
Mariano Moreno no llegó a cumplir treinta y tres años de vida. Buenos Aires lo vio nacer dos días después de iniciada la primavera del año 1778, y el océano Atlántico lo recibió en sus profundidades el 4 de marzo de 1811, día en el que falleció.
Hermano mayor de otros nueve, tuvo la intención de ser sacerdote pero optó por estudiar ciencias jurídicas en la Universidad de Chuquisaca (hoy Bolivia), en la que obtuvo el título de abogado. De regreso a Buenos Aires integró, como secretario, la Primera Junta de Gobierno, pero en permanente desacuerdo con quien la presidía, Cornelio Saavedra, terminó renunciando a su cargo.
Con el objetivo de alejarlo del país, la Junta lo envió a Gran Bretaña en misión diplomática, embarcando con ese destino el 25 de enero de 1811; sin embargo el prócer jamás llegaría al viejo continente, porque insólitamente falleció en el viaje de ida, el 4 de marzo de ese año, a bordo de la fragata inglesa Fame.
Según el testimonio de su hermano Manuel Moreno, quien viajaba con él, murió debido a una convulsión producida por una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del barco, de tipo antiemético o antivomitivo, de uso habitual en aquella época, elaborado con antimonio, un elemento químico que varios años más tarde, en 1866, fue declarado sustancia venenosa.

Si bien Manuel Moreno sostuvo la hipótesis según la cual a su hermano lo habían envenenado por orden de Saavedra, la historia no ha podido confirmarla fehacientemente, más allá de algunos indicios históricos que podrían avalar dicha hipótesis: era muy joven, gozaba de buena salud, tenía enemigos políticos y, para colmo, pocos días después de haberse embarcado hacia Gran Bretaña, su esposa María Guadalupe Cuenca recibió en su casa una caja que contenía un par de guantes negros, un abanico negro y un velo de luto.
Como secretario del Primer Gobierno Patrio, Mariano Moreno propuso crear un periódico cuyo objetivo fuera difundir las medidas adoptadas por las autoridades. Fue así que el 7 de junio de ese año nació La Gazeta de Buenos Aires, convertida en el antecedente más remoto de lo que luego fue el Boletín Oficial.
El periódico se creaba, por un lado para informar a la población acerca del estado de la economía y de las cuentas públicas, y por otro para difundir las noticias provenientes del exterior, así como también aquellas que se relacionaban con los hechos que se iban produciendo en el joven y nuevo país.
La historia del periodismo, en lo que hoy es la Argentina, había comenzado un cuarto de siglo después de la creación del Virreinato del Río de la Plata, ocurrida en 1776. En efecto, el 1 de abril de 1801 apareció en Buenos Aires el Telégrafo Mercantil, Rural, Político, Económico e Historiográfico del Río de la Plata, dirigido por el español Francisco Antonio Cabello, que fue clausurado el 8 de octubre de 1802 por el virrey Joaquín del Pino, cuando llevaba ciento diez ediciones ediciones.

Poco más tarde, el 1 de diciembre de 1802, se creó el Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, dirigido por Juan Hipólito Vieytes, el cual se dejó de editar en febrero de 1807.
Entre octubre de 1808 y enero de 1810, también se editó La Gazeta del Gobierno, cuyo objetivo era difundir algunas medidas del virrey, así como también acontecimientos ocurridos en España.
El 3 de marzo de 1810 salió el Correo de Comercio de Buenos Ayres, dirigido por Manuel Belgrano, que tuvo apenas dos meses de vida.
La realidad es que los periódicos no tenían continuidad porque los costos de impresión eran altos, el papel escaseaba y no había mucho público lector que los consumiera. Sin embargo Mariano Moreno, se preguntaba: “¿Por qué se han de ocultar a las provincias las noticias prósperas o adversas que manifiesten el sucesivo estado de la Península? Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a la luz un nuevo periódico semanal, con el título de La Gazeta de Buenos Aires”.
El de La Gazeta no se trataba, en realidad, del nacimiento de la prensa escrita independiente, porque era un órgano que se sostenía con fondos públicos, pero al menos incorporaba un ingrediente republicano, cual era la difusión de la obra de gobierno, aunque en una suerte de “cadena nacional” moderna y de “anuncios parroquiales domingueros”. Su lectura era obligatoria en los púlpitos de las iglesias cuando se desarrollaban las ceremonias religiosas.

La Gazeta de Buenos Aires se publicó hasta 1821, cuando ya en la Argentina habían dejado de existir las autoridades nacionales. De cualquier manera fue acompañada, durante la primera década de vida emancipada, por otros periódicos tales como El Censor, El Independiente, El Grito del Sud, Prensa Argentina y Mártir o Libre dirigida por Bernardo de Monteagudo. Inclusive, después de desaparecida La Gazeta de Buenos Aires, en 1823 apareció La Gaceta Mercantil, que tuvo larga vida y fue luego utilizada como prensa oficial por Juan Manuel de Rosas durante su larga gestión de gobierno.
Cuando se sancionó la Constitución Nacional y el país volvió a tener autoridades nacionales, la difusión de los actos de gobierno carecía de organización ya que no existía un órgano determinado que se encargara de hacerlo, hasta que el 30 de septiembre de 1870, durante la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento, se sancionó la ley N° 438 mediante la cual se creó el Boletín Oficial de la Nación con el objetivo de publicar las leyes, decretos y todos los documentos oficiales producidos en el ejercicio de los poderes públicos.
Como se puede observar, la relación entre Mariano Moreno y el periodismo es íntima. Así parecen haberlo entendido en el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba en el año 1938, en el cual se decidió que el 7 de junio de cada año sea del “día del periodista” en conmemoración de aquel 7 de junio de 1810, en el cual la Primera Junta, a propuesta del jóven Mariano Moreno, dispuso la creación de La Gazeta de Buenos Aires.
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