Nació y creció en una casa de artistas, empezó a trabajar en los medios a los 16 años. Es músico, humorista, guionista, comediante, streamer y mucho más. Hoy trabaja en Olga, en el programa Soñé que volaba con Migue Granados, tiene disco propio y está por inaugurar un centro cultural. Este año después de idas y vueltas, terminó su relación con Sofi Gonet, la Reini. Lo primero que me dijo Homero cuando llegó es: ahora soy un adulto, a partir de los 38 soy adulto.
– Decidí, tomé la decisión de crecer.
– ¿Antes eras?
– Un eterno adolescente. Se me estiró un poco, en promedio no tanto porque el hombre suele abandonar la adolescencia muy tarde, a veces nunca. Pero me tomé mis licencias para estirarla un poquito. Vos me preguntabas cuándo me levanto, este año me empecé a despertar a las siete de la mañana naturalmente, solo.
“ESTABA CON PROBLEMAS DE DEPRESIÓN Y ESTE AÑO FINALMENTE FUI A UN PSIQUIATRA Y A EMPEZAR CON MEDICACIÓN”
– Es el primer dato de adultez.
– Hice muchos cambios este año. Yo siempre fui a terapia, estaba teniendo problemas de depresión, los había tenido antes. Este año decidí tomar cartas en el asunto, ir finalmente a un psiquiatra, empezar con una medicación y empezar a ordenar algunas cosas. Ordenar ARCA, ordenar pagos de deudas, ordenar servicios, ordenarme en la vida. Yo soy un poco reacio a las imposiciones, un poco rebelde por naturaleza, medio tonto, porque la rebeldía es un sesgo de estupidez. Entonces era “yo no voy a hacer lo que me digan que haga”. Encontré una especie de Homero más adulto en el placer de ordenarte un poco, en el placer de hacer un poco mejor las cosas. Me pasó también con otros hábitos, fumar, beber en la semana. De decir: hoy no, en vez de la copa de vino me sirvo una agüita, me voy a dormir tranquilo.
– ¿Con el porro?
– El porro bien, bárbaro.
– ¿No hubo un límite?
– Sí, también. Pero eso fue cambiando solo. A diferencia de lo que mucha gente cree, fumás cada vez menos porque te pega cada vez más. Es raro que yo hable de adultez porque 38. La gente dice, flaco, sos adulto hace mil años. A mí me tocó ahora. A veces te pega mal, te empiezan a preocupar cosas y te da nervios y no estás tan contento.
“POR LA LARGA EXPERIENCIA QUE TENEMOS CON MI HERMANO Y AMIGOS MÍOS SOY REACIO A ACUDIR A UN PSIQUIATRA A LA PRIMERA DE CAMBIO”
– Dijiste “desde hace tiempo y varias veces sentí depresión”. ¿Antes cómo la piloteabas? ¿Con un psicólogo y sin medicación?
– Sí, la mayoría de las veces sí. Había probado un estabilizador de ánimo en algún momento que me había traído un coletazo muy fuerte al momento de dejarlo. Por la larga experiencia que tenemos con mi hermano y con amigos míos soy bastante reacio a acudir al psiquiatra ante la primera de cambio, de alguna manera necesitaba habitar el problema un poco más. Poder describírselo con mayor precisión a un psiquiatra y poder llevarlo teniendo las riendas de eso. Porque si no, el peligro es grande. Si vos estás con malos hábitos, bebiendo alcohol seguido, o saliendo, o comiendo muy mal, o teniendo una vida muy sedentaria y creés que podés agregarle a eso un antidepresivo y que va a ser una fórmula mágica te vas a chocar contra una pared fuerte. De manera más bien inconsciente o subyacente estaba esperando el momento para afrontarlo de una manera más responsable.
“TENGO UN PSIQUIATRA, UN PSICÓLOGO Y UNA PSICÓLOGA, UNA ESPECIE DE G20 QUE ARMÉ PARA QUE MANEJE MI PSIQUIS”
– ¿Pudiste enfocarte en qué cosas te provocaron depresión? ¿Estás trabajando en eso más allá de la medicación?
– Sí, eso con la psicóloga. Tengo dos psicólogos, una psicóloga y un psicólogo.
– Una psicóloga, un psicólogo y un psiquiatra.
– Sí, me encanta. Es como una especie de congreso que armé para que maneje mi psiquis, como un G20 mío propio para que más o menos maneje esta máquina.
