El palacio de Recoleta donde dormirá León XIV: una mansión que nunca fue ocupada por sus dueños originales y la viuda que lo donó

El Palacio Fernández Anchorena, sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, recibirá al Pontífice entre el 8 y el 11 de noviembre. Se trata de un edificio encargado en 1907 y abandonado durante 13 años. Allí también durmió Juan Pablo II, Marcelo T. de Alvear y su esposa Regina Pacini y una condesa pontificia decidió su destino desde la tumba

Edificio de estilo clásico con una cúpula central, balcón, reja frontal, pilares y una bandera en un mástil frente a un cielo despejado
El papa León XIV se alojará en el Palacio Fernández Anchorena durante su visita oficial a Buenos Aires entre el 8 y el 11 de noviembre (Wikipedia)
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El Papa León XIV se alojará en el Palacio Fernández Anchorena, sede de la Nunciatura Apostólica en Buenos Aires, entre el 8 y el 11 de noviembre. La residencia de Recoleta será su lugar de descanso y albergará reuniones privadas fuera de la agenda pública durante la visita.

Desde allí, el Pontífice se trasladará a sus compromisos públicos y mantendrá encuentros con autoridades nacionales, el presidente Javier Milei y representantes de la sociedad civil. También podrían realizarse reuniones con dirigentes sindicales, referentes de movimientos sociales, empresarios, políticos y miembros de la Iglesia. Además, recibirá además a personas que colaboraron como donantes de la visita.

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El Papa León XIV ocupará el mismo cuarto en el que se hospedó Juan Pablo II durante sus viajes a Buenos Aires de 1982 y 1987, que más tarde fue remodelado. El Papa pidió un lugar austero, sin lujos, para descansar.

El edificio de la avenida Alvear 1637 cuenta con protecciones diplomáticas previstas por la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas. Las autoridades argentinas no pueden ingresar sin consentimiento de la Nunciatura, que representa a la Santa Sede en el país.

Palacio Fernández Anchorena papa juan pablo
El Papa Juan Pablo II saludó desde el balcón de la Nunciatura Apostólica

El palacio encargado por una familia que nunca lo habitó

El palacio, encargado en 1907 al arquitecto francés Édouard Le Monnier por Juan Antonio Fernández Torres y Rosa Irene de Anchorena Aguirre, tiene una larga historia. La obra había sido concluida en 1909 con una inspiración en los palacios franceses del siglo XVIII; sin embargo, nunca llegó a ser habitada. Sus propietarios estaban en París y no pudieron trasladarse, según los planes.

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Palacio Fernández Anchorena
El arquitecto francés Édouard Le Monnier diseñó la residencia por encargo del matrimonio de Juan Antonio Fernández Torres y Rosa Irene de Anchorena Aguirre (Argentina.gob.ar)

Según Aica, agencia informativa de la Conferencia Episcopal Argentina, un problema de salud de Fernández Torres habría impedido su regreso. El inmueble permaneció prácticamente vacío durante trece años, ocupado solo por el personal doméstico hasta 1922 y administrado por los Fernández hasta 1928.

El matrimonio planeaba inaugurar la residencia en 1910, durante las celebraciones por el centenario de la Revolución de Mayo. Tampoco lo usaron sus hijos, que cuando viajaban a la ciudad, preferían alojarse en el Hotel Plaza, inaugurado en 1909 como primer hotel de lujo de Sudamérica, situado frente a la Plaza San Martín.

La fachada principal combina una logia curva con un volumen cilíndrico rematado por una cúpula revestida de pizarra. En el interior, un vestíbulo elíptico rodeado de columnas corintias conecta con la escalera de honor.

Palacio Fernández Anchorena
La mansión fue encargada por la familia Fernández pero vivía en Francia y nunca llegó a habitarla (Argentina.gob.ar)

Los jardines posteriores descienden hasta la calle Posadas y están unidos a la construcción por una gran escalinata. La propiedad dispone de tres plantas, salones amplios, comedor principal, salón de baile, jardín de invierno y escaleras ornamentales.

El presidente Marcelo Torcuato de Alvear fue el primer ocupante de la mansión. La alquiló en octubre de 1922 junto con su esposa, la soprano Regina Pacini, después de regresar de París, donde había sido embajador argentino en Francia.

