
El inicio de la campaña agrícola 2026/2027 estará condicionado por la creciente probabilidad de un evento de “El Niño”. Este fenómeno, lejos de ser uniforme, traerá efectos positivos y negativos según la región, obligando a los productores a ajustar estrategias frente a un escenario climático más dinámico, indican las previsiones de un estudio realizado por la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA).
En amplias zonas del Cono Sur —como el este de Argentina, Uruguay, el sur de Brasil y la región oriental de Paraguay— “El Niño” incrementará las precipitaciones por encima de lo normal. Esta situación permitirá una mayor recarga de humedad en los suelos y reducirá el riesgo de heladas y olas de calor.
Sin embargo, el exceso de agua también traerá complicaciones: aumentará la probabilidad de inundaciones, desbordes de ríos y anegamientos. Además, generará condiciones propicias para la proliferación de malezas, plagas y enfermedades, dificultando tareas clave como la siembra, la cosecha y el transporte.
Contrastes climáticos

En contraste, regiones como el oeste argentino, Bolivia, el Cerrado brasileño y el oeste de Paraguay enfrentarán precipitaciones por debajo de lo normal. Allí, la menor humedad en los suelos incrementará el riesgo de estrés hídrico, heladas y temperaturas extremas.
A pesar del déficit hídrico, estas áreas podrían beneficiarse de una menor presión de plagas y enfermedades, así como de mejores condiciones para realizar labores agrícolas, puntualiza la previsión climática de la BCBA. No obstante, también se esperan tormentas aisladas de gran intensidad, capaces de provocar daños puntuales.
Con el invierno, llegaría “El Niño”
De mantenerse la tendencia actual, el invierno 2026 marcará el inicio de la influencia concreta de “El Niño”. Las irrupciones de aire polar se volverán menos frecuentes e intensas, reduciendo la incidencia de tormentas cordilleranas. De este modo, la menor entrada de aire frío al continente dará lugar a un régimen de heladas menos riguroso que el observado en el otoño previo. Esta condición favorecerá una mayor estabilidad térmica en gran parte del área agrícola.

En tanto, la reducción de la franja seca permitirá una recuperación de las precipitaciones hacia niveles cercanos a lo normal en buena parte del Cono Sur. Se destacará un foco de tormentas sobre el este de Paraguay, el norte de la Mesopotamia y el sur de Brasil, mejorando la disponibilidad hídrica.
La primavera consolidaría el patrón Niño
Para la primavera 2026, el fenómeno mostraría su comportamiento típico. Las irrupciones de aire polar seguirán en retroceso, aunque aún podrían registrarse heladas tardías moderadas en el sur de la región pampeana y Uruguay.
La franja seca prácticamente desaparecerá, dando paso a precipitaciones superiores a lo normal en gran parte del área agrícola del sur. Incluso en el norte, donde el fenómeno suele ser adverso, se prevén lluvias por encima del promedio. Con suelos bien provistos de humedad, el régimen térmico tenderá a ser más moderado, configurando un escenario productivo con oportunidades, pero también con nuevos riesgos a gestionar.
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