
Durante años circuló una versión inquietante sobre los últimos segundos de aquel trágico vuelo. Según ese relato, Carlos Menem Junior intentaba mantener el helicóptero en el aire mientras pedía ayuda por radio. Decía que los custodios venían retrasados y que le estaban disparando. Se mencionó que uno de los dos autos que velaban por su seguridad había sufrido la pinchadura de un neumático. Y que por esa causa ambos vehículos se detuvieron para solucionar la situación, y entonces se produjo la demora de ese personal que lo cuidaba durante el trayecto en la ruta rumbo a Rosario, el destino final.
La frase que se le atribuye quedó grabada en la memoria de quienes siguieron el caso: “¡Huevones, contesten, me disparan!”.
La historia surgió de una grabación que, según contó su madre, Zulema Yoma, le hizo escuchar a ella un agente de inteligencia de apellido Cortese. Sin embargo, la cinta nunca apareció en el expediente. Tampoco se registraron comunicaciones que confirmaran aquella escena.
Ese confuso episodio resumió como pocos la naturaleza futura del caso: una sucesión de indicios, relatos y sospechas que nunca terminaron de encajar del todo con la versión oficial.
La mencionada tragedia ocurrió el 15 de marzo de 1995, a las 11.44 horas de la mañana, cuando el helicóptero Jet Ranger 206 B3, propiedad de Emir Yoma, cayó en el kilómetro 191.5 de la Ruta 9, en las inmediaciones de Ramallo, ciudad ubicada a unos 220 kilómetros al noroeste de Buenos Aires.

Al mando estaba Carlos Menem Junior, de 26 años. Lo acompañaba su amigo Silvio Oltra, un reconocido piloto y corredor de automovilismo que por entonces estaba separado de la reconocida modelo Elena Fortabat, ambos padres de la entonces pequeña Carolina.
El impacto fue fatal para Oltra, que murió en el acto. Menem Jr. fue trasladado de urgencia al Hospital de San Nicolás, donde ingresó en coma grado 3. Los médicos realizaron intensas maniobras para reanimarlo. El jefe de terapia intensiva Marcelo Barrangú y el director del hospital Ismael Pasaglia supervisaron los intentos por estabilizarlo, pero el esfuerzo fue en vano. Después de dos paros cardíacos, a las 14.50, confirmaron su muerte.
De entrada, Zulema Yoma, con ese olfato típico que desarrollan las madres, desconfió. Escuchó en medio del dolor todas las explicaciones que le daban pero no las creyó. Le repetían que el helicóptero se había enredado con cables de alta tensión. Pero los datos que le acercaban llamaron aún más su atención desde el comienzo. Ya que el aparato tenía capacidad para alcanzar casi tres mil metros de altura. Sin embargo, ese día volaba curiosamente a apenas unos 15 metros del suelo.

En los días posteriores circularon versiones que señalaban que Carlitos habría estado realizando maniobras arriesgadas entre las torres del tendido eléctrico, pasando por encima y por debajo de los cables. Entonces, en algún momento la aeronave quedó enganchada, cayó de punta sobre un campo de maíz y rebotó dos veces contra el suelo. Lo llamativo fue que el helicóptero contaba con un sistema de seguridad diseñado para cortar cables en caso de impacto, pero ese mecanismo nunca fue accionado.
Zulema continuaba oyendo todo lo que le relataban y desconfiaba cada vez más. Para ella no había sido un accidente. Apenas recibió la noticia en el Hospital de San Nicolás, desvanecida de dolor, ya estaba convencida de que Junior había sido asesinado por ser el hijo del presidente. Nadie se lo iba a sacar de su mente. Todavía resuena una frase que se convirtió en una de las más recordadas del caso: “A Carlitos lo mataron y su padre sabe por qué y quién fue”, sentenció sin vueltas. Y la pregunta no tuvo respuesta hasta hoy, porque Carlos Menem nunca aclaró nada sobre esa precisión que dio su esposa.

Su sospecha se apoyaba en conversaciones previas que había tenido con su hijo. Es que durante un tiempo, Menem Jr. había acompañado a su padre en la Casa Rosada en tareas ad honorem, trabajando junto al secretario presidencial Ramón Hernández. Y según contó su madre, en ese período el joven le confesó que había observado situaciones preocupantes dentro del entorno presidencial y que no le gustaba nada lo que veía. También le dijo que tenía la sensación de que lo estaban siguiendo. Para Zulema, eso significaba que su hijo se había enterado de algo que no debía saber.
Para colmo, sus sospechas se potenciaban en un contexto sensible. La Argentina venía de soportar dos ataques terroristas devastadores: el atentado contra la Embajada de Israel en 1992 y el ataque contra la AMIA en 1994. Y entonces, Zulema reflexionó acerca de un posible tercer atentado. Se sumaban también las sospechas e investigaciones periodísticas relacionadas con el gobierno de Carlos Menem y el negocio de la venta de armas.
Aparecieron versiones que relacionaron la responsabilidad de la muerte de Junior con el grupo Hezbollah, y hasta se especuló con una posible represalia del narcotráfico internacional, basada en que la Argentina había permitido la residencia en el país de Juan Pablo, Manuela y Victoria Eugenia Henao, los hijos y la viuda del narcotraficante Pablo Escobar, asesinado en Medellín, Colombia, el 2 de diciembre de 1993.
Enseguida surgió una versión que indicaba que en el helicóptero habría viajado una mujer rubia, algo que jamás se pudo comprobar. La investigación judicial pasó por tres jueces: Eduardo Alomar, José María Acosta y Carlos Villafuerte Russo. Y las pericias que se fueron ordenando aportaron resultados contradictorios: en 1997, un informe de Gendarmería sostuvo que el helicóptero presentaba dieciocho perforaciones y deformaciones compatibles con impactos de proyectiles de arma de fuego que se habrían producido durante el vuelo.
Sin embargo, esa conclusión fue refutada por la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil y por especialistas de la empresa Bell, fabricante del helicóptero. Ambos aseguraron que no existían evidencias de disparos. La controversia se agravó cuando se supo que antes de esos estudios el juez Alomar había entregado los restos del helicóptero a Emir Yoma para que pudiera cobrar el seguro. Eso significó que durante meses el aparato permaneció sin custodia judicial, lo que generó dudas sobre el estado en que se encontraba cuando se realizaron las pericias posteriores.

