
El Índice de Actividad de la Cadena Agropecuaria (IACA-BCR), elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario, alcanzó en febrero un nuevo máximo histórico, con una suba mensual desestacionalizada del 0,2%. Este crecimiento continuó una racha de cuatro meses consecutivos de niveles récord, consolidando una expansión sostenida en el sector. En términos interanuales, el indicador también mostró un fuerte aumento del 15,8% respecto al mismo mes del año anterior.
De las doce series que componen el índice, siete mostraron variaciones mensuales positivas, lo que refleja el impulso de varias actividades clave en la cadena agropecuaria. El principal aporte al crecimiento provino del avance de las labores agrícolas, especialmente por el progreso en la cosecha de girasol, uno de los cultivos más destacados de la temporada.
Dentro de los componentes que registraron incrementos, se destacó la molienda de trigo, que creció un 0,3%, y la de cebada, que aumentó un 1,7%. Además, se observó una mejora en la faena de porcinos, con un aumento del 0,6%, y en la faena aviar, que creció un 0,1%. En el sector de biocombustibles, tanto la producción de biodiesel como la de bioetanol experimentaron subas del 1,5% y 3,4%, respectivamente.
Sin embargo, no todos los sectores mostraron cifras positivas. Las exportaciones de los principales complejos agropecuarios registraron una caída del 5,6% en comparación con enero, en gran parte debido a menores envíos de soja y maíz. La molienda de soja y de girasol también registró retrocesos, con bajas del 3,7% y 0,4%, respectivamente. Además, la producción de leche experimentó una leve contracción del 0,1%, mientras que la faena de bovinos continuó en descenso con una caída del 0,3%.

En términos interanuales, el crecimiento del índice fue impulsado principalmente por la producción primaria, que mostró un aumento cercano al 25% respecto a febrero de 2025. Este repunte estuvo relacionado con una cosecha fina histórica, una elevada producción de girasol y el avance en la siembra de maíz. En paralelo, el subíndice de agroexportación creció un 1,5% en comparación con el mismo mes del año anterior.
A pesar de este impulso en la producción primaria, el subíndice IACA-Agroindustrial experimentó una disminución del 0,7% en la comparación interanual, debido principalmente a la caída en la faena bovina y la molienda de soja. Esta disminución no fue compensada por los incrementos observados en otras áreas, como la faena de porcinos y la molienda de girasol.
El subíndice IACA-Cultivos registró un incremento mensual desestacionalizado del 1,7% en febrero, lo que refleja un avance en las labores agrícolas. Este crecimiento estuvo relacionado tanto con el progreso de la siembra de la campaña gruesa como con las labores de cosecha, destacándose el avance en la recolección de girasol y el inicio de la cosecha de maíz temprano.

Por otro lado, el componente agroindustrial experimentó una caída mensual del 0,8%, influenciada por menores niveles de actividad en la molienda y la faena. En la molienda conjunta de cereales y oleaginosas, la caída fue del 2%, siendo la molienda de soja la que sufrió el mayor retroceso (-3,7%), aunque parcialmente compensada por las subas en trigo y cebada.
En el sector de biocombustibles, por su parte, la producción mostró un incremento del 2,5% en febrero, reflejando un crecimiento tanto en la elaboración de biodiesel como en la de bioetanol, lo que permitió suavizar algunas caídas en otros sectores. Sin embargo, el subíndice de agroexportación sufrió una contracción mensual del 5,6%, principalmente por la caída en las exportaciones de soja y maíz, aunque los complejos de trigo y girasol lograron mantener elevados volúmenes de embarques.
Con estos datos, la cadena agropecuaria parece mantener un crecimiento sólido, pero también enfrenta ciertos desafíos. La caída en las exportaciones de algunos productos clave y las fluctuaciones en la producción de leche y carne podrían representar obstáculos para sostener este ritmo en los próximos meses.
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