Agregar Infobae enGoogle

El reclamo por el “cientificidio” en Argentina: qué alertan los investigadores sobre el recorte de presupuesto

Especialistas advierten a Infobae que la reducción de fondos afecta proyectos, limita el ingreso de nuevos investigadores y compromete la continuidad de instituciones fundamentales para el desarrollo del país. La preocupación se refleja en una carta abierta firmada por premios Nobel y referentes del sector

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
El reclamo en el Obelisco por la falta de financiamiento en la ciencia argentina (RS Fotos)
Guardar

La comunidad científica argentina se movilizó el miércoles a nivel federal para reclamar por el recorte del presupuesto destinado al sector. Investigadores alertaron sobre un “cientificidio” y dieron detalles sobre el estado de situación.

En diálogo con Infobae, la doctora en biotecnología agrícola e investigadora superior del CONICET, Raquel Chan, desarrolló: “Se está destruyendo la ciencia nacional, en forma lenta pero constante y segura. En mi opinión, la ciencia es la base del desarrollo nacional, algo que se puede apreciar con datos objetivos en otras naciones con gobiernos muy distintos”.

PUBLICIDAD

“Estamos perdiendo lo más valioso, que son las personas formadas de edad intermedia y jóvenes. Las becas son pocas y magras, los ingresos a carrera no los dan, no hay financiamiento. Todo el conjunto hace un escenario triste. Exportamos recursos humanos super especializados a cambio de nada. Nada entra al país a cambio de eso. Es realmente triste”, agregó Chan, quien es directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL).

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Investigadores denunciaron que el Gobierno no ejecutó subsidios ya aprobados y frenó nuevas convocatorias para investigación (RS Fotos)

Otro experto consultado por Infobae fue el inmunólogo e investigador del CONICET, Jorge Geffner, quien relató: “La situación es realmente crítica. El problema principal es que existe una política que lleva a la destrucción del sistema científico-tecnológico. Esto no es un eufemismo. Si tomamos lo que ocurre en el CONICET, una de las instituciones más importantes, desde el cambio de gobierno los salarios, que ya eran bajos, se depreciaron entre un 38% y un 45%, dependiendo del escalafón. La pérdida del poder adquisitivo ha sido enorme”.

PUBLICIDAD

“Por otro lado -siguió el investigador-, entre el 70% y el 80% de las líneas clásicas de financiamiento, que dependían en gran parte de la Agencia Nacional de Promoción de Innovación, Ciencia y Tecnología —que dirigía la Secretaría de Ciencia y Técnica bajo el licenciado Darío Genua, quien renunció y aún no ha sido reemplazado—, quedaron prácticamente paralizadas”.

Preocupación y advertencias de la comunidad científica

Según Geffner, “la Secretaría lleva tres semanas acéfala. El presupuesto de financiamiento se redujo un 80%, lo que provocó la interrupción de líneas de investigación en todas las áreas del conocimiento”.

“El deterioro salarial, los proyectos de financiamiento truncos y el bloqueo en el ingreso de nuevos investigadores constituyen un combo letal para el sistema científico. Lo mismo ocurre en la Comisión Nacional de Energía Atómica, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, con despidos, retiros voluntarios y sin incorporación de nuevas personas”, sostuvo el científico.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Los salarios en el CONICET se depreciaron entre un 38% y un 45% desde el cambio de gobierno, según Jorge Geffner

Por su parte, Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, divulgador científico e investigador del CONICET, enfatizó ante la consulta de Infobae: “Estamos atravesando una situación completamente inédita para la ciencia argentina. Por un lado, el problema presupuestario: el nivel de financiamiento de la ciencia es uno de los más bajos de la historia. De acuerdo con la ley, deberíamos acercarnos al 1% del porcentaje del PBI hacia 2030. En este momento está entre 0,13% y 0,14%: aproximadamente la mitad o menos de la mitad de lo que recibió el actual gobierno”.

