
Este viernes por la madrugada murió Solange Musse, la joven enferma de cáncer a la que su padre no pudo ver por las restricciones sanitarias impuestas por la pandemia. El deceso se produjo en el Sanatorio Allende de la capital cordobesa, adonde había sido trasladada en muy grave estado desde la localidad de Alta Gracia.
Hace unos días, Pablo Musse, el papá de la joven, le contó a Infobae que había salido el sábado 15 de agosto a las 20:00 desde Neuquén y que llegó al puesto de control sanitario de Huinca Renancó, en el límite sur de la provincia de Córdoba, el domingo a las 6 de la mañana y fue allí donde le dijeron –luego de efectuarle dos pruebas rápidas por COVID-19 cuyos resultados, aseveró, eran “dudosos”– que no podría seguir el viaje sin presentar un certificado con el hisopado (PCR) con resultado negativo.
Ahora, dolorido y con mucha bronca, tras el deceso de su hija, estalló: “Tengo todos los permisos. Tengo el resultado del hisopado, tanto que me rompieron las pelotas con el COVID ese de mierda... Me lo hice el lunes y me dio negativo. Estos hijos de puta no me dejaron pasar para ver a mi hija. Esto no va a quedar así”.
Según relató el hombre, había presentado toda la documentación correspondiente para viajar, incuido el pedido de circulación especial tramitado en Nación junto con el de su cuñada Paola, quien tiene una discapacidad motriz, por lo cual debe usar silla de ruedas. La mujer, que tiene domicilio en Alta Gracia, estaba en Neuquén al momento de la declaración de la pandemia y solicitaba regresar a su hogar.
A las 13:00 del domingo, Pablo y su cuñada Paola iniciaron el viaje de regreso a Neuquén escoltados por móviles policiales que iban haciendo postas y cambiando de acuerdo a la provincia por la que cruzaba (Córdoba, La Pampa, Río Negro y Neuquén). “Estábamos desolados, tristes, nerviosos y así nos obligaron a seguir en la ruta poniendo nuestras vidas en peligro porque pedí e imploré a los policías que me dejasen descansar y no lo hicieron”, dijo.
En tanto, desde la Provincia indicaron que los resultados de los test son “positivos o negativos” y que en el caso de Musse, los resultados fueron positivos. “El protocolo indica que no se puede ingresar sin el hisopado. Se flexibilizó la medida al realizarse el test rápido acordando que si daba negativo se lo dejaba ingresar”, indicó en ese momento una alta fuente provincial a Diario La Voz. El caso quedó en análisis del COE.
A las pocas horas de difundida la noticia, Solange difundió una carta en la que expresaba su dolor por no poder ver a su padre en las que, sentía, eran sus últimas horas de vida. “Ansiaba ver a mi tía y a mi papá. Estoy muy triste por todo lo que les hicieron. Los trataron como si fuesen delincuentes. Espero que esto que le pasó a mi familia no le suceda a nadie más”.
En uno de los párrafos, decía: “Acuérdense, hasta mi último suspiro tengo mis derechos”. Las autoridades cordobesas no la escucharon.

Padre e hija no se veían desde marzo, cuando se implementó el aislamiento social preventivo y obligatorio. La joven, de 35 años, había empeorado en los últimos días y su padre lo sabía: “Sol está grave, muy grave. El cáncer de mama ya está en estadio 4, tiene metástasis en los huesos, en el pulmón y en el hígado. Está con respirador e internación domiciliaria”, le había dicho en ese momento a Infobae, cuando su hija aún permanecía en una casa de Alta Gracia. Había arribado allí a principios de marzo, cuando la cuarentena no era siquiera imaginada.
El martes se conoció el caso, que plantea el dilema entre las medidas de prevención del coronavirus y la humanidad necesaria para contemplar este tipo de situaciones.
En las primeras horas de hoy, Muse confirmó la muerte de su hija a La Voz de Córdoba y aseguró que el pasado lunes 17 se realizó el hisopado: “Quiero informarles a las autoridades que el resultado del hisopado dio negativo y no pude ver a mi hija”.
En julio sucedió un hecho similar. María del Carmen Seitz había intentado viajar desde Bahía Blanca para estar junto a su madre, Mirta, enferma de un cáncer terminal en el pueblo de General Manuel Campos, de La Pampa. Y había sido detenida en el límite interprovincial. Finalmente la autorizaron a ingresar pero debía cumplir 14 días de cuarentena en una casa a tres cuadras del lugar donde su mamá agonizaba. Después que su caso tomó estado nacional, el subsecretario de Salud, el doctor Gustavo Vera, en un acto de empatía y humanidad le permitió verla respetando todos los protocolos de seguridad. Mirta falleció el 12 de agosto, pero su hija, a diferencia del papá de Solange, le pudo decir adiós. Dos casos, dos provincias, y una distinta vara de humanidad.
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