
Después de tres meses de angustia, incertidumbre y desesperación, apareció sana y salva la pareja cordobesa que era buscada intensamente por sus familiares luego de haber viajado a Mar del Plata para trabajar durante la temporada de verano.
Se trata de Melisa Martínez y Pablo Arévalo, quienes finalmente lograron comunicarse con sus seres queridos tras la viralización del caso y confirmaron que actualmente viven en Rosario.
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La noticia llevó alivio a una familia que durante semanas temió el peor desenlace posible. Desde febrero no tenían noticias de la pareja y las sospechas crecían a medida que pasaban los días sin mensajes, llamadas ni actividad en redes sociales. A eso se sumaban amenazas previas que, según denunciaron los familiares, había recibido Arévalo de parte de un hombre con el que mantenía conflictos personales.
“Recién llamó a mi pareja. Están bien y viviendo en Rosario”, confirmó el yerno de Melisa al sitio 0223.com, luego de que el caso tomara estado público y comenzara a circular masivamente en redes sociales y medios de comunicación.
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La historia había comenzado meses atrás, cuando Martínez y Arévalo dejaron Córdoba con destino a Mar del Plata. Como muchas otras personas, habían decidido instalarse en la ciudad balnearia para aprovechar las oportunidades laborales que se generan durante la temporada de verano. La familia sabía que habían llegado efectivamente a “La Feliz” y que estaban buscando trabajo para sostenerse económicamente.
Sin embargo, de un momento a otro, el contacto se interrumpió. Según relataron sus allegados, Melisa dejó de responder mensajes y llamadas y también desapareció de las redes sociales. Lo mismo ocurrió con Arévalo. Ninguno volvió a comunicarse con la familia y durante semanas no hubo ningún tipo de información sobre su paradero.
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“Ella dejó de recibir mensajes, no contesta en las redes sociales y él tampoco”, había contado el yerno de la mujer al exponer públicamente la situación.
La falta total de noticias encendió rápidamente las alarmas. Los familiares comenzaron a llamar a conocidos, revisar perfiles en redes y tratar de reconstruir los últimos movimientos de la pareja. Pero nadie sabía nada. El silencio absoluto alimentó la preocupación y el miedo.
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La situación se volvió todavía más angustiante cuando trascendió que Arévalo habría recibido amenazas de muerte antes de perder contacto con su entorno. Según relató la hija de Melisa en un video difundido en redes sociales, un hombre lo estaba buscando y existían antecedentes de conflictos previos.
“Lo había amenazado de muerte”, sostuvo la joven. “Después de esas amenazas dejaron de contestar llamadas y mensajes”.
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Para la familia, esa coincidencia temporal resultaba demasiado inquietante. Por eso decidieron acudir a la Justicia para denunciar formalmente la desaparición. Pero allí comenzó otro problema.
La madre de Melisa intentó radicar la denuncia en Córdoba, aunque —según denunciaron los familiares— la Policía se negó a tomarla argumentando que debía realizarse en la ciudad donde habían desaparecido, es decir, en Mar del Plata.
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La respuesta generó indignación. “¿Cómo puede ser posible? Está desaparecida y no sabemos si está con vida”, cuestionaron públicamente.
Ante la falta de respuestas, los familiares se comunicaron con autoridades judiciales marplatenses para consultar cómo avanzar con la búsqueda. Sin embargo, allí les indicaron nuevamente que la denuncia debía hacerse de manera presencial en Córdoba, donde residían los denunciantes.
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Mientras tanto, las imágenes de Melisa y Pablo comenzaron a circular masivamente en redes sociales. Una hermana de la mujer inició una campaña para difundir sus fotografías y pedir ayuda a cualquier persona que pudiera aportar información. También trascendió el testimonio de personas que aseguraban haberlos visto en distintos puntos del país, incluso en Córdoba capital.
Por el momento no trascendieron demasiados detalles sobre por qué dejaron de comunicarse durante tanto tiempo ni cuáles fueron las razones que motivaron el cambio de ciudad. Tampoco se informó si existió algún episodio concreto vinculado con las amenazas denunciadas por la familia.
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Lo cierto es que la aparición puso fin a semanas de angustia y devolvió tranquilidad a sus seres queridos, que ya temían estar frente a un caso mucho más grave.
La desaparición de Melisa Martínez y Pablo Arévalo había generado fuerte repercusión justamente por la combinación de factores que rodeaban el caso: el silencio repentino, las amenazas previas, la imposibilidad de radicar rápidamente una denuncia y la falta de información oficial sobre el paradero de ambos.
La incertidumbre se mantuvo hasta último momento. Incluso en las horas previas a que aparecieran, la familia seguía difundiendo imágenes y pedidos de ayuda a través de grupos vecinales y redes sociales, con la esperanza de que alguien pudiera reconocerlos o aportar algún dato concreto.
Finalmente, el desenlace fue positivo. Ahora, con la confirmación de que ambos están vivos y viviendo en Rosario, la familia intenta dejar atrás el miedo acumulado durante estos tres meses. Aunque todavía quedan preguntas sin responder sobre qué ocurrió realmente durante ese tiempo, el alivio domina por estas horas a los familiares, que pasaron de la desesperación absoluta a la tranquilidad de volver a escuchar sus voces.
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