– No sos la primera persona que cuenta esto.
– Es un fenómeno de época. Estamos todos más o menos en esa. Lo bueno es tomarlo con seriedad y buscar ayuda.
– ¿Por qué dos psicólogos?
– Porque siento que son muy diferentes y no estaba para dejar a ninguno de los dos, uno es más conductual y va más al hueso y el otro es más del psicoanálisis, de llevarte a tu niñez y a lo que faltó de chico. En ambos me siento conforme y bastante bien. Entonces mantuve los dos. Porque me alcanza, María Laura, porque me alcanza el dinero. Otro se compra una Ferrari, yo pago todos los psicólogos que pueda.
– Estás trabajando como streamer en Olga y estás haciendo música. ¿La guita de dónde viene?
– Fundamentalmente de Olga. La parte de influencer me duró poquísimo. No me gustó, lo sentí súper forzado, me sentía raro vendiendo hamburguesas y aires acondicionados. Yo me defino como un artista y para hacer arte soy multifacético, te hago un personaje, te escribo el guión, si querés que dirija, dirijo, puedo hacer un montón de cosas. Cuando me pusiste a vender un aire acondicionado se me mueven algunos patitos y no me siento tanto en mi propia piel. Obviamente el dinero compra todo lo que quiera comprar, si te dan una torta de plata vas y decís “compre esta hamburguesa”. Entra un montón de guita y entra fácil, es impresionante.
– Pero hay que hacerlo.
– Hay que hacerlo y es un embole. Y las marcas te piden, “no me gustó ese otro chiste”, “este otro me parece un poquito elevado de tono para la marca”, te empezás a desesperar y a sentir muy cohibido, muy recortado. Y decís bueno, basta.
“NUNCA ME VOY A VOLVER UN CHETO, NO IMPORTA CUANTA PLATA GANE”
– ¿Cuánto te quedó de hippie de la infancia que viviste en San Marcos Sierras?
– Todo, todo. Hay algo de la niñez temprana, de los primeros años que no se te va más. Para mí no es ajeno andar en patas por una calle de tierra. No me es ajeno salir a cortar leña para hacer fuego, nunca me va a ser ajeno. Y hay algo que tampoco pierdo dentro mío, si me quedo varado en un viaje y tengo que dormir en el peor hostel del pueblo duermo lo más bien. Nunca me voy a volver una especie de cheto, no importa cuánta plata gane.
“ME CRIARON MADRE Y TÍAS EN TETAS, CON PELOS EN LAS AXILAS ”
– Ahí está el origen.
– El origen mío gracias a Dios es humilde. Es de una familia de artistas sin demasiadas pretensiones ni mucha búsqueda estética. Nos criaron madre y tías en tetas y con pelos en las axilas y en las piernas. Era una familia mucho más libre.
– A Roberto le fue muy bien y vino a Buenos Aires, empezó a ganar guita. ¿En qué momento de tu infancia pasaste de una cosa a otra?
– Bastante temprano, a los cinco, pero yo lo recuerdo como fatal. Para mí fue terrible venir a la ciudad, nos daba terror. Yo no me olvido más el miedo que me daba. Nos fuimos a vivir a San Telmo. De San Marcos Sierras no es que fuimos a Chacarita, o a La Paternal, un barrio un poquito más residencial, fuimos a San Telmo, pleno centro. Había una alarma de un supermercado que se encendía a la noche y yo no dormía.
– Venían del silencio total del campo.
– Silencio total, o los grillos. Toda mi niñez siempre quise volver a San Marcos a vivir con mis primos, lo veía mucho más libre, más seguro.
– Viviste en San Marcos Sierras en lugares sin luz y agua, en un rancho. ¿No te molestaba?
– Es la única realidad que uno conoce, no sufrís eso. Los padres están sufriendo si no estamos comiendo arroz todos los días, pero uno es feliz. Mi abuelo hizo un asado cuando yo tenía cinco, probé la carne por primera vez y fui corriendo a decirle a mamá: esto quiero comer. La carne sí me gustó.
– ¿Algo bueno trajo la ciudad? ¿Que hubiera otra plata en casa?
