto de todos los cargos en su contra. (Laura Gallo)

"Me quedo con un juicio vergonzoso, para ellos, porque lo ganó un asesino con prontuario", definió Karina y agregó: "Cuando el juez dijo que iban a ser responsables con el veredicto y después de que la fiscal dijo que no lo iba a acusar, pensé que si no lo condenaban por el crimen de mi hijo sería por saber que tenían a un delincuente al lado, pero no. Nos quedamos como chicos esperando que la película no termine, pensando que seguía y que ese no era el final. Eso es repugnante, los tres (jueces) se levantaron mirando el piso y se fueron".

Testigo desprotegido

Un hombre viajaba en el colectivo que pasó por la esquina cercana al lugar en el que Matías estaba siendo atacado. Vio el momento en que él se defendía del agresor y en que éste sacó de su bolsillo un objeto que le introdujo, primero en la sien y luego a los costados del cuerpo. Vio a Matias desplomarse y al delincuente hurgando en los bolsillos del chico que acaba de matar. Le sacó lo que tenía y huyó. Eso fue lo que declaró, dando detalles muy precisos. Todos los testimonios anteriores y el de ese pasajero apuntaban a la misma persona, el vecino que vivía a pocas cuadras del testigo clave. Pidió que no se conociera su identidad y desde que declaró se convirtió en "protegido".

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Hasta el día en que le tocó ir al juicio a declarar. "La fiscal, sentada desde donde estaba, le dijo al Tribunal 'Ahora va a entrar el testigo protegido'. ¿Sabe cuál fue la protección al testigo? Cuando la fiscal terminó de hablar el testigo ya estaba sentado adelante de todos, frente al acusado. Él no lo podía creer. Estaba temblando, se le caía el micrófono por los nervios, porque lo tenía sentado enfrente", contó Karina. Los detalles que dio el testigo sobre lo que vio desde el colectivo no coincidieron con lo que declaró el chófer que lo llevaba. En esa supuesta discrepancia se basó la fiscal para decir que se caían los indicios contra Martínez.

La sonrisa de Matías quedó sólo en las fotos y en los recuerdos que atesora su familia. Sus dos hermanos no pudieron compartir con él las historias de sus viajes de egresados, sus amigos van aprendiendo a salir sin él, su familia, a vivir sin sus risas. Y sin justicia.

Este caso confirma la urgencia de reformar los procedimientos de una justicia que deja de lado los derechos de las víctimas. La familia de Matías confió en que el Estado, en quien los ciudadanos delegan la atribución de ejercer justicia, cumpliría con su deber a través de la parte acusadora, para enterarse, a pocos días del final del juicio, de que la propia fiscal no sostendría la acusación, y cuando evidentemente ya estaba todo decidido en un trámite del que ellos fueron totalmente excluidos. Mientras los intereses del acusado estuvieron claramente contemplados por una singular interpretación garantista, los de las víctimas -Matías y su familia y allegados- fueron olímpicamente ignorados.