
En los últimos días, las precipitaciones abundantes sobre el centro y sur de la región agrícola han mejorado notablemente las condiciones de los cultivos de soja a nivel nacional. A pesar de esto, en el noreste argentino (NEA) y el norte de Santa Fe, el déficit hídrico y las altas temperaturas siguen afectando la oleaginosa. De acuerdo con un relevamiento de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), esta situación ha provocado un incremento de casi 9 puntos porcentuales en la condición hídrica “adecuada/óptima”, mientras que la condición de cultivo “normal/excelente” ha subido 6,4 puntos en comparación con el informe previo.
En el caso de la soja de primera, las regiones del Chaco y el norte de Santa Fe enfrentan estrés térmico e hídrico, lo que podría condicionar los rendimientos. Por otro lado, en la región central del país, una gran parte de los cultivos ha comenzado el llenado de grano bajo condiciones óptimas de humedad, aunque se han reportado casos de anegamientos, especialmente en el centro de Buenos Aires, lo que podría generar pérdidas adicionales.
En cuanto a la soja de segunda, que inicialmente sufrió pérdidas por el bajo stand de plantas, más del 50% ha iniciado su período crítico bajo una óptima condición de humedad, lo que podría compensar parcialmente los efectos de las altas temperaturas y la falta de agua. A pesar de estos altibajos, la proyección de producción nacional se mantiene en 49,6 millones de toneladas (MTn).

En cuanto a la cosecha de maíz con destino grano, el progreso fue limitado, avanzando solo un 1,3% en los últimos siete días, alcanzando el 6,7% del área estimada, con un rendimiento promedio de 80,1 quintales por hectárea. Las lluvias recientes han dificultado la circulación de las cosechadoras, lo que retrasa el avance de la cosecha. Sin embargo, el progreso sigue siendo superior al del año pasado, con un adelanto interanual de 4,7 puntos. A pesar de las demoras, la condición del maíz sembrado más tarde ha mejorado significativamente, con un aumento de 5,7 puntos en su estado respecto a la semana anterior. En Córdoba, las lluvias favorecieron el llenado de granos, aunque las altas temperaturas y la falta de humedad en algunas zonas afectaron el cuajado de los granos. En el centro y oeste de Buenos Aires, los excesos hídricos también retrasaron las labores de cosecha, pero la proyección de producción de maíz se mantiene en 49 millones de toneladas.
Por último, el informe de la BCBA indica que la cosecha de girasol cubrió el 17,6% del área apta, con un progreso intersemanal del 3,8%, aunque la demora en la cosecha es de -21,9 puntos respecto al promedio de los últimos cinco años. En la región del NEA, donde no se registraron lluvias, se han dado por concluidas las labores con un rendimiento promedio que se ubica tercero en el ranking histórico de la zona. En cambio, en el centro del área agrícola, los rendimientos han superado los promedios históricos. Estas zonas han contribuido con 200 mil toneladas adicionales al volumen total de producción estimado. En el sur del área agrícola, las lluvias llegaron a tiempo para favorecer el llenado de granos en los lotes que aún se encuentran en ese estado, lo que ha elevado las expectativas por encima de la estimación inicial.
Sin embargo, las intensas lluvias de las últimas semanas han generado excesos hídricos en el centro y oeste bonaerense, lo que ha retrasado el secado de los granos y aumentado los riesgos de vuelco de plantas y de mayor incidencia de Phomopsis. Los pronósticos indican más lluvias en los próximos días, lo que dificultará la recuperación del suelo para el ingreso de las máquinas y podría agravar estos problemas, impactando negativamente en el volumen cosechado. A pesar de estos riesgos, la proyección de producción nacional de girasol se mantiene en 4,1 millones de toneladas, aunque está sujeta a la evolución de la cosecha en los núcleos girasoleros del sur, que podrían generar incrementos en la estimación si las labores se concretan a tiempo.
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