– Sinceramente no. Entiendo que es poco “unpopular opinion”, la gente va a decir “estás renegando de tener plata”. Para nada, no reniego de tener plata. Yo extrañaba el pueblo, a mis amigos y la vida que tenían mis primos en San Marcos la envidiaba mucho. Ellos tenían amigas, por ejemplo, y yo acá estaba yendo a un colegio privado re caretón, los nenes con los nenes y las nenas con las nenas, casi no te juntabas con nenas. Y te iba a buscar un micro y te dejaba en la puerta de tu casa y todo era con seguridad. Allá la gente vivía súper libre. Después, las veces que fuimos a Disney y ese tipo de cosas, los juguetes y las consolas de videojuegos, son consecuencias, gustos que tus padres te quieren dar, pero son ellos que te quieren comprar eso.
– ¿Tus padres no querían un colegio Waldorf?
– Nos vinimos para acá más o menos en el 93, no sé si había tanto Waldorf. Fuimos a colegios con psicopedagoga, hicimos terapia toda la vida. Esa parte de la introspección sí nos quedó bastante, pero yo no siento que cuando papá la pegó la pegamos todos y nos fuimos recontra para arriba, la pegó él. Y es su mambo con su carrera, yo estoy agradecido con todo lo que me tocó vivir.
“MI PAPÁ IBA A PARÍS Y NOSOTROS ÍBAMOS A LAS TONINAS”
– ¿No derramó en todos los demás, tu vieja, los hijos?
– Derramó papá mucho para él, derramó para él. Se lo derramó arriba suyo. Mi viejo era muy independiente y vivía su vida súper allá. Yo también lo tomo con mucha gratitud al día de hoy, si bien lo sufrí en un momento. Mi papá iba a París y nosotros íbamos a Las Toninas.
“ ‘¿POR QUÉ NO SON DOS CHETOS LOS HIJOS DE PETTINATO?’ PORQUE NOSOTROS SOMOS LOS HIJOS DE CECILIA”
– ¿En el mismo momento?
– En el mismo momento. Después, como compensación, tal vez nos llevaba una vez a Disney o a algún lugar así. Muchas veces la gente de forma graciosa nos pregunta: “¿por qué Tamara y vos son tan gronchos?“. Nosotros somos gente de barrio. La gente dice: ”¿por qué no son dos chetos los hijos de Pettinato? Porque nosotros somos los hijos de Cecilia". Veraneábamos en Las Toninas, en San Marcos Sierras, con nuestros primos, con cuchetas. No nos faltó nada nunca, pero éramos uno más en la playa jugando a la pelota con el resto. En algún sentido, lo agradezco mucho. Mi mamá no buscó que seamos los hijos de Roberto Pettinato, sino más bien los suyos. “Acá se vive de esta manera y siempre se comparten los valores de una familia con humildad”. La humildad no siempre tiene que venir de la mano de que te falte, de que no haya abundancia. La humildad es un sentir, es un sentido, es una forma de ver el mundo.
– Algo así como “por suerte nos crio mamá”.
– Sí, totalmente. Le estoy eternamente agradecido por eso. Mi viejo estaba allá en Buzios y en París y en su vida propia y nosotros haciendo nuestras vacas en Las Toninas con todos los primos, hermoso, hermoso. Ningún problema.
– ¿Está contento entonces con la crianza que tuviste?
– Súper contento. Y jamás cambiaría San Marcos Sierras por Punta del Este o por ese tipo de lugares.
“HACÍA UNA COLUMNA CON MI PADRE, UNA VEZ SALIÓ EN LA TAPA DE CLARÍN ESPECTÁCULOS UN CHISTE QUE ERA MÍO, FIRMABA ROBERTO, SIEMPRE”
– ¿Por qué empezaste a trabajar tan chiquito? ¿Tenías 15?
– A los 16. Hacía una columna con mi padre, escribíamos unos chistes para Clarín. Me acuerdo que a los 15 o 16 salió en la tapa de Clarín Espectáculos destacado un chiste que era mío. Firmaba Roberto siempre. Obvio.
– No está bien.
– No está bien. No le hagan eso a sus hijos. Pero bueno, yo aprendí un montón.
– ¿Por qué asocio desde muy chico con la radio?
– A raíz de esa columna en Clarín empecé a hacer la columna en “La 100″ con él, en “El show de la noticia” una vez por semana. Rápidamente me llamaron de TyC Sports y me dieron mi primer trabajo, “¿te gusta el fútbol?“. Yo dije que sí, porque en esa época mi viejo era medio rata. No soltaba la plata. Tuve una discusión, yo tenía 16, le pegué un grito ”si no me vas a comprar la play, dame un trabajo y me la compro yo". Y al otro día me dijo que me querían dar un trabajo. Yo dije, la puta madre, ¿para qué grité? ¿Para qué pedí un trabajo? ¿A quién se le ocurre? Empecé a hacer un trabajo que detesté y me pegó para la mierda.
