
Durante 45 días la Bolsa de Cereales de Buenos Aires realizó un relevamiento de la pre-campaña de trigo para el ciclo agrícola 2024/25, cuyos resultados preliminares arrojaron que, “a pesar del alto nivel de incertidumbre, la situación actual se sitúa, a diferencia de las últimas 3 campañas, frente a un escenario agro climáticamente favorable” para la siembra.
El informe detalla que la activación tardía del fenómeno de ‘El Niño´, que desencadenó lluvias abundantes durante marzo y abril sobre toda el área agrícola, permitió la recuperación parcial de las reservas del perfil, lo que “apuntala la intención de siembra del cereal”
Sin embargo -advierten desde la Bolsa de Cereales porteña- hay otros factores a considerar que frenan dicha intención: por un lado, la previsión de un año atravesado por el fenómeno de “La Niña”, que lleva a muchos productores a optar por realizar barbechos largos, para reservar humedad en los suelos para los cultivos de la próxima campaña de granos gruesos. Por el otro, los costos elevados de los insumos en relación con los precios del cereal, que “comprimen los márgenes proyectados afectando la competitividad del cultivo”.

En ese contexto, la intención de siembra de trigo para el próximo ciclo sería de 5,9 millones de hectáreas, similar a la superficie implantada el año anterior, dependiendo de la evolución de variables climáticas y económicas.
Si se la compara con el promedio de las últimas cinco campañas, la superficie proyectada muestra una disminución de 6,9%.
Consultado al respecto, el Presidente de Argentrigo, Martín Biscaisaque, aseguró a Chacra TV que “La ecuación está complicada tanto para el que alquila como para el productor en campo propio”. Y agregó: “yo soy de los que cree que no se va a incrementar el área de siembra, y que puede, incluso, haber una disminución, porque el trigo es el primero que entra en el calendario de siembra y estamos esperando una corrección de los insumos”.
Otoño con un “Niño” neutral frío
Al analizar el escenario climático para el cereal, el informe de pre-campaña de trigo de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, señala que el otoño de este año “refleja la activación tardía del evento “El niño”, con precipitaciones sobre lo normal en prácticamente todo el territorio nacional, y un inicio de temporada de heladas en fecha normal, a diferencia de la temporada pasada”.
En cuanto al fenómeno “ENSO”, “la mayoría de las previsiones apuntan hacia un estado dentro del rango “Neutral Frío”, con una tendencia gradual hacia un “La Niña”.
El escenario se muestra dispar: en la región NOA se esperan precipitaciones superiores a lo normal; en el centro de la Región Pampeana, lluvias inferiores a lo normal; y en la región del Chaco y norte, este y sur de la región pampeana se registrarían precipitaciones en el rango normal.
En cuanto a las temperaturas, se esperan heladas fuertes, que finalizarían entre mediados y fines de julio.

Ya para la primavera, del año 2024, “habría menos precipitaciones y aumento de temperaturas respecto de los valores normales en la mayor parte del área agrícola, con excepción de la región NOA y el noroeste de la región del Chaco que experimentarían un comienzo de la temporada de lluvias normal a superior a lo normal”
Sin embargo, subraya el informe, para el verano el fenómeno de “La Niña” alcanzaría su máxima expresión y se extendería sobre todo el territorio nacional, donde solo algunos focos aislados del centro del área agrícola recibirían aportes normales a algo superiores a lo normal”.
Las reducciones arancelarias no compensan el incremento de costos
En materia de costos de producción, el informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aries, puntualiza que los precios de los fertilizantes “han mantenido su nivel e incluso algunos han registrado aumentos, específicamente, la urea y el fosfato diamónico han experimentado incrementos del 23% y 5%” en comparación con el año pasado; mientras que los precios de los herbicidas “aumentaron 5%”
Frente a este panorama, el gobierno anunció la reducción de los aranceles aplicados a ciertos herbicidas y fertilizantes nitrogenados, pero la medida “tendría un efecto limitado en la reducción de los costos operativos de la producción” porque los herbicidas, a pesar de que tendrían una reducción arancelaria más significativa, “sólo constituyen el 18% de la estructura de costos”, subraya el estudio.
Por otro lado, los fertilizantes, “que representan un 33% de la estructura de costos, tendrían una disminución relativamente modesta” en sus aranceles.
Estas reducciones arancelarias, no resultarían suficientes para compensar el incremento de costos respecto del año anterior.
Podría caer el uso de tecnología
La relación insumo/producto es clara: se requieren 4,55 y 3,22 toneladas de trigo para adquirir una tonelada de fosfato y de urea, respectivamente, superando el promedio de los últimos cinco años.
Al respecto, el directivo de Argentrigo explicó que están esperando una baja en los fertilizantes, “porque el trigo es uno de los cultivos que requiere mucho capital, porque necesitamos una mucha inversión en fertilizantes, en agroquímicos y el productor no está capitalizado luego de dos o tres años de malas campañas”.

Biscaisaque opinó que podría caer también el uso de tecnología debido a que los costos no cierran. “El productor hace la primera fertilizada y esperamos señales del mercado para hacer la segunda fertilizada y corrección”, contó y agregó que “si esa señal no viene, probablemente ahí es donde se ajuste el tema de cuánto se fertiliza o no, en base a cómo esté la relación insumo-producto en ese momento”.
Por otro lado, el titular de Argentrigo destacó que “que se hayan eliminado las Siras, que se hayan eliminado los volúmenes de equilibrio, las restricciones a las exportaciones dan un contexto favorable, que haya disminuido la brecha también es una cierta ventaja” aunque resaltó que “donde empezamos a hilar finito, se empieza a complicar porque vemos que la relación insumo-producto es muy mala, los fertilizantes y agroquímicos están relativamente caros”.
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