El agro impulsa la actividad económica

En febrero el Índice Compuesto Coincidente de la Actividad Económica -elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe- registró su tercera suba, pero persisten señales de fragilidad en sectores como las ventas minoristas y el empleo registrado.

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Cosecha de girasol
En la Argentina, la cosecha de girasol avanza hacia la mayor producción del siglo (Revista Chacra)

La actividad económica en Argentina mostró en febrero una leve recuperación mensual del 0,3%, marcando el tercer incremento consecutivo, según el Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica (ICA-ARG), elaborado de manera conjunta por la Bolsas de Comercio de Rosario y de Santa Fe, a través del Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc). Sin embargo, en la comparación interanual se registra una caída del 1,0%, en un contexto donde la base de comparación corresponde a niveles elevados del año pasado.

Escenario heterogéneo

El escenario reciente se caracteriza por una marcada heterogeneidad: mientras algunos sectores exhiben mejoras, otros continúan en retroceso. Entre los datos positivos se destaca el dinamismo del agro, junto con una incipiente recuperación industrial y repuntes en variables como importaciones, patentamientos y recaudación. En contraste, persisten caídas en ventas minoristas y empleo registrado.

En términos generales, seis de los diez indicadores que componen el índice mostraron variaciones mensuales positivas, aunque la mayoría se mantiene por debajo de los niveles de febrero de 2025. La excepción es el sector agrícola, que continúa consolidándose como uno de los principales motores de la actividad.

Índice Compuesto Coincidente de Actividad Económica de Argentina (ICA-ARG), elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe a través del Centro de Investigación del Ciclo Económico (CICEc), de febrero de 2026
La actividad económica en Argentina mostró en febrero una leve recuperación mensual del 0,3%, marcando el tercer incremento consecutivo, según indica el Índice elaborado por las Bolsas de Comercio de Rosario y Santa Fe (BCR)

Girasol imparable

El desempeño del agro volvió a sobresalir con un crecimiento mensual del 1,7%, superando incluso el récord del mes previo. La cosecha de girasol avanza hacia la mayor producción del siglo, mientras que el maíz comienza a recolectarse con estimaciones históricas. En términos interanuales, el sector se ubica 28,2% por encima del año pasado.

La industria, por su parte, mantiene una recuperación gradual con una suba mensual del 0,5%, aunque acumula siete meses consecutivos de caída interanual, con un retroceso del 3,1%. La construcción, en tanto, volvió a caer un 0,3% en febrero y continúa mostrando un comportamiento errático, sin lograr consolidar una tendencia sostenida.

En el frente externo, las importaciones registraron un repunte del 1,1% tras cuatro meses de caídas, aunque siguen 6,7% por debajo del nivel interanual. Las exportaciones, en cambio, descendieron por tercer mes consecutivo, afectando levemente la balanza comercial, que se mantiene en terreno positivo.

Indicadores del ciclo económico argentino en febrero de 2026
El desempeño del agro volvió a sobresalir en febrero de 2026, con un crecimiento mensual del 1,7%, superando incluso el récord del mes previo (BCR)

Ventas minoristas en baja

El consumo interno continúa debilitado. Las ventas minoristas cayeron 0,5% en febrero y acumulan un deterioro interanual del 8,3%, con bajas generalizadas en supermercados, mayoristas y shoppings. Solo se destaca un repunte en electrodomésticos y artículos para el hogar.

En el mercado laboral, la situación sigue siendo contractiva. El empleo registrado privado cayó 0,04% mensual y 1,6% interanual, lo que implica alrededor de cien mil puestos formales menos que un año atrás. A su vez, los salarios mostraron una leve mejora mensual del 1,2%, aunque aún se ubican 1,9% por debajo en términos interanuales.

De cara al futuro, si bien la economía muestra señales de recuperación apoyadas en la estabilidad cambiaria y la baja de tasas, persisten riesgos relevantes. La posible escalada del conflicto en Medio Oriente podría generar mayores ingresos por exportaciones, pero también presiones inflacionarias y un encarecimiento de la energía, configurando un escenario de incertidumbre para la evolución económica.