– ¿Por qué?
– Porque hacer televisión de adolescente era muy feo. Sufría mucho bullying de compañeros, mucha mala onda de algunos. Otros muy buenos, tuve a Korol, que es un genio. Me acuerdo de laburar y que les pagaba a mis amigos un viaje a Brasil o si íbamos a un boliche, sacaba una mesa y pagaba las botellas, era el único que tenía plata, el único. En esa época en TyC arranqué ganando 700 pesos y me los gasté el primer día. La primera vez que cobré, me bajé del colectivo y me los gasté porque no soportaba tener dinero encima. Era muy increíble a los 16 años estar ganando plata. Después ya ganaba unos 3.000 y pico, era un montón de guita en ese momento y eso me gustaba, era independencia. Yo me fui de lo de mi vieja a los 17, en quinto año ya me alquilé algo, esa parte es hermosa. La parte de la exposición en cámara siendo el hijo de un tipo tan gracioso y tan arriba… Mi viejo estaba muy arriba en ese momento, me pesaba muchísimo y me trajo muchos problemas de inseguridad.
– La incomodidad era tuya, aunque tus chistes fueran divertidos.
– Los chistes estaban bien. Pero yo la vivía feo por dentro, no me sentía a la altura.
– Hacés muchos chistes con tu familia, muy buenos chistes, muy graciosos.
– Muchísimos. Tendrías que haber venido a ver el unipersonal el año pasado y el anteaño, hice un unipersonal de comedia y la primera media hora de show era yo pasando fotos de nuestra época hippie en San Marcos y riéndome de esas circunstancias y esa situación. Se llama “Lo doy todo”, me fue súper bien, en el Paseo La Plaza todos los viernes explotaba la sala Neruda. Fue impresionante como debut, como comediante arriba del escenario, debutando.
“SOMOS COMO ‘LOS LOCOS ADDAMS’ DE TEMU, DEL SUBDESARROLLO”
– ¿Te reías de la familia de la infancia o de esta familia que ahora que te trae unos cuantos quilombos?
– De todo. Me río de todo. Nos reímos de todo. Y digo nos reímos porque nos reímos todos en la familia. No es que yo me río de las desgracias de Tamara. Tamara se ríe de las desgracias de Tamara, y Felipe de las de él y todos de las de todos. Porque con la familia, viste cómo es, estamos conectados de una manera mística e irreparable, lo que le pasa al otro te está pasando a vos siempre. Convertimos bastante la tragedia en comedia, somos como una especie de “Los Locos Addams” de TEMU, “Los Locos Addams” del subdesarrollo.
– ¿Los tres hijos? ¿O lo incluyen a papá?
– A papá, obvio. Papá como Homero Addams de acá a la China.
“TENGO MUCHA EXPERIENCIA EN PACIENTES PSIQUIÁTRICOS, EN BROTES PSICÓTICOS POR TODO LO QUE VIVIMOS CON FELIPE”
– ¿Estás bien? Un hombre estuvo amenazándote y se te vio mal cuando fue a tu lugar de trabajo, a Olga, e hizo un gesto como que iba a matarte. ¿Te asustaste?
– Si miran el archivo entero yo después me comí una hamburguesa entera, jajaja. El tipo la gordura no la deja de lado y se clava la hamburguesa entera, incluso cuando está amenazado de muerte, pensando “tal vez sea mi última hamburguesa”. ¿Por qué no? La verdad que a mí tanto susto no me dio. Tengo mucha experiencia en pacientes psiquiátricos, en brotes, brotes psiquiátricos, psicóticos y demás. Mucha experiencia por todo lo que vivimos con Felipe y con otros familiares que tienen los mismos problemas y amigos que han tenido los mismos problemas. Hay expresiones faciales, hay lenguajes corporales que uno ya conoce y reconoce, y yo entendí que había que poner un freno en esa situación. Por eso me pongo tan serio y entiendo la gravedad del asunto. Conozco el miedo, soy miedoso, pero no tuve miedo, sentí que había que poner un freno a esa situación y encender las alarmas para que él reciba el tratamiento adecuado.
– Tenés mucha experiencia en cuestiones como brotes psicóticos, en situaciones límites.
