
La pandemia del COVID-19 puso a la ciencia y a la humanidad ante una enfermedad de características extrañas y desconocidas. Desde hace casi tres años, los especialistas vienen investigando, entre otras cosas, las nuevas variantes que fueron apareciendo para ahondar en el desarrollo de vacunas y de medidas de prevención. Afortunadamente, los contagios y las restricciones disminuyeron, por lo que actualmente gozamos de una moderada normalidad. Sin embargo, esto no es tan taxativo, ya que el virus ha demostrado largamente su capacidad de evolucionar y mutar. De hecho, un reciente estudio científico realizado en Sudáfrica encontró que podría volverse aún más patogénico, es decir que causaría un proceso infeccioso más grave.
Cabe aclarar, de todas maneras, que estos resultados aún no fueron revisados por pares, es decir que todavía falta el aval de otros profesionales que son idóneos en la materia. Por el momento, la conclusión se basa únicamente en un proceso de laboratorio con datos de un solo individuo. El trabajo estuvo a cargo del Instituto de Investigación de Salud de África, ubicado en la localidad de Durban.
El equipo de expertos utilizó muestras de SARS-CoV-2 de un paciente inmunodeprimido durante seis meses. En ese lapso, observaron que el virus podría seguir mutando. De este modo, advirtieron que la hipotética aparición de una nueva variante podría causar un cuadro más complicado y letal que Ómicron, que es el sublinaje predominante hoy en día.
Para llegar a estos resultados, los especialistas sudafricanos analizaron a una persona infectada con VIH, una patología que altera las defensas del organismo. En ese sentido, postularon que las variantes Beta y Ómicron -identificadas inicialmente en el sur de África- pueden haber evolucionado en estos pacientes inmunosuprimidos. ¿Por qué? Por el tiempo que les demanda a estos individuos recuperarse de la enfermedad, algo que permite que el virus mute y sea más eficaz a la hora de evadir a los anticuerpos, según indicaron los autores.

“Nuestro análisis puede indicar que la evolución del SARS-CoV-2 en la infección a largo plazo no tiene por qué resultar en una atenuación del cuadro”, dijeron los investigadores en el estudio. En segundo término, aclararon: “Lo que esto puede decirnos es que una variante futura podría ser más patógena que las variantes de Ómicron que circulan actualmente”.
Christian Drosten, uno de los virólogos más destacados de Alemania, analizó los resultados de este estudio y consideró: “Existe la preocupación de que China, donde la política de COVID cero ha limitado el contagio hasta la fecha, pueda generar una nueva variante si las infecciones se afianzan y hay un gran aumento en los casos. La cobertura de vacunación de China no es alta entre las personas de edad avanzada y ha utilizado exclusivamente vacunas hechas en el país que no han demostrado ser tan efectivas como las desarrolladas en otros lugares”.
Cabe recordar que en 2021, el Instituto de Investigación de Salud de África, dirigido por el profesor Alex Sigal, fue el primero en probar la efectividad de las vacunas frente a Ómicron. En ese entonces, los expertos también utilizaron muestras de una persona infectada con VIH. Inicialmente, el virus causó el mismo nivel de fusión y muerte celular que la variante Ómicron BA.1, pero a medida que evolucionó, estos indicadores aumentaron hasta ser similares a la primera versión del COVID-19 identificada en Wuhan, China.

¿Pueden surgir nuevas variantes?
Anteriormente, el jefe de infectología del CEMIC y ex presidente de la Sociedad Argentina de Infectología, Pablo Bonvehí, le había dicho a Infobae que pueden surgir “nuevas variantes por recombinación de variantes anteriores. Por ejemplo entre Delta y Ómicron, y pueden hacer aparecer variantes nuevas, pero esto es menos probable que ocurra si hay mayor tasa de cobertura de vacunación”.
En segundo término, el profesional agregó: “Hoy, a pesar de la baja circulación, seguimos viendo casos de COVID por Ómicron, porque el 100% de los contagios en nuestro país son por Ómicron, y seguimos viendo casos aislados, muchos menos que antes, de pacientes que se hospitalizan y, lamentablemente, de algunos que fallecen, sobre todo en los grupos de mayor riesgo”.
Finalmente, Bonvehí sugirió mantener la vacunación, aplicar los refuerzos y completarlos, sobre todo en las poblaciones de mayor riesgo. “Puede haber brotes posteriores, por eso hay que observar, ser cautos y no pensar que está totalmente terminada la pandemia. Uno de los caminos del virus es transformarse y permanecer circulando de forma permanente, provocando casos en personas de mayor riesgo e impulsando una vacunación, tal vez, anual en esos grupos”, cerró.
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