
Con la llegada de las altas temperaturas, los tambos deben estar más preparados que nunca para enfrentar el estrés térmico, un fenómeno que pone en riesgo la salud y el bienestar de las vacas. Este fenómeno no solo afecta la productividad, sino que puede comprometer la eficiencia del tambo y el rendimiento de las vacas lecheras. Pero, ¿qué podemos hacer para reducir los efectos del calor extremo sobre los animales?
El estrés térmico se refiere a la respuesta fisiológica y comportamental de los animales cuando las temperaturas ambientales superan su zona de confort. En estos casos, los animales tienen dificultades para regular su temperatura interna, lo que puede generar un impacto negativo en su salud y rendimiento. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) ofrece varias recomendaciones para prevenir estos efectos y mejorar las condiciones de los tambos durante los días más calurosos. Aquí te dejamos algunas claves:
- Sombra adecuada: asegurate de que los animales tengan acceso a suficiente sombra en áreas claves como el corral de espera, la sala de ordeñe y la zona de alimentación. Utilizar malla plástica de media sombra, con una cobertura de 4 m² por animal, ubicada en dirección norte-sur. ¡Importantísimo! Todos los animales deben tener acceso libre a la sombra.
- Ventilación efectiva: una ventilación adecuada en la sala de ordeñe es fundamental para mantener a las vacas frescas. Además, en áreas como patios de espera y comederos, los ventiladores y aspersores son esenciales para mejorar la circulación del aire.
- Abundante agua fresca: las vacas pueden consumir hasta 140 litros de agua por día, especialmente las de alta producción. Asegurar de que haya fuentes de agua disponibles y de fácil acceso en todo momento.
- Alimentación adecuada: ofrecer dietas frías y de baja actividad fermentativa puede ser clave para evitar la generación de calor metabólico. Además, es recomendable priorizar el pastoreo en horas frescas, como la madrugada y la noche.
- Evita manejos estresantes en las horas calurosas: cuando sea necesario realizar trabajos en el corral o la manga, planificarlos para las primeras horas de la mañana o al final de la tarde. Es importante evitar situaciones de estrés durante las horas de más calor.
- Monitoreo constante: estar atento al comportamiento de las vacas puede ayudar a identificar síntomas de estrés calórico a tiempo. Estos incluyen jadeo, aumento de la salivación, mayor consumo de agua y reducción de la actividad física.

El estrés calórico no solo afecta el bienestar de los animales, sino que también tiene consecuencias directas en la producción. Entre los efectos más comunes se encuentran:
- Menor consumo de alimento y eficiencia alimenticia.
- Pérdida de peso y condición corporal.
- Deterioro en los índices reproductivos.
- Reducción en la producción de leche (tanto en cantidad como en calidad, afectando la grasa y proteína).
- Incremento de enfermedades y mayor tasa de mortalidad.
Además, factores como la edad, el color del pelaje y la cantidad de grasa corporal de las vacas influyen en su susceptibilidad al estrés térmico. Por ejemplo, los animales con pelaje oscuro o aquellos en etapas de terminación son más propensos a sufrir los efectos del calor extremo.
El Senasa también alerta sobre la relación entre el tipo de pastura y el riesgo de golpe de calor. Las pasturas tóxicas, como las festucas o aquellas infectadas por hongos productores de ergot alcaloides, aumentan el riesgo de estrés térmico.
El estrés calórico es un desafío importante para la salud y el rendimiento de las vacas lecheras, pero con las medidas adecuadas se pueden mitigar sus efectos. Mantener un entorno fresco, garantizar una buena hidratación y adaptarse a las condiciones climáticas son claves para proteger a los animales y asegurar una producción eficiente y saludable durante el calor extremo.
Fuente: Senasa
Últimas Noticias
El maíz, fuera de riesgo
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo detectó aumentos de la presencia de la chicharrita en varias regiones, pero los cultivos ya están en etapas reproductivas y fuera del período crítico de infección

Nogales en alerta: señales invisibles que ponen en riesgo la producción en Río Negro
Un estudio del INTA en el Valle Inferior evaluó enfermedades radiculares en nogales, detectó factores de riesgo y brindó claves para anticiparse a daños productivos

Cuando el pasto no alcanza: el sorgo se abre paso como aliado ganadero
Ensayan variedades de sorgo en Misiones para sostener la producción ganadera frente al clima variable, reducir costos y mejorar la eficiencia de los sistemas

La experiencia argentina con la langosta que hoy estudia la ciencia internacional
Tras la crisis que amenazó a la producción agrícola hace una década, el país logró desarrollar un sistema de control que ahora despierta interés global. ¿Puede esta estrategia convertirse en referencia permanente frente a nuevas emergencias sanitarias?