– Situaciones límites, sí, diagnósticos parecidos, claro. Bipolaridad vi muchas veces en mi vida y vi muchos brotes, muchos problemas de mala medicación. Tuve hasta una pareja que por problemas de medicación tenía unos brotes totales donde se desconocía por completo, ella después no recordaba nada de lo que había hecho. Fue hace más de 15 años, pero lo viví. Lo viví con mi hermano, lo vi muchas veces.
– Él ya venía acosando a Sofi Gonet.
– A Sofi es “te amo, te amo, te amo”. Estoy muy lejos de una opinión profesional aunque lo consulté con profesionales y no estoy lejos de algo acertado. Ese cuadro de enamoramiento obsesivo, por una actitud muy pequeña de Sofi se puede convertir en algo violento y en contra de ella. De hecho, él salió en la tele llorando y diciendo “no quiero saber más nada con ella nunca más, la mujer que amo me hizo esto”. Es preocupante.
– Creyó que la H que se tatuó Sofi en el cuerpo era por él que se llama Hernán, y fue por vos.
– Era por Homero, claro que sí, pero él estaba seguro de que era por Hernán, eso es muy peligroso. Yo a Sofi le había dicho que me parecía peligrosa la situación anteriormente, pero ella me decía “te amenaza vos, no a mí. Si querés denuncialo vos”. Pero al final ella también aportó su denuncia porque para mí era una situación más peligrosa para ella que para mí.
“SI MAÑANA EL ME MANDA OTRO MENSAJE YO VOY A ESTAR MUCHO MENOS TRANQUILO DE LO QUE ESTUVE CUANDO ME AMENAZÓ POR PRIMERA VEZ”
– Una situación muy tensa. ¿Están tranquilos desde que decidió la Justicia internarlo en un instituto neuropsiquiátrico?
– Yo estoy muy tranquilo, creo que ella también. Ahora, esta tranquilidad depende 100% de la jueza de Junín que lleva esa causa, que él cumpla con su tratamiento y que lo estén monitoreado. Porque si mañana me manda otro mensaje a mí, yo voy a estar mucho menos tranquilo de lo que de lo que estuve cuando me amenazó por primera vez. Una vez que uno activa este protocolo no hay vuelta atrás, ahora es necesario mantenerlo en línea.
- Hay algo que los sigue uniendo con La Reini. Siempre siguen pasando cosas con ustedes, aunque no estén juntos.
– Cada capítulo nuevo que escribimos es un escándalo, de una serie televisiva, de culebrón.
“CON LA REINI NOS UNE UNA MEZCLA DE ENAMORAMIENTO Y TERQUEDAD, UNA MEZCLA DE OBSTINACIÓN Y FASCINACIÓN”
– ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos?
– Cinco meses.
– En total, que incluye el cortejo y que incluye el último final de los finales.
– Oh, muchísimo. Volvimos a intentar a principios de este año empezar a salir. De nuevo no funcionamos para nada y ahí cortamos. Después sí tenemos lo que nosotros llamamos a modo de chiste “unas vacaciones de estar separados”. Nos tomamos unas vacaciones de la separación que duran una semana juntos y después seguimos separados, sin ningún tipo de título ni nada. Lo que nos une creo que es una mezcla de enamoramiento y terquedad, una mezcla de obstinación y fascinación. Por un lado decís qué fascinante esta persona, por otro lado, la obstinación de no entender que no te podés llevar bien y que la tenés que dejar ir. Esto nos pasa a los dos, no es algo exclusivo mío.
“YO NO SOY TAN JIPÓN COMO PAREZCO Y ELLA NO VIVE EN EL PALACIO DUHAU, ES DE RAMOS MEJÍA Y TIENE UNA FAMILIA HERMOSA”
– ¿Sienten que son dos mundos muy distintos?
– No lo somos tanto porque ni yo soy tan jipón como parezco. La gente cree que no me baño nunca solo porque tengo rulos y la verdad es que me baño todos los días y a veces dos veces. No cuido el agua en absoluto porque no soy tan hippie. Tampoco ella está en tan La Reini, no es una persona del Palacio Duhau, es de Ramos Mejía, con una familia hermosa, súper humilde, muy piola.
- Pero además ella no se presenta como una con un esquema tradicional de la familia, es rompedora de estructuras.
– Es rompedora de estructuras. Después, más en pareja es un poco más tradicional.
- ¿Y vos también sos tradicional, o no?