“Los salarios están por el piso. Un becario o becaria de investigación percibe poco más de un millón de pesos y un investigador con muchos años de formación y posdoctorado ronda el millón ochocientos mil. El financiamiento para proyectos es inexistente o, cuando existe, resulta irrisorio”, profundizó Golombek.

“El segundo problema es ideológico. Nunca antes vivimos una situación en la que un gobierno ataque e insulte a la ciencia, sin considerarla la base del desarrollo productivo, como sí lo hacen los países que el mismo gobierno dice admirar e intentar imitar. No existe una inversión temprana del sector privado ni una apuesta del Estado a mediano o largo plazo. En Argentina, esto no parece formar parte de la ideología del gobierno actual”, comentó el científico.

Y agregó: “Hay un éxodo importante de jóvenes que dejan el sistema científico, ya sea dedicándose a otras actividades, emigrando o buscando varios trabajos para sobrevivir. El desánimo es profundo: muchos jóvenes con vocación científica dudan al elegir o continuar una carrera de investigación en el país, y lamentablemente tienen razón en esa duda. Revertir esta situación requerirá mucho tiempo, recursos, el regreso de investigadores y la reconstrucción de equipos de trabajo que se están desintegrando”.

Retrato de un hombre de mediana edad con barba, gafas y una camiseta blanca con el símbolo Pi y sus dígitos, con un micrófono de solapa
Diego Golombek afirmó que la inversión en ciencia cayó a uno de los niveles más bajos de la historia

En tanto, mientras transcurría la marcha en el Obelisco de la Ciudad de Buenos Aires, el biólogo molecular del CONICET, doctor Alberto Kornblihtt, conversó con Infobae en Vivo. Allí se refirió a una “destrucción por ahogamiento presupuestario”.

Se está cerrando la carrera de investigador. No otorgan las plazas, hay mil personas esperando. Ahora, por ejemplo, se terminaron las becas. Cancelaron las de becarios posdoctorales que tradicionalmente se continuaban hasta que se supiera si habían ingresado a la carrera de investigador o no. Sumado a esto, no hay subsidios”, describió Kornblihtt.

Además, planteó que el Gobierno no solo no llamó a nuevos subsidios para investigación, sino que tampoco ejecutó aquellos que ya habían sido aprobados: “Es una política directamente de destrucción, de ninguneo, diría yo, y de descalificación. Nos llaman terroristas”.

Sobre ese concepto, amplió: “Se acusa al sistema científico-técnico de ser un sistema de acomodos y de ñoquis. Eso genera sentido común en la población, y eso lo ha utilizado este gobierno. La realidad es exactamente lo opuesto”.

Premios Fundación Bunge y Born 2025
Alberto Kornblihtt advirtió que la inversión en ciencia y técnica cayó al 0,14% del PBI desde el 0,35% (Fundación Bunge y Born)

“La gente trabaja día y noche; los becarios doctorales están todo el día en mi laboratorio y a veces también de noche. Es todo lo contrario. Nadie entra al CONICET, gana una beca u obtiene un subsidio por simpatía con el gobierno de turno. Es todo lo contrario: mucha gente se queda afuera. Es muy fácil acusar diciendo exactamente lo opuesto de lo que ocurre. Y nadie dice que no haya cosas que se puedan perfeccionar”, concluyó el científico.

Una carta abierta amplificó el reclamo

El doctor Alberto Kornblihtt impulsó junto a otros colegas una carta abierta en la que repasó el panorama del sector. Fue dirigida al presidente Javier Milei, al jefe del Gabinete de Ministros, Diego Santilli, y a autoridades del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación de Argentina.

“La comunidad científica internacional les solicita nuevamente el cese al desmantelamiento del Sistema Argentino de Ciencia, Tecnología e Innovación”, introdujeron.

En ese sentido, detallaron que el país “atraviesa un retroceso en materia salarial, presupuestaria, y dotacional en el sector: la inversión en la función Ciencia y Técnica de la Argentina se redujo al 0,14% de su PBI”.

