“Como viene siendo tradición, esta primavera también fue celebrada por algunos estudiantes de escuelas porteñas con tomas, pernoctes y distintas intervenciones en espacios públicos”, ironiza el comunicado de ReNaCE, la Red Nacional por la Calidad Educativa que reúne a profesores de todas las provincias.
En el texto, señalan que, si bien la consigna de este año fue que “con hambre no se puede estudiar”, luego, “los días fueron pasando y con ellos las declaraciones de los estudiantes se fueron ampliando con virajes singulares”. También crecieron las tomas. Los 14 colegios tomados enumeraban como reclamos, entre otros, el rechazo a “las prácticas laborales obligatorias no rentadas” y el “apoyo a la lucha docente”. ReNaCE se pregunta si esto alude a que el año próximo las capacitaciones rentadas de los docentes tendrán lugar los días sábado, y no como era tradicional en días de semana, con la consiguiente pérdida de un día de clases.
El comunicado también destaca los respaldos dados por algunos funcionarios a las tomas. “Así vimos fotografías del gobernador de la provincia de Buenos Aires (Axel Kicillof) o de la vicepresidente de la Nación (Cristina Kirchner) junto a una agrupación de estudiantes militantes integrados a La Cámpora y vinculados con las tomas” y también mencionan las “graves denuncias (hechas por los estudiantes) que iban desde la ‘persecución a quienes se manifiestan políticamente’ hasta ‘espionaje ilegal en las escuelas’ en el contexto de relatos” sobre “desconocidos” que “se hacen pasar por funcionarios para obtener datos de estudiantes que se niegan a identificarse” y otras personas que “se bajan de motos con las patentes tapadas y les sacan fotos”.
Asimismo enumeran las muchas “conjeturas en torno de la participación de directivos o docentes en las tomas, el rol de los padres de los estudiantes” y la influencia partidaria en el conflicto.
ReNaCE señala que, mientras “las escuelas estén condicionadas a propiciar la contención alimentaria de los sectores más vulnerables, esto debe hacerse de forma responsable y digna” y que “no hay dudas de que sería una buena iniciativa para todos los subsistemas educativos provinciales el acceso transparente, y en tiempo real, a la utilización del presupuesto educativo”.
Sin embargo, preguntan: “¿Acaso estos déficits planteados serían solo un problema de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires? Sin ir muy lejos ¿acaso el estado edilicio de la Provincia de Buenos Aires es mejor? ¿O es mejor, el aporte del SAE (Servicio Alimentario Escolar bonaerense) repartiendo mandarinas, pan y mate cocido? Sin embargo, nada de esto está siendo reclamado en la provincia del Gobernador de las fotografías antes mencionadas”.
Constatan “con tristeza que las posiciones” en torno a este conflicto “seguramente ya estén inmutablemente tomadas de antemano”.
Para ReNaCE, “el problema de fondo” radica en otros aspectos. “¿Qué nos pasa como sociedad, como ciudadanos y como república? -se preguntan- Otrora supimos que en las fábricas se producía, los transportes transportaban, los políticos eran los representantes de nuestros intereses, los sindicatos, garantes del derecho al trabajo y en las escuelas se enseñaba. Hoy, los sindicatos fuerzan el cierre de fuentes de trabajo, los políticos (en su mayoría) solo representan sus propios intereses, muchas veces los docentes no podemos enseñar ni los estudiantes estudiar.”
También cuestionan la inacción oficial frente a estos conflictos que colisionan con derechos de otros: “Nuestras instituciones, incluida la escuela, están degradadas y enfermas de anomia. Hay normas y mecanismos que no son utilizados para la protección de derechos tan elementales como el de aprender y trabajar. En estas tomas están siendo perjudicados gravemente los estudiantes que sí quieren asistir a clases porque saben que su horizonte de futuro es la escuela y la educación que en ella pueden recibir.”
En este sentido, recuerdan que “los centros de estudiantes son un ‘órgano democrático de la participación estudiantil’ pero no tienen la competencia para cogestionar la institución ni pmponer lineamientos para la toma de decisiones en el poder ejecutivo”.
Y apuntan a la responsabilidad de los padres: “Esto deberían saberlo (y seguramente lo saben) los adultos que acompañan de una u otra forma estas aventuras estudiantiles, casi como abusando de su naturaleza apasionada, idealista y revolucionaria”.
A modo de conclusión, sostienen que “estas tomas en las escuelas porteñas, más allá de cuestiones coyunturales y de forma, en su fondo no son más que otro síntoma de la anomia que enferma nuestras instituciones”.
“Por esta razón -finaliza el comunicado- creemos que se nos está escapando que en las escuelas se debe enseñar, que los gobernantes deben gobernar, que los sindicatos deben velar porque podamos trabajar, que los legisladores deben legislar en representación nuestra, que la justicia debe garantizar el sutil equilibrio entre derechos y obligaciones con todos los mecanismos que nuestro sistema republicano puso a disposición, tal como lo debe hacer cada uno de estos poderes del Estado.”
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