– Sí, re, los dos. Pero no funcionamos. Lo único que nos quedó en el último año fueron las vacaciones de estar separados, pero tampoco funcionó, así que ahora directamente ya no nos vemos.
– Les quedó un código, y es una enormidad. Porque el código lo que sostiene es la intimidad, aunque no estén juntos.
– Es que hay algo muy difícil de romper, yo creo. Amorosamente yo las viví todas, me han cagado, me han traicionado, he cagado, me he ido, me he desenamorado, que es durísimo. Se han desenamorado de mí, que para mí es la más dura de todas. Es la peor, no hay nada peor. Te preguntan, ¿qué es peor que te dejen o dejar? Que te dejen, obvio, es lo peor del mundo.
“ESTÁ TODO BIEN QUE LA QUIERAS PERO VOS NO PODÉS SEGUIR ACÁ”
– ¡Que no te quieran más!
– Y que no te quieran más, que la otra persona te mire de otra manera. Vos te das cuenta que ya te mira de otra manera y no hay nada para refutar, decís “gracias, buenas noches” y te vas porque te dejó de amar. Ahora nunca lo había vivido no dejar de amar a alguien que realmente no me hace bien, pero que no puedo dejar de amarla. Entonces tengo que anteponer una cosa del razonamiento por sobre el corazón. Es una prueba que tuve que aprobar o que estoy pasando recién ahora en mi vida. Está todo bien que la quieras, que la ames, pero vos no podés seguir acá.
– Esto que estás diciendo seguramente te lo dijeron muchos amigos.
– Todos, y se cansan. Y te lo decís a vos mismo también.
– ¿Te lo llegaron a decir así? Porque a veces la gente no se anima a opinar.
– Sí, por suerte tengo un círculo súper sincero, tanto de amigos como amigas con los que hablo todo.
– ¿Que no te veían bien?
– Que no me veían bien. No, para nada.
“ESTABA INFELIZ, APAGADO, TENSO, TODO EL TIEMPO PELEANDO, EXPLICANDO COSAS, RESPONDIENDO A CELOS”
– ¿Cómo estabas?
– Estaba infeliz, apagado, tenso todo el tiempo, peleando, explicando cosas y respondiendo a celos, a muchos ataques de celos y cosas así.
– ¿Vos no tenías ataques de celos?
– Yo tengo celos, pero dentro de un cuadro de normalidad. Tampoco tengo ganas de decir cosas feas de ella porque realmente le tengo mucho cariño y mucho afecto, pero en nuestra relación yo sentía que no podía ser yo mismo. Por darte un ejemplo muy tonto, no podía tener amigas.
“POR DARTE UN EJEMPLO: NO PODÍA TENER AMIGAS”
– Amigas mujeres.
– Amigas mujeres no estaba permitido en absoluto. Y yo tengo un montón de amigas mujeres y las quiero un montón. ¿Cómo les explico a mis amigas de hace 15 años “no te puedo hablar más”?
– O sea, sin sexo.
– Amigas sin sexo, claro, rara la aclaración. De verdad no quiero con esto generar otra pelea. Simplemente éramos muy diferentes.
– Queremos a La Reini.
– Sí, sí, la queremos y mucho. Ella era muy sincera también con eso, “no me banco esto”. No era algo que me hiciera bien a mí ni tampoco a ella. Porque si vos estás con un pibe que tiene un estilo de vida que vos no te bancás para nada, tampoco vas a ser feliz.
– Había un debate público sobre ustedes.
– Hay un debate público sobre nosotros. Con todas las parejas de famosos se genera un debate público.
– Y se mantenía en el tiempo.
– Se hicieron públicas muchas cosas. Muy lamentable todo.
“YO TUVE BULIMIA. EL PÚBLICO DE LA REINI ME VEÍA COMO UN MONSTRUO. TUVE UN PAR DE RECAÍDAS FEAS, LA PASÉ MUY MAL”
– ¿Cómo te va con el hate? A veces el hate te pega duro con cosas que no te atañen. Por ejemplo, con la situación de Felipe.
– Cuando me dicen algo de Felipe yo ya lo transformé en comedia. Hay otras cosas que a mí me dolieron mucho y me hicieron mucho mal. Yo tuve trastornos de conducta alimentaria, puntualmente bulimia. Y algunos problemas más. La gente te dice: no se te nota. Y no, porque no logré bajar de peso a través de la bulimia, nadie lo logra.