RAQUEL CHAN - Santa Fé
“Sé que hay otros sectores muy castigados por este modelo y, por eso, no quiero focalizar todo en las personas, pero sí en lo que pierde el país”, aseveró la científica Raquel Chan, quien firmó la carta abierta

Más de 20 premios Nobel laureados a nivel internacional suscribieron la carta. Entre ellos se encuentra Paul Nurse, distinguido con el Nobel de Medicina y actual presidente de la Royal Society de Londres. También figuran otros expertos como Phillip A. Sharp, Richard Roberts, H. Robert Horvitz, Andrew Fire, Victor Ambros, Steven Chu, Barry Marshall, Craig Mello, May-Britt Moser, Ferenc Krausz, Roger Kornberg, Michael Rosbash, Françoise Barré-Sinoussi y Aaron Ciechanover.

A nivel nacional, la iniciativa también recibió el respaldo de referentes como Andrea Gamarnik, Raquel Chan, Víctor Ramos, Martín Crespi, Ana Belén Elgoyhen, Diego Golombek, Juan Pablo Radicella, Nora Bär, Galo Soler Illia, Roberto Salvarezza, Ana Franchi, Mario Pecheny, Alberto Baruj y Daniel Filmus, entre otros.

El documento enumeró consecuencias como la pérdida de casi 8 puestos de trabajo por día desde diciembre de 2023, la disolución del Instituto Nacional del Cáncer, del Instituto Nacional de Semillas (INASE), del Instituto Nacional del Agua (INA) y del Instituto Nacional de Medicina Tropical (INMET); la reducción de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT); la reducción de personal y remate de tierras en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA); los 26 meses de ingresos congelados, sin recibos y por debajo de la línea de la pobreza en la Agencia I+D+i, y la suspensión de la cobertura médica del sector en buena parte del país”.

La carta retoma una advertencia previa de 68 ganadores del Premio Nobel, que ya habían descrito el rumbo del sector como un acercamiento a un “peligroso precipicio”.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Investigadores de la UBA, el Conicet y el INTI alertaron que el desfinanciamiento del sistema científico pone en riesgo capacidades estratégicas y políticas públicas

Los firmantes plantearon que el deterioro ya no afecta solo a los trabajadores del sector, sino a la continuidad misma de una estructura que sostiene investigación, desarrollo y políticas públicas. “Como parte del sistema, también están en riesgo las actividades de Investigación y Desarrollo en las Universidades Nacionales, donde trabaja el 80% de quienes hacen Ciencia en la Argentina”, escribieron.

El escrito, con más de 2.500 firmas, también fue impulsado por Adriana Cristina Serquis, diputada nacional por Fuerza Patria Río Negro, doctora en Física, investigadora y ex presidenta de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA).

“Es indispensable que entendamos que el desmantelamiento de nuestras capacidades científicas, tecnológicas y de innovación va a traer consecuencias para la sociedad argentina en su totalidad y también para el desarrollo científico mundial”, publicó Serquis en su cuenta de X.

Por su parte, Ariel Chernomoretz, profesor de la UBA e investigador del CONICET, manifestó durante la marcha en el Obelisco que la situación en el sistema científico es crítica desde hace dos o tres años: “El corte de subsidios y el apoyo a nivel sistémico fue brutal. El sistema se está desangrando de forma irreversible. Va a hacer falta mucho esfuerzo para recuperar el nivel y el tipo de trabajo”.

Marcha de la Comunidad científica en el Obelisco
Los científicos reclamaron por la caída de inversión

El ingeniero electrónico Claudio Escobar, quien se desempeña en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial, contó a Infobae en Vivo que trabaja desde 1992 y está sufriendo el “desfinanciamiento absoluto del instituto, además de la pérdida de trabajadores”.

“Nos han quitado capacidades como la metrología legal, que regula surtidores y medidores de energía, entre otras cosas. Esas funciones se las han dado a laboratorios privados de dudosa ecuanimidad y capacidad para realizarlas”, concluyó.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD