Con el suelo cargado de agua, el campo mira al cielo: qué puede traer un Niño fuerte

La campaña de verano comienza con buenas reservas hídricas, pero también con el riesgo de excesos y tormentas durante la primavera

Calentamiento de las aguas del Océano Pacífico - Fenómeno de El Niño
Leonardo Serio, docente de Climatología de la FAUBA, explicó que el Pacífico ecuatorial continúa calentándose desde fines del verano y que en junio quedó confirmada la fase cálida del fenómeno (FAUBA)
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La campaña gruesa 2026/27 comienza en un escenario marcado por una combinación de abundante humedad en los suelos y una alta probabilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte. Agosto dejó lluvias muy superiores a lo normal en distintas regiones, nevadas excepcionales en la cordillera y tormentas severas en provincias como Santa Fe y Misiones. De acuerdo con un informe elaborada por Pablo A. Roset en Sobre la Tierra, el Área de Divulgación Científica y Tecnológica de la Facultad de Agronomía de la UBA, para septiembre, octubre y noviembre se esperan temperaturas superiores a las habituales en el norte y más bajas en la franja central y el norte patagónico, mientras que las precipitaciones tenderían a ubicarse por encima del promedio en buena parte del país.

Las lluvias de agosto fueron irregulares, pero en amplias zonas agrícolas permitieron que las reservas de agua alcanzaran niveles superiores a los habituales justo cuando comienza la implantación de los cultivos estivales. Adela Veliz, docente de Climatología y Fenología Agrícolas e integrante del Centro de Información Agroclimática y Ambiental (CIAg-FAUBA), explicó que “donde llovió, llovió fuerte”, y señaló que el escenario recuerda al de 2015-2016, cuando otro Niño intenso generó excesos hídricos en el norte del país, la Mesopotamia, el Litoral y el oeste bonaerense. La diferencia, según la especialista, es que esta vez las áreas con exceso de humedad abarcan una superficie mayor y alcanzan sectores del centro-norte, el norte de Córdoba, La Pampa y buena parte de la Patagonia.

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El último mes también estuvo atravesado por fenómenos meteorológicos extremos. Las intensas nevadas en la cordillera central mantuvieron cerrado durante 34 días consecutivos el paso Cristo Redentor, mientras que las precipitaciones superaron ampliamente los registros habituales de agosto en localidades del Litoral como Concordia, Corrientes y Resistencia. La crecida del río Uruguay y las sudestadas en el Río de la Plata complicaron el drenaje y provocaron anegamientos en zonas productivas. A ese panorama se sumaron el viento Zonda en el oeste y norte del país y fuertes tormentas con granizo y ráfagas en Santa Fe y Misiones, donde un temporal entre el 29 y el 31 de agosto destruyó casi 200 invernáculos en Gobernador Roca y generó pérdidas entre productores hortícolas, yerbateros y tabacaleros.

Pronóstico climático para la Argentina durante septiembre-octubre-noviembre de 2026
El escenario climático previsto para el trimestre septiembre-octubre-noviembre por el Servicio Meteorológico Nacional, combina señales diferentes según la región (SMN)

El principal factor climático para los próximos meses será la evolución del El Niño. Leonardo Serio, docente de Climatología de la FAUBA, explicó que el Pacífico ecuatorial continúa calentándose desde fines del verano y que en junio quedó confirmada la fase cálida del fenómeno. En agosto, las temperaturas del océano superaron los 3,5 °C en la costa occidental de América, mientras que el debilitamiento de los vientos alisios favoreció una mayor actividad de tormentas en el Pacífico central. Los modelos climáticos coinciden en que el fenómeno persistirá durante la primavera y el verano, con una probabilidad del 90% de que sea fuerte en primavera y del 70% de que mantenga esa intensidad durante el verano.

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El escenario previsto para el trimestre septiembre-octubre-noviembre por el Servicio Meteorológico Nacional combina señales diferentes según la región. En materia térmica, hay mayores probabilidades de temperaturas por encima de lo normal en el norte argentino, mientras que la franja central y el norte de la Patagonia podrían atravesar una primavera más fría. En cuanto a las precipitaciones, el NOA y el sudoeste patagónico presentan mayores chances de recibir menos agua de lo habitual, mientras que en buena parte del resto del territorio las probabilidades se inclinan hacia lluvias normales o superiores al promedio. Las mayores posibilidades de excesos se concentran en el extremo noreste y Cuyo.

Con este panorama, la campaña gruesa arranca con una ventaja y, al mismo tiempo, con un desafío. Las reservas hídricas iniciales son favorables para buena parte de la región agrícola, pero la continuidad de un Niño fuerte podría aumentar el riesgo de excesos, anegamientos y dificultades para las labores. “Los modelos dan un 90% de probabilidad de que este sea un Niño fuerte durante la primavera y un 70% de que se sostenga fuerte en el verano”, resumió Serio.

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