– ¿De qué época hablamos?
– Duró años y es algo que te acompaña toda la vida, estás en tratamiento o no, estás en un mejor momento, en un peor momento, es como una adicción. Había un tipo de público de La Reini que era tal vez más consumidor de la hegemonía, de lo flaco, de lo lindo, de lo estético, y a mí me veían como un monstruo de alcantarilla, ¿entendés? Decían, ¿qué hace comiéndose a esta bestia? ¿Con pelos en la cara? Y a mí eso me pegaba. Me pegaba muy heavy cuando estaba de novio con ella y cuando cortamos peor. Ahí tuve un par de recaídas feas y la pasé muy mal, me hizo daño. Por el hate del cuerpo, el de la gordura y de lo feo.
– Yo no te veo gordo, Pettinato.
– Yo soy divino en el fondo, pero no lo sé ver yo. Después depende mucho de qué día tenga hoy. A veces entra la bala porque uno está más vulnerable.
“ME HACE MIERDA QUE LA GENTE ME DIGA GORDO HORRIBLE”
– El que te jode es ese, no que te te bardeen con Tamara o con Felipe.
– Puede joder cualquiera. El de Tamara y de Felipe puede llegar a joder, lo tengo mucho más digerido y lo entiendo más. También entiendo que para la gente sea como un motivo de bullying más a mano y me puedo llegar a reír. Pero la bala entra por cómo está uno. Es algo que va a estar tener que estar prohibido, esa gente va a tener que parar, no puede ser que las las plataformas permitan eso. Vos no le podés gritar insultos racistas a una persona por su color de piel en la calle, es un delito más si podés hacerlo en las redes sociales. Se usa marrón como insulto, se usa mogólico, se usa retrasado mental, se usa gordo, se usa pobre. Es tristísimo lo que sucede. Pareciera, cuando uno habla de esto, que uno es un privilegiado de cuna de oro que se está quejando de un insultito en redes y no, es grave. La gente está con problemas mentales, todos. No hay un famoso que no esté con un psiquiatra hoy, de verdad te lo digo. Y no hay generación de cristal, me hace mierda que la gente me diga gordo horrible. Tengo un corazón y viene gente a gritarme barbaridades, le tengo que poner un límite porque me va a afectar.
– Hay mucho machismo también.
– Muchísimo y cosas de todo tipo, de todos los colores. Creo que es un fenómeno de época y que va a terminarse. ¿Viste que cuando se inventaron las pistolas en el Lejano Oeste cualquiera tenía una pistola y si vos le debías un centavo por una lata de tomate, te pegaban un tiro en la cabeza? Me parece que las redes sociales están en ese mal uso, de una primera generación que no sabe bien cómo regularlo, cómo usarlo, qué tanto daño hace. Nos estamos enterando ahora, ahora las balas entran y está bien que entren. Si no te entran las balas para mí sos un psicópata. La gente que dice “a mí no me importa nada de lo que me digan”. ¿Cómo no te va a importar que alguien te odie?
– Pero si pensás que es una persona que está sentada insultando mientras vos estás haciendo cosas y que no tiene otra cosa que hacer, no te puede realmente impactar.
– A mí me impacta y me molesta y siento que deberían estar regulados y que esa gente no debería tener más redes por haters. Si pudiera yo los perseguiría uno por uno. Les sacaría el Instagram. Los banearía durante dos meses por lo menos, quedaste afuera de Instagram dos meses por decirle “negro de mierda” a alguien. No está mal.
– No le digan gordo a Homero.
– O decime gordo lindo. Gordito love.
– Yo te veo muy bien y creo que estás en un gran momento.
– Estoy en un gran momento, con menos recaídas con mi ex, primero.
– ¿Eso es lo primero?
– Ja, ja, ja. Primero, hace bastante que no nos tomamos unas vacaciones de la separación.
– ¿Recaída sería volver a estar juntos un rato?
– Claro, eso no estuvo pasando. Estoy mejor, sí. Estoy muy bien. Estoy con un proyecto musical, saqué un disco y este año compré una casa también.
– ¿Tu casa propia?
– Me compré mi casa propia. Todavía no la terminé de pagar, pero ya puedo decir que la compré. Fue un año tremendo entre el disco, Olga, donde estoy muy bien también y un emprendimiento que voy a poner. Una especie de centro cultural, un lugar que va a ser estudio de streaming, canal de YouTube y también espacio de cultura, de arte.
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