
La Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) realizó el lanzamiento de la Campaña Fina 2025/26 y estimó que el área sembrada de trigo alcanzará los 6,7 millones de hectáreas, con una producción estimada en 20,5 millones de toneladas; mientras que la superficie destinada a la cebada se ubica en 1,3 millones de hectáreas, con una producción proyectada de 5,1 millones de toneladas.
En cuanto al clima, desde la BCBA indicaron que “se presenta favorable para la siembra”; tras las abundantes precipitaciones registradas en los últimos meses sobre toda el área agrícola, lo que permitió recomponer el agua disponible en el suelo. Asimismo, consideraron que “la ecuación económica permite mantener los planteos tecnológicos promedios”.
En ese contexto, Ramiro Costa, Gerente de Estudios Económicos de la entidad, indicó que las últimas campañas globales fueron muy buenas a nivel productivo, incluyendo el trigo, aunque los stocks mundiales de este cereal se encuentran en mínimos de los últimos 10 años. Esta situación podría profundizarse en 2025/26, ya que se espera que el consumo vuelva a superar a la producción, reduciendo aún más los niveles de stocks.

Mientras tanto, algunos de los principales exportadores proyectan caídas en sus volúmenes exportables. En contraste, Brasil —el mayor comprador de trigo argentino— anticipa una buena cosecha local, lo que podría limitar su necesidad de importar en la próxima campaña.
Con relación al uso de tecnología, Costa señaló que se proyecta un uso al menos igual, e incluso algo superior, al de la campaña pasada, lo que refuerza las perspectivas productivas positivas.
Una década de estancamiento

En los últimos diez años, Argentina ha mantenido un nivel de exportaciones de trigo relativamente estable, con un promedio de 10 millones de toneladas anuales, mientras que otros países exportadores continúan ampliando su participación. Esta dinámica ha llevado a una pérdida gradual de participación argentina en el comercio mundial.
El informe de la BCBA estima un crecimiento moderado en las exportaciones argentinas, aunque fuertemente condicionado por la competencia de otros orígenes, lo que expone la necesidad de profundizar cambios que mejoren la competitividad del país.
Al presentar las cifras de aporte económico de ambas cadenas, Ramiro Costa, destacó que el valor agregado de las cadenas de trigo y cebada se estima en 4.723 millones de dólares, lo que representa un incremento del 31% respecto de la campaña anterior. Este aumento se puede atribuir, en parte, a la expansión de la superficie cultivada y del volumen producido, así como al efecto positivo de la relación entre los precios del trigo y sus costos de producción. Adicionalmente, se proyecta que las exportaciones de estos cereales experimenten una mejora del 15%, alcanzando un valor de 4.225 millones de dólares.
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