Incendios en Chubut: con el fuego bajo control, los prestadores retoman la actividad turística

Las llamas destruyeron más de 50 mil hectáreas y estuvieron activas durante gran parte de la temporada de verano, pero ahora vuelve la normalidad al norte de la provincia patagónica

Guardar
Un equipo de bomberos forestales
Un equipo de bomberos forestales avanza por un campo de pasto seco cerca de un arroyo, evaluando una zona afectada por un reciente incendio y el impacto en la vegetación arbórea.

Con el fuego en calma, los prestadores del norte chubutense vuelven a la normalidad de forma paulatina tras soportar dos incendios voraces que estuvieron vigentes desde el comienzo del verano.

Uno de los focos empezó por causas naturales en diciembre, en el corazón del Parque Nacional Los Alerces, y el otro en enero en Puerto Patriada, en territorio provincial. Ambas contingencias pulverizaron la actividad turística en la región, que ahora comienza un proceso de reactivación.

El fuego y el humo obligaron a cerrar rutas provinciales y nacionales, y los visitantes que veraneaban tuvieron que ser evacuados.

Sin embargo, con el fuego bajo control, reabrieron los portales de ingreso al Parque Nacional y los prestadores retomaron la actividad, con la idea de recuperar las semanas perdidas.

El Comando Unificado que integran distintos organismos nacionales y de Chubut continúa desplegado en el territorio, donde realiza recorridos por distintos sectores para detectar posibles puntos calientes y actuar ante potenciales reactivaciones.

“El incendio está bajo control, pero no fue declarado extinguido aún, eso significa que podríamos tener reactivaciones, por eso los equipos de combate permanecemos en la zona”, dijeron a Infobae integrantes del equipo conformado para el combate.

Un helicóptero militar vuela sobre
Un helicóptero militar vuela sobre un equipo de bomberos que camina por un campo seco cerca de un arroyo, con montañas y vegetación al fondo.

Los medios aéreos continúan desplegados en el lugar y realizan traslados de brigadistas y combatientes, y efectúan descargas de agua puntuales en sitios donde la temperatura sigue siendo elevada.

“Ya no es una operación continua, sino que se realizan lanzamientos en sitios puntuales, donde es indispensable realizar descargas de enfriamiento” indicaron.

Los responsables del operativo anunciaron, de acuerdo al reporte del Servicio Meteorológico Nacional, nuevas precipitaciones para este martes que “podrían ser útiles para terminar de extinguir los incendios y aplacar los puntos remotos que todavía se mantienen calientes”.

De acuerdo al parte meteorológico, los valores de precipitación acumulada se ubicarían entre 10 y 20 milímetros, aunque podrían ser superados de manera puntual en determinados sectores.

Además, no se descarta la probabilidad de precipitación en forma de nieve en las zonas más elevadas, lo que podría generar condiciones adversas en sectores de montaña y rutas cordilleranas.

De la estrategia integral de combate participan la Agencia Federal de Emergencias (AFE) que pertenece al Ministerio de Seguridad de la Nación, Parques Nacionales y los organismos de lucha contra incendios que tiene el gobierno de Chubut.

“Todos los servicios turísticos de Zona Centro y Zona Sur se encuentran funcionando normalmente y están habilitadas todas las actividades de navegación recreativa en el lago Futalaufquen, mientras que en los ríos Rivadavia y Arrayanes está permitida la navegación de embarcaciones sin motor” indica el último parte emitido por el Parque Nacional.

Los incendios arrasaron con más de 50 mil hectáreas de añosos bosques de especies autóctonas y varias forestaciones implantadas de pino. Arrasó además ejemplares arbustivos bajos y achaparrados, característicos de zonas esteparias.

También destruyó viviendas en Puerto Patriada, una villa turística donde 3 mil visitantes que veraneaban tuvieron que ser evacuados por el siniestro ígneo, y provocó destrozos en establecimientos rurales, galpones y vehículos de la región.

Las temperaturas elevadas y los índices históricos de sequía contribuyeron al avance de las llamas, alimentados por vientos fuertes que en algunas jornadas alcanzaron los 70 kilómetros por hora.