
En un contexto de debate sobre el futuro energético y productivo del país, el bioetanol volvió a ocupar un lugar destacado. Así lo planteó en Chacra Agro Continental Jorge Feijoo, presidente del Centro Azucarero Argentino, al analizar la situación del sector y el potencial que tiene Argentina para ampliar el uso de combustibles renovables.
Actualmente, las naftas argentinas contienen un 12% de bioetanol, producido a partir de caña de azúcar y maíz. Según explicó Feijoo, ese porcentaje permitió consolidar una industria que creció de manera sostenida desde la sanción de la ley de biocombustibles en 2006, con inversiones permanentes y capacidad instalada suficiente para producir aún más.
“Argentina tiene un potencial enorme para producir combustibles renovables, porque es un país agrícola y agroindustrial”, sostuvo, al tiempo que remarcó que el bioetanol no solo sustituye combustibles fósiles importados, sino que también cumple un rol clave en la calidad de las naftas.

En ese sentido, detalló que el etanol aporta octanaje de manera eficiente y a menor costo. “El etanol tiene 125 octanos y permite que las naftas argentinas alcancen los 95 y 97 octanos que exige la especificación técnica, sin necesidad de importar aditivos caros y contaminantes”, explicó.
Feijoo comparó la situación local con la de países vecinos: mientras Argentina mantiene un corte del 12%, Paraguay utiliza un 25% y Brasil combina un corte obligatorio del 30% con un parque automotor mayoritariamente adaptado a motores flex, lo que eleva el uso de etanol a un equivalente del 50% de las naftas consumidas.
De acuerdo con sus estimaciones, elevar el corte al 15% permitiría un ahorro anual de alrededor de 300 millones de dólares en divisas. “Solo en 2025 se importaron naftas por más de 600 millones de dólares. Subir el corte permitiría evitar aproximadamente la mitad de ese gasto”, señaló.
El dirigente advirtió que el marco normativo vigente limita el desarrollo del sector y consideró necesario avanzar hacia una mayor desregulación y competitividad. “La ley actual está agotada y está impidiendo nuevos desarrollos. Aspiramos a un esquema que promueva el desarrollo federal”, afirmó.

Respecto a la capacidad de abastecimiento, fue categórico y remarcó que la Argentina está en condiciones de cubrir su mercado interno con bioetanol. Indicó también que solo el 3,5% del maíz producido se destina hoy a la elaboración de alcohol y que existe un amplio margen para agregar valor, tanto en maíz como en caña de azúcar.
Finalmente, recordó que recientemente se habilitaron los motores flex en el país y subrayó que el paso indispensable sigue siendo elevar el corte obligatorio. “Aumentar del 12 al 15% es clave para aprovechar la capacidad instalada y consolidar una matriz energética más eficiente y competitiva”, concluyó.
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