Matrimonio Alvear-Pacini
El presidente Marcelo T. de Alvear y la primera dama Regina Pacini vivieron aproximadamente un año en el Palacio Anchorena (Fotografía Archivo General de la Nación)

Alvear había descartado inaugurar la Quinta Presidencial de Olivos (donada en 1918) y tampoco eligió la Casa Rosada por su mal estado edilicio. Sin embargo, permaneció cerca de un año en el palacio porque consideró que resultaba demasiado suntuoso y luego se mudó con Pacini a una vivienda en el barrio de Belgrano.

La donación que convirtió al palacio en Nunciatura Apostólica

Adelia Harilaos de Olmos, viuda del comerciante y terrateniente Ambrosio Olmos, fue quien compró la propiedad y la habitó en ella.

La mujer era la viuda de uno de los hombres más acaudalados de la Argentina y ex gobernador de Córdoba (1886-1888). Ambrosio Olmos le llevaba 37 años a Adelia. Cuando se conocieron él tenía 61 y ella 24. El hombre, fundador del banco Sudamericano, se enamoró perdidamente de la joven de familia acomodada, pero el amor no fue correspondido. El multimillonario le envió durante años flores de regalo, joyas y bombones sin respuesta alguna.

Palacio Fernández Anchorena
El Palacio Fernández Anchorena recibió la declaración de Monumento Histórico Nacional en 2002 (Argentina.gob.ar)

Carolina Senillosa Botet, madre de Adelia, jugó un rol fundamental para que se concretara la boda. Propició un encuentro “casual” en París, con el candidato y le resultó más fácil convencerla allí de la vida de multimillonaria que llevaría. De no conocer la ciudad que frecuentaban sus amigas aristócratas, terminó casándose allí en 1902 y viviendo en un hotel acompañada de lujos. Regresaron a Buenos Aires dos años más tarde, después de la muerte de Carolina. En 1906 un cáncer de estómago fulminante terminó con la vida de Ambrosio, a los 66 años.

Amiga de Marcelo Torcuato de Alvear, Adelia ya conocía la residencia, por lo que decidió comprarla en 1942. Antes la alquiló. Ferviente católica, Adelia dedicó su vida a las obras de caridad.

Su actividad estuvo vinculada con obras de la Iglesia y con la organización del Congreso Eucarístico Internacional de 1934. Entre sus donaciones figuran 42 grandes obras y 27 iglesias: la casa parroquial y colegio Santísimo Sacramento, la parroquial Nuestra Señora del Socorro en Quilmes, el santuario de la Medalla Milagrosa en Buenos Aires, la iglesia y casa parroquial San Judas Tadeo en Lanús Oeste, y la donación de la estancia El Durazno a los padres salesianos.

La Santa Sede distinguió a Harilaos de Olmos como condesa pontificia en agosto de 1930. En su testamento, firmado el 13 de noviembre de 1947, ordenó donar el palacio y sus bienes al Vaticano con la condición de que funcionaran como sede de la Nunciatura Apostólica argentina.

Adelia Harilaos de Olmos enviudó muy joven y fue una gran benefactora de la iglesia católica y los pobres
Adelia Harilaos de Olmos enviudó muy joven y fue una gran benefactora de la iglesia católica y los pobres

La disposición se cumplió después de su muerte y el edificio se convirtió, desde abril de 1952, en representación diplomática vaticana y residencia del nuncio apostólico.

El Palacio Fernández Anchorena fue declarado Monumento Histórico Nacional en 2002. Es una de las pocas mansiones de la antigua aristocracia porteña que todavía se conservan sobre la avenida Alvear.

Cortes vehiculares y controles de acceso en Recoleta

La visita papal impondrá cortes y restricciones vehiculares en las inmediaciones de la Nunciatura desde el mediodía del sábado 7 hasta la tarde del miércoles 11 de noviembre. La circulación quedará totalmente restringida en el perímetro comprendido entre la avenida Alvear, Cerrito, la avenida del Libertador y la avenida Callao.

Palacio Fernández Anchorena
Adelia Harilaos de Olmos legó el inmueble en su testamento para establecer la sede de la representación papal en la Argentina (Argentina.gob.ar)

El operativo incluirá controles policiales, reubicación de autos y contenedores, además de cambios en los recorridos de algunas líneas de colectivos. Los accesos peatonales estarán habilitados en las esquinas de Alvear y Callao, y de Alvear y Libertad.

Los vecinos deberán acreditar su domicilio con el documento nacional de identidad actualizado o completar un formulario con carácter de declaración jurada. Los huéspedes de hoteles y otros alojamientos podrán ingresar con su reserva, mientras que los empleados de comercios y hoteles deberán exhibir en sus teléfonos el documento de acceso al barrio obtenido tras completar el formulario requerido.

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