Por entonces, el abogado Juan Labaké, que representaba a Zulema junto a Alejandro Vázquez, sostenía que el caso debía investigarse como doble homicidio agravado y como un acto de terrorismo. En ese contexto, Zulema mencionaba otro dato inquietante: trece testigos que habían declarado en la causa murieron con el paso de los años, algunos en circunstancias que consideró poco claras. Vale un ejemplo: el primero en arribar al lugar donde cayó la aeronave fue el peón del campo, Lorenzo Siri. Ante la policía dijo que en ese momento se encontraba allí una mujer y que entre los restos apareció un portafolios que retiraron dos hombres, sin especificar de quiénes se trataba, sencillamente porque no lo sabía. Al poco tiempo Siri fue atropellado en las inmediaciones de su casa y falleció.
En 1998, la investigación judicial concluyó que se trató de un accidente. Sin embargo, el caso siguió teniendo capítulos inesperados. Zulema impulsó nuevas acciones judiciales y recibió el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, quien acompañó una presentación ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ese proceso permitió que la causa se reabriera en 2010.
En 2014 ocurrió algo que nadie había anticipado. El propio Carlos Menem cambió su postura histórica y coincidió con Zulema en que la muerte de su hijo podría haber sido consecuencia de un atentado en el que habría intervenido Hezbollah. Dos años más tarde amplió esa declaración y aseguró que organismos de inteligencia como el FBI, la CIA y el Mossad manejaban esa misma hipótesis. A raíz de esas afirmaciones, el juez Villafuerte Russo convocó a declarar a todos los presidentes que sucedieron a Menem para intentar conocer qué había de veracidad al respecto. Pero ninguno de ellos aportó información que modificara el rumbo del expediente.
Elena Fortabat, ex esposa de Silvio Oltra, sostuvo siempre que lo ocurrido había sido simplemente un accidente. Finalmente logró cobrar el seguro correspondiente por la muerte de Silvio Oltra. Pero su intervención posterior en un juicio vinculado a la sucesión de Menem Jr. derivó en un episodio inquietante. Según relató, comenzó a recibir amenazas de muerte. Personas desconocidas la seguían y le repetían una advertencia directa: “Vas a ser boleta”.

El miedo aumentó cuando en algunos llamados le mencionaban dónde se encontraba su hija Carolina, que entonces tenía nueve años y luego se convertiría en modelo como ella. La situación fue tan perturbadora que decidió levantar el juicio. Cambió varias veces su número telefónico y abandonó el proceso. Después de eso, aseguró, las amenazas cesaron.
En 2017, Zulema presentó una denuncia inesperada: aseguró que el cuerpo de su hijo podría haber sido retirado de su tumba en el cementerio islámico de La Tablada. La Justicia ordenó entonces la exhumación de los restos. Los estudios realizados por el Equipo Argentino de Antropología Forense confirmaron que pertenecían efectivamente a Carlos Menem Jr., descartando cualquier manipulación.
Hoy, a 31 años de la tragedia de Ramallo, el expediente judicial sigue diciendo lo mismo que en 1998: accidente. Pero alrededor de esa conclusión quedó flotando una historia llena de contradicciones, pericias enfrentadas, testimonios inquietantes y teorías que nunca terminaron de desaparecer. Un caso más en que las respuestas de la justicia dejaron más dudas que certezas. Y una pregunta continúa en el aire sin que las respuestas satisfagan plenamente: ¿Carlos Menem Junior se mató o lo mataron?
Últimas Noticias
Rescataron a un hombre que cayó a un canal en pleno centro de Córdoba
La víctima, quien no pudo ser identificada por sus heridas, sufrió traumatismo de cráneo y politraumatismos en brazos y piernas como consecuencia de la caída

Quiénes eran los tres jóvenes argentinos que murieron en un choque frontal en el sur de Brasil
Oriundos de Campo Grande, Misiones, fallecieron tras un accidente sobre la ruta ERS-324 cuando se dirigían hacia su provincia natal desde la ciudad brasileña de Casca donde residían desde 2022

Reabre este lunes la estación Congreso de la Línea A del subte tras estar más de cuatro meses cerrada
El cierre formó parte de un plan integral para modernizar la infraestructura y mejorar la accesibilidad, con trabajos de impermeabilización, iluminación y señalización inclusiva

Mataron a un adolescente de 16 años en un boliche de Puerto Madryn
El menor fue apuñalado dentro del local bailable. Por el crimen hay un chico de 17 años demorado

Así detuvieron a la ex Gran Hermano luego de ser denunciada por el robo a un turista estadounidense
Bajo la modalidad viuda negra, la exparticipante del reality de Telefe habría dormido a la víctima con la complicidad de su representante. Están detenidos
