La revolución silenciosa del campo: cómo la inteligencia artificial empieza a transformar la gestión agropecuaria

Desde la automatización de tareas administrativas hasta la optimización del vínculo con clientes y la planificación empresarial, la inteligencia artificial comienza a ganar terreno en las empresas rurales argentinas

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(Imagen Ilustrativa Infobae)
La IA se ha convertido en una herramienta concreta de gestión dentro de las empresas agropecuarias, según surge de casos concretos relevados en empresas CREA (Imagen ilustrativa Infobae)

La inteligencia artificial dejó de ser una promesa futurista para convertirse en una herramienta concreta de gestión dentro de las empresas agropecuarias, según surge de casos concretos relevados en empresas CREA. En distintas regiones productivas del país, desde Córdoba Norte hasta el Litoral Sur, productores y organizaciones rurales comenzaron a incorporar aplicaciones para automatizar procesos, reducir tareas operativas y mejorar la toma de decisiones, en un cambio silencioso que empieza a redefinir la administración del negocio agropecuario.

Sin embargo, los especialistas advierten que la tecnología por sí sola no resuelve ineficiencias estructurales. “La IA amplifica lo que ya existe. Si el proceso es confuso, la IA produce más confusión. Si los datos son erróneos o no están debidamente parametrizados, los resultados obtenidos no son los apropiados”, explicó Pedro Meriggiola, asesor del grupo CREA Barranca Yaco y coordinador del área de Empresa de la región CREA Córdoba Norte. “Por eso, antes de comenzar a usar IA, es esencial mapear correctamente los procesos presentes en una organización para poder identificar mejoras posibles en función de las herramientas disponibles”, remarcó.

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Uno de los conceptos centrales para lograr resultados es la correcta formulación de instrucciones o “prompts”, es decir, la manera en que se le pide una tarea a la inteligencia artificial. “Un proceso bien definido es la base de cualquier automatización exitosa. Un prompt bien estructurado multiplica la calidad de los procesos. La IA no reemplaza áreas, sino que potencia a las personas que trabajan en ellas”, resaltó Meriggiola, sintetizando una visión que gana fuerza en el ecosistema agroempresarial: la IA como complemento del trabajo humano y no como sustituto.

Imagen de un huevo siendo examinado meticulosamente en un laboratorio tecnológicamente avanzado, utilizando sistemas de inteligencia artificial para analizar su calidad. Este enfoque innovador refleja la fusión entre tecnología y ciencia agroalimentaria, marcando un hito en la automatización de la inspección de alimentos. (Imagen ilustrativa Infobae)
Los casos prácticos ya muestran resultados tangibles respecto del uso de la inteligencia artificial en empresas agropecuarias, según indica un relevamiento realizado por CREA (Imagen ilustrativa Infobae)

Los casos prácticos ya muestran resultados tangibles. Una empresa forestal integrante del grupo CREA Monte Cristo, implementó sistemas de IA para agilizar procesos internos y mejorar su gestión comercial y administrativa. “Si se capacita bien a un asistente junior, va a realizar su tarea de manera correcta; pero si se lo capacita mal, lo va a hacer mal. Lo mismo se aplica para las plataformas de IA”, comentó Martina Serrano Fuster, project manager de la firma. Gracias a la automatización del CRM, las consultas comerciales se cargan y derivan automáticamente, con seguimiento digital en cada caso. “Así, se logró reducir la probabilidad de error humano en la carga manual de registros, además de acelerar los tiempos y asegurar la trazabilidad total del proceso”, indicó.

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La transformación también alcanza a empresas medianas y pequeñas. Diego Agustín Álvarez, integrante del grupo CREA Montoya, logró automatizar la carga de liquidaciones primarias mediante una plataforma de IA. “Todos los empresarios agropecuarios recibimos cada mes muchas liquidaciones primarias de distintas empresas y la carga manual de las mismas en planillas es una tarea tediosa que consume mucho tiempo y está sujeta a errores de tipeo”, explicó. Hoy, con solo subir comprobantes a una carpeta, el sistema extrae datos, verifica duplicados, ordena registros y los comparte automáticamente con su asesor contable. “El sistema se ejecuta solo, todos los días y de manera automatizada. Lo único que debo hacer es colocar los comprobantes en una carpeta específica”, señaló.

Pero el potencial de la inteligencia artificial en el agro va mucho más allá de ahorrar tiempo administrativo. También comienza a ser utilizada como herramienta de análisis estratégico y generadora de nuevas miradas sobre el negocio. “Puedo preguntarle, tomando como base el conocimiento generado por un experto en gestión empresaria, comercial o financiera, qué recomendación podría hacerme sobre mi empresa a partir de los registros históricos”, sostuvo Álvarez. Y concluyó con una visión de largo plazo: “Más allá de cuál sea el rol que tengan en la empresa en un futuro, se trata de un instrumento muy útil para poder involucrarlos en la dinámica propia del negocio agropecuario y eso tiene un valor enorme”. En un campo cada vez más tecnificado, la inteligencia artificial empieza a sembrar una nueva cultura de gestión, señala el informe elaborado por CREA.

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