Un drama chino: un repartidor le dejó caer encima 300 kilos de mercadería, quedó parapléjico y perdió todo

La víctima es un comerciante asiático, dueño de un supermercado. La distribuidora mayorista que emplea al repartidor no se hizo cargo y el hombre tuvo que vender el negocio para afrontar los gastos médicos

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Lin y su familia
Lin y su familia

Lin Shenghua tiene 52 años y hace seis que vive en la Argentina junto a su esposa y su hijo. Hasta hace unos meses era dueño de un supermercado en la zona de Once, pero por la negligencia de la empresa mayorista platense Nini hoy está parapléjico y prácticamente se quedó sin nada.

El 22 de marzo pasado, un camión de la distribuidora con mercadería llegó a su local. El chofer bajó dos jaulas metálicas con diferentes productos, cada una medía aproximadamente 1.8 metros de altura.

Debido al peso, el repartidor que viajaba en el camión le pidió al propio Lin que lo ayudara a ingresar las estructuras. El dueño del comercio, luego que el empleado de Nini amenazó con dejar la mercadería tirada en la entrada del supermercado si no recibía asistencia, accedió al pedido. Junto a proveedores de otras empresas que estaban en el local, y que también colaboraron, lograron entrar uno de los contenedores.

Sin embargo, con la segunda jaula ocurrió lo peor. En esta oportunidad, los empleados de las otras empresas no ayudaron. Mientras el ciudadano chino trataba de subir la jaula al desnivel del ingreso al local, sin explicación alguna el empleado de la compañía dejó caer los aproximadamente 300 kilos que contenía encima del cuerpo del comerciante chino.

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Como Lin se encontraba agachado, recibió todo el impacto del peso sobre su espalda, lo que le ocasionó una lesión en la médula por "luxofractura toracolumbar". En resumen, desde ese momento solo puede mover sus brazos y levemente el cuello. Está incapacitado para movilizarse, requiere asistencia las 24 horas y cuidados intensivos. El daño es total e irreversible.

El empleado de Nini, con la ayuda de clientes y proveedores, apenas ayudó al hombre a salir mientras gritaba de dolor. Minutos después se subió al camión y dejó a Lin librado a su suerte. Hasta el día de hoy, no se sabe nada del repartidor. Inmediatamente fue llevado por el SAME al hospital Ramos Mejía, pero estuvo un día entero tirado en una camilla hasta que pudieron evaluar los daños. Ante la imposibilidad de atenderlo, lo derivaron al hospital Italiano.

El comercio de Lin
El comercio de Lin

"Como carecía de obra social, la familia de Lin debió costear por más de un millón y medio de pesos los estudios y la operación. Tuvieron que pedir plata prestada a otros familiares y amigos. Finalmente, también tuvieron que vender el comercio porque quedó totalmente incapacitado y su esposa debe estar abocada al cuidado intensivo del mismo", contó a Infobae la abogada de la víctima, Deborah Huczek.

Lin perdió todo. Ahora no puede trabajar y necesita ayuda para subsistir. Por ahora viven de lo que les da la familia y la comunidad china en general. Desde que ocurrió el accidente, la empresa Nini se desentendió del problema y no le brindó ningún tipo de colaboración o asistencia al comerciante, sabiendo que uno de sus empleados había ocasionado el hecho por negligencia.

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"Hoy estamos reclamando a Nini que repare los daños y perjuicios ocasionados en virtud de las lesiones gravísimas generadas por su culpa, ya que era su obligación enviar como mínimo a dos personas capacitadas para esa tarea de realizar la carga y descarga de mercaderías. La empresa abarata costos por no contratar personal suficiente y porque cuando las contrata no tienen experiencia y tampoco se las capacita como debe", agregó la representante de Lin.

Además -siguió la letrada- "la empresa no sólo no tomó ningún tipo de medidas de seguridad previas para evitar el accidente, sino que una vez producido se desinteresó por completo del estado de salud de Lin, lo abandonó a su suerte, lo dejaron allí tirado gravemente lesionado, Lin no se podía mover, gritaba del dolor y tuvo que ser asistido por proveedores y transeúntes".

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"Entre 4 a 5 personas tuvieron que acudir en su ayuda para sacarlo debajo de la jaula en la que quedó atrapado. El repartidor luego huyó junto al camionero de la empresa. Además el mayorista Nini lo dejó librado a las penurias económicas que debieron afrontar y también del futuro tanto de él como de su familia", finalizó.

Por lo pronto, la distribuidora negó que el camión que llegó aquel 22 de marzo al local pertenezca a la empresa. Dijeron que era un servicio tercerizado. Sin embargo, hay testigos que declararon que el vehículo tenía el logo de la empresa. "Enviamos una carta documento para que determine quién era el empleado pero no dieron la información", se quejó. En unos 10 días se sorteará la denuncia en la justicia porteña hasta tanto la empresa de seguros contratada por Nini constate las lesiones ocasionadas al dueño del supermercado.

Mientras se resuelve, Lin y su familia viajan hoy a China con la esperanza de encontrar una solución médica que le permita en alguna medida recuperar la vida que hasta hace medio año tenían en la Argentina.